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Análisis e Interpretación

Historia de las Islas Malvinas antes de 1982

Historia de las Islas Malvinas antes de 1982

1522, 1592

La versión argentina atribuye el descubrimiento de las islas por estos años a marinos españoles y portugueses. El caso más documentado es el de Esteban Gómez, a bordo del barco San Antonio, de la expedición española de Magallanes, quien descubrió las islas durante su regreso a España. La primera representación cartográfica la encuentra la historiadora argentina María Laura San Martino, mapas de entre 1522 y 1561, donde se muestran las Malvinas cerca de la costa argentina.  
Sin embargo, según la Enciclopedia Británica fue el navegante inglés John Davis fue quien descubrió las islas Falklands (denominación británica de las Malvinas).

1690

El Capitán inglés John Strong llega a las islas para realizar el primer desembarco, al parecer en 1690. Reclama las islas para la Corona británica y las bautiza con el nombre de Falklands, nombre de un oficial naval británico, que sería aplicado a todo el archipiélago.

1764

El navegante francés Louis Antoine de Bougainville llega a las islas para establecer el primer asentamiento permanente, en la isla oriental. Durante los siguientes años llegan colonos desde Saint Malo, por lo que las denominan Islas Malouinas, de ahí el nombre español de Islas Malvinas.

1765

Primer asentamiento británico en la isla occidental.

1767

España compra a los franceses su asentamiento (Port Louis), en la isla oriental. Para España esto implica el reconocimiento francés de los derechos de España sobre el territorio.

1770

Una flotilla española arriba a las islas y propone a los ingleses abandonarlas, el oficial británico al mando, Capitán Hunt, replica negándose a la retirada, por lo que queda documentado el primer conflicto angloespañol por el control del archipiélago de las Malvinas. Poco después, con una fuerza muy superior, España convence a los británicos de abandonar su guarnición, el 14 de Julio de 1770.

1774

Retirada británica de la isla, España mantiene su asentamiento en la isla oriental (denominada Isla Soledad) hasta 1811, cuando España pierde el control de sus colonias en América.

1816

Aparece la República Argentina en la escena internacional.

1820

Primera proclamación argentina de soberanía sobre las Islas Malvinas.

1828

Juan Manuel de Rosas, denominado por los británicos Caudillo, envía a un gobernador, señor Vernet, con un asentamiento y una guarnición a las islas.

1831

El buque de Guerra estadounidense USS Lexingtong destruye el asentamiento argentino en la isla oriental en represalia por la captura de tres pesqueros estadounidenses y el arresto de sus tripulaciones, dedicadas a la caza de focas en el área de las Malvinas.

1833

Gran Bretaña reinvade las islas para evitar una anexión estadounidense, y fuerzan a Vernet y a los colonos a volver al continente.

1885

Una comunidad británica de 1800 colonos logra vivir de modo autosuficiente en las Malvinas.

1892

Las islas adquieren el grado de colonia por el gobierno británico.

A partir de 1933

De acuerdo con  David Rock: ``Tras el  Tratado Roca-Runciman (un tratado  bilateral t firmado en 1933 entre el Reino Unido y Argentina, que permite la explotación de recursos naturales argentinos a los británicos), empieza a aparecer una nueva generación de autores nacionalistas. Durante un tiempo el movimiento nacionalista argentino es dominado por historiadores, que alimentan una campaña antibritánica. Ese revisionismo histórico empieza a reexaminar la política exterior británica hacia Latinoamérica en el siglo XIX. Se crea un culto que envuelve la figura de Juan Manuel de Rosas, presentado como símbolo de la resistencia nacional al dominio de potencies extranjeras (aunque de hecho fuese un dictador sanguinario que se benefició de los pactos con los británicos) La propaganda de este tipo tiene un profundo calado en la opinión pública argentina y aumenta el sentimiento nacionalista en su ejército.

1964

La posición de Las Malvinas es discutida en el Comité de Descolonización de Naciones Unidas. Argentina basa su reclamación sobre las Malvinas en las bulas papales de 1493, modificadas por el Tratado de Tordesillas de 1494, por las que España y Portugal se dividían el Nuevo Mundo entre ellas. Como sucesor de la potencia española, y debido a la proximidad de las islas a Sudamérica, y por la necesidad de finalizar la situación colonial del archipiélago. Gran Bretaña basó su postura en su abierta, continua y efectiva posesión y administración de las islas desde 1833, y en su determinación de garantizar a sus habitantes (Flaklanders) su autodeterminación, como reconoce la Carta de Naciones Unidas. Los británicos aceptan esto, pero no que para terminar con la situación colonial los argentinos controlen las vidas de los habitantes de las Malvinas en contra de su voluntad.

1965

La Asamblea General de Naciones Unidas aprueba una resolución invitando a británicos y argentinos a mantener conversaciones de cara a una solución pacífica del conflicto. Esas conversaciones duran hasta Febrero de 1982.

Conclusiones:

Conclusiones:

La guerra de Vietnam es un conflicto atípico en el proceso de descolonización, lo es por una serie de factores:

-Su prolongación temporal: La guerra de Vietnam empieza con la ridiculización que hacen los japoneses de las derrotadas autoridades coloniales francesas. Cuando el Imperio nipón ocupa indochina, crea las bases del movimiento independentista y revolucionario vietnamita, así como elimina la imagen de superioridad occidental implantada desde el periodo colonial.

La guerra así, comienza con el regreso de los franceses en 1945, derrotado Japón, las instituciones nativas no aceptan un regreso a la situación colonial y da comienzo la lucha por la independencia, y a una fase turbulenta en la historia de Vietnam.
La derrota de Dien Biem Phu significó la salida de la potencia colonial francesa, afectada por serios problemas internos, y la división de Vietnam en dos estados, uno comunista, al norte, bajo la influencia de la URSS y China (y afectada por el divorcio entre ellas) y en el Sur un estado cliente de los franceses y los estadounidenses, pendiente de profundas reformas sociales y económicas, que aplaza manteniendo una férrea dictadura.

La entrada en el conflicto de los EEUU fue una respuesta al intento de reunificación por la fuerza, guiado por los comunistas del norte y con el apoyo de las fuerzas de oposición del sur, en particular de la guerrilla comunista, el celebérrimo Vietcong. Lo que comenzó con el envío de asesores militares, y luego de unidades especializadas con apoyo aeronaval de la VII Flota, terminó como una guerra colonial en firme, con más de 400000 efectivos norteamericanos presentes y la presencia de aliados como Corea del Sur y Australia. Un sobreesfuerzo económico, social y militar que no dio resultado y marcó una nueva estrategia de los EEUU, la de dejar de apoyar regímenes dictatoriales a favor de la contención de la Unión Soviética, algo que nunca dejaron de hacer.

Tácticamente, los EEUU trataron, como Francia, de aprovechar su superioridad tecnológica y material. El uso masivo de la aviación crecida por la directiva NSC-68 y permitía castigar duramente la retaguardia enemiga, y frenar el avance de sus tropas. Más de una vez los comandantes estadounidenses en tierra se vieron desbordados por la superioridad numérica norvietnamita y dieron la orden de Flecha Rota (Broken Arrow) dando pie a un extenso bombardeo táctico. El uso particular de los helicópteros es otro dato representativo de esta guerra: Las unidades de Caballería Aérea podían hacer ataques relámpago a grandes distancias, sin embargo stas unidades no estaban lo suficientemente desarrolladas para acciones a gran escala (el tiempo de espera de refuerzos de las primeras unidades desembarcadas era demasiado largo). Los helicópteros cañoneros vieron en esta guerra una nueva etapa de desarrollo, quizá su madurez. La aparición de los primeros modelos de helicópteros de ataque (los AH-1 Huey Cobra, una evolución de los utilitarios UH-1 Huey) fueron una clara evolución de este tipo de arma desde su uso en Malasia por los británicos, y en Argelia por los franceses. Más blindados y mejor artillados, dierojn buena cuenta de sus ataques contra las líneas de suministro del Vietcong, la célebre línea Ho Chi Minh.

En el plano naval no hubo color, hubo un total dominio de la VII Flota, con una escasa oposición de los nordvietnamitas, sin embargo, otra novedad aparece en este conflicto: Las patrullas fluviales. Las PBR son otro singnificativo símbolo de esta guerra, junto al helicóptero Huey y al fusil M-16. Los distintos tipos de patrullera fluvial, Mk-I a Mk-IV surcaron el río Mekong tratando de controlar esta vía fluvial, cargando tripulaciones de cuatro hombres y casi una tonelada de munición. Estos pequeños navíos sirvieron como transportes de tropas, apoyo a infantería y medio de inserción de operaciones especiales.

El problema para los estadounidenses vino por tierra. Si bien su equipo era superior al rudimentario pertrecho del soldado vietnamita medio, la complejidad del entramado industrial-militar estadounidense acabó afectando a la eficacia de las tropas:

- Mientras los vietnamitas utilizaban armamento muy variado, y a veces requisado al enemigo, su principal arma de asalto era el AK-47, Kalashnikov, o su variante china, el fusil Tipo-56 (una copia en toda regla, se diferencia porque cuenta con una bayoneta plegable acoplada de serie), un arma muy tosca, fiable y que está preparada para ser utilizada por tropas no profesionales, dado que aguanta la falta de limpieza y mantenimiento sin problemas de funcionamiento. Otra arma muy utilizada vino de Alemania Oriental. Era el STG-44, el fusil de asalto de la Segunda Guerra Mundial introducido por los nazis al final de la contienda, y en el que se basan todos los diseños de fusiles de asalto hasta finales de siglo. Los norteamericanos han tenido problemas con su fusil reglamentario desde la carabina M1, en la Segunda Guerra Mundial. Incluso antes de ésta los problemas eran comunes. El arma reglamentaria a comienzos de la intervernción era el M-14, un arma fiable, pero no era más que un remiendo temporal hasta la consecución de algo más moderno. La introducción del M-16, a priori diseñado para la guerra en la selva, fue un desastre militar en toda regla. Los primeros modelos, AR-15, experimentados en Vietnam resultaban demasiado potentes, y los frecuentes problemas de encasquillamiento del arma, y falta de adaptación al ambiente húmedo lo volvían inservible, generalmente en momentos de extrema necesidad de un arma que funcionase.

- La introducciójn de armamento anticarro portátil, como los primeros LAW o el lanzagranadas M-79 (que es más un arma de apoyo a la infantería que un dispositivo anticarro) fueron un avance para las tropas estadounidenses, pero su escasa efectividad se debió más al tipo de enemigo (fundamentalmente infantería ligera) y al terreno.

- Ninguna división blindada completa acudió a Vietnam, debido a la dificultad que planteaba el terreno, y por ello fueron sustituidos por unidades transportadas en helicóptero. Sin embargo éstos no podían suplir la capacidad de protección y la potencia de fuego de los carros, que se vieron relegados a acciones urbanas, lo que impedía aprovechar al máximo su potencial de velocidad y de ataque en masa. En las ciudades, estas unidades blindadas que tenían que proteger a la infantería de los francotiradores y las emboscadas, tuvieron que ser protegidas por la infantería de las trampas explosivas y de las armas anticarro portátiles (el uso de granadas propulsadas por cohete, los célebres RPGs soviéticos fue muy extendido).

- Finalmente, las fuerzas norteamericanas fueron incapaces de demostrar su capacidad de flexibilidad y movilidad en el terreno para establecer un frente fijo y claro, principalmente por la capacidad de adaptación de las tropas norvietnamitas, mejor adaptadas al terreno; y al a la infiltración de elementos guerrilleros en la retaguardia norteamericana, que era incapaz de contener el avance del ejército regular norvietnamita, mientras mantenía el control en su retaguardia frente al Vietcong.

- El elemento principal de la victoria nordvietnamita fue la propaganda: El control de la información por parte de los Estados Unidos fue un desastre. Los norteamericanos veían ineficaz controlar la informaciónd de los reporteros nacionales y occidentales en le teatro de operaciones, debido a que cualquier información que enviasen a casa y que pudiese ser aprovechada por el enemigo ya la obtenía éste a traves de sus agentes infiltrados (me refiero a movimientos de tropas, número de efectivos y demás información susceptible de un uso militar). Sin embargo fueron las imágenes de crudeza bélica en los hogares de los estadounidenses lo que dio el tiro de gracia a la acción norteamericana en el Sudeste de Asia. Las imágenes de los muertos y mutilados entre las tropas estadounidenses provocaron un vuelco de la opinión pública que originó un cúmulo de manifestaciones de rechazo a la guerra, como un añadido a la situación interna de la Superpotencia, que ya de por sí tenía otros problemas: Cuba, la segregación racial, las relaciones con los soviéticos, el malestar en Europa (recuérdese Mayo del 68), todo un cúmulo de despropósitos que dio al traste con la acción norteamericana en Vietnam, y que propició la pérdida de control sobre esa parte del mundo. El fin de esta guerra dio lugar a una nueva fase de distensión en la Guerra Fría, un retraimiento de la acción exterior estadounidense y un repliegue del que sólo se salvaron los territorios estratégicos básicos, como Europa, donde la presencia militar y diplomática estadounidense era vital para su política exterior.

El síndrome de Vietnam dio lugar a un nuevo planteamiento de las operaciones en ultramar, que sólo se verían renovadas con la entrada enla fase final de la guerra fría, en los años 80, tras el fracaso de la operación de rescate de rehenes en Irán (un pésimo estreno del destacamento Delta de Operaciones Especiales, y del Regimiento 160º de Operaciones Especiales de Aviación). A partir de Vietnam los EEUU se plantean los futuros conflictos como escenarios de guerra asimétrica, como los que vemos hoy en día: Una Superpotencia que despliega un enorme contingente cobinado para aplastar a un pequeño enemigo, que no tiene opción distinta a someterse o ser destruído. La retaguardia queda a salvo, como ha ocurrido desde la Guerra Civil Americana hasta los recientes atentados del 11 de Septiembre de 2001, y salvaguardada la cohesión interna a través del control de las fuentes de información, empotradas en unidaes del contingente militar y siempre bajo vigilancia, como se experimentó en las Malvinas, en Panamá y en las tres intervenciones en el Golfo Pérsico (1980-1988, 1991 y 2003).

Más bibliografía:

http://es.geocities.com/namspeak/

http://www.museodevietnam.com

http://www.veteranlove.com/

http://www.geocities.com/Pentagon/4867/

¿Y ahora qué?

¿Y ahora qué?

Bueno, una vez aclarado lo del Síndrome de Vietnam, empezaremos a repasar la solución que los poderosos ejércitos occidentales, humillados por un pequeño país sudasiático, plantearon para no ver mermada su capacidad de intervención más allá de sus fronteras. Primer Asalto: La Guerra de las Malvinas.

Otras Batallas importantes de la Guerra de Vietnam: 10 de Enero de 1968, El Asedio de Khe Sahn

Otras Batallas importantes de la Guerra de Vietnam: 10 de Enero de 1968, El Asedio de Khe Sahn

Las municiones comenzaron a estallar por todas partes. A medida que las tropas del Ejercito del EVN se acercaban al perímetro de la base, quedó claro que aquello no iba a ser ningún "Paraíso Hawaiano"
En la mañana del sábado 10 de enero de 1968 los infantes de marina acantonados en la base de combate de Khe Sanh pudieron echar un vistazo al tablón de anuncios y ver que películas iban a pasar durante la siguiente semana. Entre las novedades figuraba, programada para aquella misma tarde, "Paraíso hawaiano", protagonizada por Elvis Presley, película que iba a ser proyectada en las seis salas repartidas por la enorme base. Más abajo de la lista venían "Murderer's Row", "Beau Geste" y "Gunsmoke". Estas distracciones, enviadas especialmente desde Estados Unidos,
revelan lo aburrido y tedioso de la vida en aquel puesto aislado de la presencia norteamericana en Vietnam. Pero mientras la tropa miraba la cartelera de películas, el comandante de la base, coronel David E. Lownds, tenía cosas más importantes en que pensar.

En el cuarto de radio de la base, Lownds escuchaba atentamente la oleada de informes que enviaba el capitán Bill Dabney, el oficial al mando de una de las compañías de Marine encargadas de tomar las colinas que rodeaban el perímetro de la base. Dabney y los hombres de la Compañía India hablan tropezado con un batallón de soldados nordvietnamitas mientras patrullaban por la Cota 881 Norte y estaban en aquellos momentos envueltos en un intenso tiroteo. Para Lownds, había comenzado la tan largo tiempo esperada ofensiva contra la base de Khe Sanh.

¿Paraíso Hawaiano?

Las posiciones exteriores de la colina y la base de combate fueron puestas inmediatamente en estado de alerta máxima. Los artilleros preparaban apresuradamente sus cañones de 105 y 55 mm, las defensas de alambre de espino fueron revisadas y reforzadas, y se distribuyeron bengalas y minas Claymore adicionales por todas las defensas del perímetro. Mientras caía la noche, los Marine probaron sus armas con breves ráfagas, comprobaron sus municiones e intentaron mantenerse todo lo tranquilos que podían. "Paraíso hawaiano" fue retirada del cartel y el club de oficiales se cerró hasta nueva orden.

La megabase de la Infantería de Marina en Khe Sanh estaba situada en un pequeño altiplano, en la parte más al norte de Vietnam del Sur, a tan sólo 24 km al sur de la Zona Desmilitarizada.
Situada junto a la Carretera 9, la principal ruta desde Laos a las importantes ciudades de Quang Tri y Ru‚, Khe Sanh se había convertido en una obsesión para el general Westmoreland.

Antes de la guerra, esa zona tenía la reputación de ser uno de los lugares más hermosos de la tierra. Montañas con densos bosques y suaves colinas, separadas por valles verdes y brumosos, rodeaban el pequeño pueblo de Khe Sanh, situado en el borde del altiplano.
Pero en 1966 las cosas habían cambiado mucho. A instancias de Westmoreland, que estaba profundamente preocupado por las actividades de las tropas nordvietnamitas en la zona, los Marine se habían trasladado a Khe Sanh. Enormes excavadoras despejaron una amplia zona alrededor de la antigua pista de aterrizaje francesa, que fue alfombrada con placas metálicas, mientras los zapadores y agregados civiles acababan de levantar las instalaciones de una nueva base de combate.

La llegada de los Marine de la guarnición llevó también la guerra a Khe Sanh. En la primavera y el verano de 1967, los Marine se enfrentaron a las tropas nordviernamitas en numerosas escaramuzas en las colinas que rodeaban el altiplano, lo que hizo que se mejorasen las defensas de la nueva base de combate. En enero de 1968 había 6.000 Marine en Khe Sanh, y no estaban solos.
Según habían sabido los servicios de información militar, a principios de enero fuerzas nordvietnamitas habían cruzado a gran escala la frontera hacia Vietnam del Sur y tomado posiciones en la franja de terreno situado entre la Zona Desmilitarizada y la carretera 9. En la Ruta Ho Chi Minh a su paso por Laos, sensores lanzados por la fuerza aérea incrementaron su actividad electrónica al tiempo que el volumen de tráfico se intensificaba. Durante octubre de 1967 esas disposiciones informaron del de movimiento cerca de mil camiones alrededor de Khe Sanh, cifra que en diciembre fue de seis mil quinientos. No parecía haber duda acerca de los que tenían pensado los nordvietnamitas para Khe Sanh.

A mediados de enero, la artillería nordvietnamita había empezado a bombardear la base de combate. Los Marine llevaban puesto sus chalecos antibala a todas horas y sin distinciones visibles, pues todo el mundo sabía que los francotiradores de Charlie elegían a sus victimas por su graduación. Los obuses de los Marine hacían fuego H&I (Hostigamiento e Interdicción) para mantener a las tropas nordvietnamitas a raya, pero los objetivos resultaban muy difíciles de identificar. El tiempo en Khe Sanh era una maldición para los artilleros. Espesa niebla y nubes bajas cubrían las colinas, haciendo imposible a los observadores aéreos dirigir el fuego de los Marine contra la artillería enemiga. Enviar grupos de observación para corregir el tiro de los obuses a la zona, infestada de enemigos, de los alrededores de la base habría sido como enviarlos a la muerte segura en cuanto cruzaran las puertas de la base. Mucha de la información sobre los blancos se obtenía de los sensores electrónicos sembrados alrededor de Khe Sanh. Sin embargo seguía siendo una información muy precaria para establecer un fuego coordinado, y los artilleros nunca sabían si daban en el blanco o no. Frustrante.

El 20 de enero la bola comenzó a rodar. Mientras el capitán Dabney estaba en la Cota 881S, un teniente nordvietnamita irrumpió en la base principal haciendo ondear una bandera blanca.Ante los atónitos Marine que le interrogaban, detalló todo el plan de ataque del ejercito nordvietnamita.
Los primeros asaltos serían a las 00.30 de aquella misma noche, dirigidos contra las colinas y la base principal. Después de acabar con los Marine, las divisiones nordvietnamitas pensaban dirigirse al este y tomar las ciudades de Quang Tri y Ru‚. Sin embargo, ¿quién era aquel teniente? ¿Una estratagema, un truco sucio de los nordvietnamitas para engañar a los Marine? Afortunadamente, Lownds decidió que no tenían nada que perder creyéndole.

Como había predicho el desertor, los nordvietnamitas atacaron la Cota 861 con una andanada de cohetes pesados, fuego de morteros y de ametralladora según el plan programado, con lo que se inició la batalla por la posesión de la colina. Cinco horas más tarde, la misma base de Khe Sanh estaba bajo fuego. Varios cientos de cohetes de 122 mm, cada uno de ellos de un peso superior a los 45 kg, cayeron sobre las posiciones de la base, seguidos por un bombardeo masivo de artillería y morteros pesados. El infortunio quiso que uno de los primeros cohetes caídos en la base se abriese camino al interior de un gran refugio situado en el extremo este de la misma y detonase. La explosión que siguió fue algo que ni los Marine más experimentados habían visto nunca. El altiplano de Khe Sanh se iluminó con una gigantesca llamarada de fósforo producida por las 1 500 toneladas de munición que estallaron de golpe. Los helicópteros situados en la plataforma de aterrizaje se desparramaron como juguetes, las tiendas y construcciones se desintegraron y una terrible lluvia de metralla y proyectiles de todo tipo y descripción empezó a caer sobre toda la base. Algunos detonaban con el impacto, otros ardían. El combustible de aviación y el aceite almacenado se inflamaron con el calor y, mientras tanto, más y mas proyectiles y cohetes llovían sobre la base.

La mañana del día 21, Khe Sanh amaneció en mitad de una total destrucción. Continuaban ardiendo hogueras por toda la base y por todas partes la tierra era una masa de escombros por la explosión del polvorín. Vainas vacías, hierros retorcidos, piezas y cascotes de los edificios yacían por todos lados. Un humo negro y espeso secaba las gargantas de los Marine mientras intentaban restablecer las condiciones de la base. Sus esfuerzos se veían dificultados por las ráfagas que de vez en cuando disparaba el enemigo. Era algo a lo que iban a tener que acostumbrarse.
Durante el resto del mes de enero el Ejército nordvietnamita mantuvo su presión sobre la base y los puestos de las colinas, pero no había ninguna duda acerca de que los norteamericanos debían conservar la posición como fuese. Después de toda la retórica de Westmoreland sobre la importancia de Khe Sanh, la imagen en las pantallas de televisión en EE UU de los Marine retirándose por la Carretera 9 con el rabo entre las piernas era algo que no podía permitirse.

Heroísmo, anuncios y el Dr. KiIdare

Cada noche aparecían desgarradores reportajes en la televisión sobre la vida en las casamatas, y los editoriales en toda la prensa de la nación hablaban de la determinación de resistir. Se explicaban historias de heroísmo entre los anuncios y los episodios del Dr. Kildare. Pero en las trincheras y refugios de Khe Sanh los Marine estaban más interesados en seguir vivos. Para todo el mundo en la base, mando o soldado, las condiciones en la misma eran un infierno en la tierra. A lo único que podían recurrir para detener a las oleadas humanas que los nordvietnaminas podían lanzar era a la potencia de fuego. Día tras día, los cazas tácticos y los bombarderos B-52 martilleaban las colinas que rodeaban la base y las zonas de concentración y los emplazamientos de la artillería de largo alcance nordvietnamitas situados en Laos.

Westmoreland había bautizado el apoyo aéreo de Khe Sanh con el nombre de Operación "Niagara". En el interior del perímetro, los Marine estaban bien protegidos por sus baterías de 105 y 155 mm, y por un gran número de morteros pesados. Los 16 cañones de 175 mm de las bases de fuego del nordeste, en Camp Carroll y la Rockpile, podían prestar apoyo en caso necesario. Pero el fuego continuo, tanto de los defensores como de los sitiadores, y el rugido de los aviones que volaban a baja cota y el tronar de sus bombas alteraron por completo los hábitos de sueño de los hombres. Sin embargo, ello no parecía tener ningún efecto sobre las ratas. La primera semana de febrero, las condiciones de vida en Khe Sanh rayaban lo insoportable. Toneladas de basura se amontonaban por toda la base los excrementos de los Marine eran quemados en bidones. El hedor era espantoso.

Infecciones y plagas

En las casamatas donde dormían, los marine tenían que soportar el nauseabundo olor del sudor y la orina de sus compañeros. En esos refugios bajo tierra martilleados constantemente por los proyectiles enemigos, la tropa tenía que espantar a las ratas que se metían entre sus piernas, que saltaban sobre su pecho mientras dormían. Los hombres se envolvían completamente en sus ponchos por la noche, con la cara cubierta para evitar ser mordidos por sus indeseadas compañeras de cama. Algunos fueron mordidos y contrajeron infecciones y enfermedades. Otros se untaban los dedos de los pies con mantequilla de cacahuete para atraer a las ratas, ser mordidos por ellas y contraer una enfermedad que pudiese sacarles del infierno de Khe Sanh.

Algunos días cayeron sobre la base 1 000 proyectiles enemigos, mientras francotiradores muy bien emboscados disparaban contra cualquier infante de marina que entrase en su sector de tiro.
El 23 de febrero, el teniente Jacques salió con 20 hombres de la Compañía Bravo a localizar una posición de mortero nordvietnamita que estaba bombardeando la base con gran precisión. Los hombres de la Bravo cargaron por terreno descubierto, pero fueron inmovilizados por el fuego de fusilería enemigo. Atacados de frente y por los flancos, tan sólo cuatro hombres consiguieron recorrer los 200 metros de regreso al perímetro. El tan esperado ataque masivo de la infantería enemiga contra la base de Khe Sanh no llegó a materializarse. Pero los Marine no lo sabían; de hecho, las unidades nordvietnamitas sondeaban sus defensas y cavaban trincheras dirigidas hacia las posiciones del perímetro, lo que desde luego no era un indicio demasiado esperanzador. Tan sólo se lanzó un ataque a pequeña escala. Después de que una unidad del Ejército nordvietnamita asaltase el extremo este de la base y fuera rechazada por los Ranger del ARVN, la infantería enemiga no volvió a amenazar la base.

Otras Batallas importantes de la Guerra de Vietnam: 22 de Noviembre de 1967, La Batalla de Dak To

Otras Batallas importantes de la Guerra de Vietnam: 22 de Noviembre de 1967, La Batalla de Dak To

22 de Noviembre: Cuando la 173ª Aerotransportada se encontró con el Ejército de Vietnam del Norte en Dak To, el veterano corresponsal de guerra Peter Arnett estaba allí para dejar constancia de aquel tormento.
Cota 875, miércoles 22 de noviembre de1967. La guerra pintaba con la misma palidez gris los rostros de los vivos y de los muertos en la Cota 875. A lo largo de 50 horas (a partir del domingo) el flujo y reflujo del combate más brutal de la guerra de Vietnam azotaron la cima de esta boscosa colina dejada de la mano de Dios y el miércoles aún no había terminado.

A veces, el único modo de adivinar quién estaba vivo y quien muerto entre aquellos exhaustos hombres consistía en observar el impacto de algún mortero enemigo. Los vivos salían corriendo sin contemplaciones hacia los diminutos búnqueres excavados en la roja arcilla de la cima, los heridos se arrastraban para buscar cobijo bajo los árboles que habían sido derribados.
Sólo los muertos, amontonados en los búnqueres, donde habían muerto por impactos directos de mortero, o tumbados boca abajo en el polvo, donde habían caído bajo las balas, permanecían inmóviles.

El 2º Batallón (503º de Infantería) de la 173ª Aerotransportada, que fue el primero en subir a esta lejana colina del sector occidental del campo de batalla de Dak To, pereció casi por completo.
De los dieciséis oficiales que dirigieron a sus hombres a través de la línea de cerros de la Cota 875 el domingo, ocho murieron y los otros ocho fueron heridos. De los trece médicos del batallón, once murieron.
Los días y noches de combate, la espera de una columna de refuerzo que avanzaba lentamente entre los cerros, el hedor de los muertos y los gemidos de los heridos marcaban profundas huellas en los jóvenes rostros de los paracaidistas que seguían en la colina.
Algunos de los heridos se derrumbaban bajo la tensión. "Es una maldita vergüenza que no nos hayan sacado de aquí", maldecía el martes por la tarde un sargento paracaidista con lágrimas en los ojos. Llevaba ya 50 horas en la colina con una dolorosa herida en la ingle. A su alrededor había docenas de heridos. Era fácil adivinar quién llevaba allí más tiempo: la sangre de sus vendajes estaba seca, no se quejaba y su mirada era vidriosa.
Las vendas de los que habían sido alcanzados por disparos recientes de mortero aún estaban empapadas en sangre fresca. Estos heridos aún se retorcían de dolor.

El juego sucio de la guerra

Los heridos más graves estaban colocados sobre una alfombra de hojas junto a la zona de aterrizaje de helicópteros situada entre altos árboles. Estos jóvenes estaban envueltos en mantas ensangrentadas que los protegían del frío nocturno. Las posiciones avanzadas nordvietnamitas estaban a sólo 45 m del cerro. La llegada de cada helicóptero atraía un intenso fuego de morteros y armas automáticas.
Un helicóptero consiguió llegar y se llevó a cinco heridos graves el domingo, pero otros diez fueron alcanzados al intentarlo.
"Los heridos pueden ver cómo los helicópteros intentan llegar. Saben que no les está permitido morir", dijo un joven oficial herido. Pero algunos sí morían, mientras su sangre se escurría entre la arcilla de la Cota 875. Algunos de ellos habían sido victimas de una bomba de 250 kg lanzada por error desde un avión norteamericano el domingo, durante un ataque aéreo sobre los cercanos fortines enemigos. Cuarenta y dos hombres murieron en aquella explosión: "el juego sucio de la guerra", dijo amargamente un superviviente.
Cuando por fin, el martes por la tarde, pudo limpiarse otra zona de aterrizaje bajo la cresta de la colina y se inició la evacuación de los heridos, muchos heridos habían muerto ya en las últimas horas de espera. Los médicos no pudieron determinar si murieron de sed, por choque nervioso o simplemente porque no aguantaban más.

El batallón sufrió las primeras bajas hacía el mediodía del domingo, mientras llegaba a la cima de la Cota 875, uno de los cientos de montículos que moteaban los cerros en Dak To hasta la zona de combate de la frontera entre Camboya y Laos. A lo largo de todo el fin de semana, mientras los paracaidistas se desplazaban por las colinas de la jungla, se descubrieron varios campamentos base enemigos.
El mayor de ellos estaba en la 875 y la Compañía D perdió varios hombres en el primer enfrentamiento con los fortines.
La Compañía A descendió de la colina para despejar una zona de aterrizaje, pero fue despedazada por un ataque de flanco nordvietnamita. Los supervivientes consiguieron volver a la cima de la colina gracias a la acción personal de un paracaidista, que empuñaba su ametralladora en el sendero y no dejaba de disparar contra las tropas enemigas, haciendo caso omiso de las órdenes de que se retirase con los otros.
"Puedes seguir disparándoles, pero tarde o temprano serán lo suficientemente numerosos como para llegar basta ti", comentó el Especialista 4 James Kelley, de Fort Myers, Florida, que vio caer al ametrallador después de haber matado unos 17 soldados comunistas.
Los cuerpos yacían con los miembros esparcidos

La Compañía D, al oír el rugido del combate debajo de ellos, volvió a la cima de la colina y se desplegó en un perímetro de 50 m, "porque calculamos que estábamos rodeados por un regimiento", dijo un oficial.
Por la tarde, mientras el batallón se reagrupaba para efectuar otro ataque contra el sistema de casamatas, llegó la bomba norteamericana a ras de los árboles y la metralla de su explosión alcanzó a los que estaban debajo. La bomba diezmó al batallón, matando a muchos de los heridos que permanecían agrupados en un claro bajo los árboles.

A partir de entonces hasta que llegó el batallón de refuerzo a la noche siguiente, los paracaidistas de la colina se atrincheraron con desesperación. Sólo había un médico disponible para los numerosos heridos y el enemigo seguía disparando contra los helicópteros de rescate.
El batallón de relevo, el 4º del 503º, enlazó con el diminuto perímetro de la 875 el lunes por la noche. Bajo la luz de la luna, la escena era dantesca. Los cuerpos yacían con los miembros esparcidos en el suelo mientras los heridos gritaban de dolor.
Los supervivientes del batallón, salieron corriendo a recibirles para coger comida y agua, pero el batallón de relevo sólo había traído suministros para un día y ya los había consumido.

Pasaron en vela la noche del lunes, pero no pasó nada. El martes, los nordvietnamitas atacaron con furia. Desde posiciones a no más de 100 m, comenzaron a bombardear el perímetro norteamericano con morteros de 82 mm. Los primeros proyectiles explosionaron al amanecer, matando a tres paracaidistas en un pozo de tirador e hiriendo a otros diecisiete. Durante el resto del día, los comunistas prosiguieron en un ataque metódico sobre la colina: lanzaban proyectiles en salvas de cinco o seis, hirieron de nuevo a los que ya sangraban en campo abierto y atravesaron las casamatas. El zumbido los proyectiles indicaba a los paracaidistas que disponían de segundos para cubrirse.

Besó el rosario

Las trincheras se fueron profundizando conforme avanzaba el día. Una tras otra recibían impactos directos. Un adiestrador de perros y su pastor alemán murieron juntos. Hombres que contaban chistes y ofrecían cigarrillos eran ahora simples heridos que se retorcían en el suelo e imp髀ńra??n
El bombardeo de aquel día fue reduciendo implacablemente la sección mandada por el primer teniente Bryan McDonough, de 25 años, de Fort Lee, Salió el domingo con 27 hombres. El martes al mediodía le quedaban nueve. "Si los vietnamitas siguen subiendo, por la tarde no quedará nadie",dijo. Las posiciones enemigas parecían insensibles los ataques aéreos. Las esferas ígneas de napalm explosionaban sobre los búnqueres, a 25 m. La tierra temblaba con las bombas pesadas.
Lo hemos intentado con bombas de 350 kg, napalm y todo lo demás, pero no hay manera. Hay que tomar esas posiciones", dijo MacDonough.
Ya avanzada la tarde del miércoles, se abrió una nueva zona de aterrizaje al pie de la Cota. Los morteros enemigos la descubrieron, pero los helicópteros pudieron llegar. La fila de heridos se extendía colina abajo y, al anochecer, ya habían sido evacuados.

¿La derrota final?

La llegada de los helicópteros, con comida, agua y munición, dio nueva vida a los paracaidistas. Hablaban con impaciencia sobre un asalto final sobre los fortines enemigos.
Cuando oscureció llegaron los lanzallamas. Con la rendición de uno de los búnkeres se inició la batalla final.
Los paracaidistas estaban por fin ganando la línea del cerro cuya captura habían iniciado tres días antes. Eran dignos de cada milímetro de ella.
El ataque final con el que Arnett cerraba su informe no fue tal, como se vio posteriormente. Rechazado aquella tarde, el 4º Batallón del 503º de Infantería sólo lo consiguió a la mañana siguiente, día de acción de gracias, capturando la Cota 875.

(El autor, Peter Arnett, trabajó en la agencia Associated Press durante la guerra de Vietnam. Pasó 30 horas en la Cota 875).

Otras Batallas importantes en Vietnam: 2 de Julio de 1967, La Batalla de Con Thien

Otras Batallas importantes en Vietnam: 2 de Julio de 1967, La Batalla de Con Thien

2 de Julio: La 3ª División de Infantería de Marina comienza la Operación "Buffalo" en la ZDM para contrarrestar el esfuerzo del EVN por capturar la posición clave de Con Thien. La operación termina el 14 de julio con 701 muertos del EVN.

Los Infantes de marina norteamericanos se vieron en serios problemas cuando se trasladarona Con Thien, en la Zona Desmilitarizada, e intentaron expulsar a las unidades de regulares del Ejército nordvietnamita instaladas en el lugar.
Era un lugar árido, como salido de una película de la Primera Guerra Mundial o de la cara oculta de la Luna. Era una llanura bombardeada, llena de cráteres y embudos de proyectiles. Y además estaba poblado. Sólo se sabía que allí había algo malo. Era la Pista, el comienzo de la "Línea McNamara".

No había nada en 700 metros, en aquel lugar habitado por fantasmas. Si se intentaba salir para, por ejemplo, recoger cadáveres, el EVN disparaba con todo lo que tenía a mano: cohetes, morteros, ametralladoras e incluso gas CS, siempre que el viento no soplara en su dirección.
No obstante, las fuerzas norteamericanas tenían prohibido -al menos públicamente entrar en la llamada Zona Desmilitarizada (ZDM), de ocho kilómetros de anchura en la frontera entre Vietnam del Norte y del Sur, al otro extremo de la Pista.
Esta era la situación en el límite septentrional del "Cuadrado Leatherneck", la región más al norte de Vietnam del Sur, donde los infantes de marina tenían órdenes de hacer frente a la infiltración del EVN desde el Norte. Los Boinas Verdes y sus fuerzas CIDG ya habían intentado dominar esa línea, pero sus bases habían sido invadidas una y otra vez.

Sin embargo, los nordvietnamitas no respetaban la ZDM. Allí acumularon sus tropas, listas para atacar la línea de fortines de montaña que guardaban aquella salvaje frontera. Los defensores norteamericanos no necesitaban prismáticos para divisar al EVN: podían realizar patrullas incluso a 70 metros de sus columnas, la distancia inferior a la longitud de un campo de fútbol. Acercarse más acarreaba problemas.
En el verano de 1967, los infantes de marina se trasladaron al campamento de las Fuerzas Especiales para empezar a llenar sacos terreros y tender alambradas, formando así la Línea McNamara. El EVN estaba decidido a hacer pedazos la Línea antes de que se reforzase demasiado. Y decidió atacar en Con Thien.

Puesto avanzado para la invasión

El punto fuerte de la Infantería de Marina en Con Thien estaba 22 km tierra adentro y tres kilómetros al sur de la ZDM. Constituía la esquina nordeste del "Cuadrado Leatherneck" y dominaba la principal ruta de infiltración del EVN. Si éste capturaba ese puesto avanzado, dominaría el vasto complejo logístico norteamericano de Dong Ha y facilitaría la invasión de la provincia de Quang Tri por los 35 000 soldados que tenía al norte de la ZDM.
Antes de que pudiesen empezar los trabajos en la Línea McNamara, los infantes de marina tenían que asegurar su posición. Así, el 2 de julio, partieron dos compañías para dar una batida al norte de la Pista partiendo del este. Un kilómetro al norte, todavía fuera de la ZDM, la Compañía B empezó a recibir fuego de francotiradores. Conforme avanzaba, el fuego se intensificó. Intentó flanquear al EVN, pero se vio obligada a retroceder a una posición en la que era tiroteada desde delante y por ambos flancos. Las bajas aumentaban.
La Compañía A salió en su apoyo, pero dio con dos minas Claymore y las bajas fueron tan numerosas que no pudo combatir y desplazarse al mismo tiempo.

El fuego de morteros dispersó a la Compañía B. Muchos de los infantes de marina se vieron obligados a salir a cielo abierto a causa de los lanzallamas y fueron diezmados por el fuego de ametralladora. Entonces el EVN se lanzó en masa para rematar el trabajo. Se pidió un ataque aéreo, un lanzamiento de napalm a 50 m. En lugar de ello, lo lanzaron a 20 m, pero nadie se quejó Fue suficiente para detener el asalto.
Los helicópteros cañoneros y cuatro carros de combate de Con Tbien hicieron retroceder al enemigo, y la Compañía D aseguró una zona de aterrizaje. Entonces llegó otra compañía desde Dong Ha.
Los carros de combate se abrieron paso carretera arriba hasta la Compañía E, donde al sargento al Burns, comandante en funciones, se le preguntó por el resto de su compañía. Respondió: "Señor, ésta es la compañía, o lo que queda de ella".
Los heridos fueron cargados en los carros de combate y, bajo un intenso fuego de artillería, empezaron a ser evacuados. Dos de los carros pisaron sendas minas que hicieron m s lenta la marcha. En la LZ, los heridos eran pulverizados por un devastador diluvio de fuego de artillería y morteros. Médicos y camilleros formaron parte de las bajas.

El oficial que dirigía la defensa de la LZ fue alcanzado y unos 50 supervivientes empezaron a retirarse a Con Thien a través de la Pista. Los oficiales en Con Thien los divisaron mientras cruzaban aquel territorio estéril y enviaron un camión, un jeep y una ambulancia en su auxilio. Muchos corrían peligro de desangrarse pero, a pesar del intenso fuego de artillería, todos fueron rescatados.
Un día y medio sin agua

A media tarde se enviaron tres compañías más de socorro al norte de la Písta. Montaron un ataque crepuscular mientras las cansadas compañías llegaban a la LZ y a Con Thien. Sólo 27 hombres de la Compañía B regresaron del combate.
Los morteros enemigos se concentraron entonces en la LZ y los helicópteros de abastecimiento no pudieron aterrizar. Durante la acción subsiguiente, las compañías de socorro estuvieron sin agua durante un día y medio. Unos 3 000 soldados del EVN entraron en la posición, pero la artillería y los ataques aéreos los mantuvieron a raya.
Entonces se contactó con más soldados del EVN al sur de Con Thien. Se envió una patrulla de reconocimiento para ver dónde el EVN cruzaba el río Ben Rai, violando la ZDM. Un observador aéreo localizó una gran fuerza que se acercaba a la patrulla. Al preguntársele los efectivos del enemigo, el observador respondió: "Sentiría mucho decírselo".

Carne en lugar de mano

Los batallones de infantería de marina desplegados al este de Con Thien empezaron a recibir un intenso y certero fuego de artillería, y unos 1500 proyectiles cayeron sobre su posición. La patrulla de reconocimiento estaba rodeada. Quedó inmovilizada por fuego de mortero y de armas portátiles. Entonces, el EVN se acercó lo suficiente para lanzar granadas de mano sobre su posición. El soldado de primera James L. Stuckey intentó recogerlas y devolverlas. Minutos después, sólo habla carne destrozada donde antes había estado su mano.
A la mañana siguiente, llevado por su instinto, el comandante Woodring ordenó el regreso de la patrulla de reconocimiento. Treinta minutos después, el EVN convertía su recién abandonada posición en un infierno.

Entretanto, los batallones situados al este de Con Thien seguían llevando la peor parte. El 90º Regimiento del EVN se acercó lo suficiente para lanzar cargas explosivas sobre sus posiciones, pero a un precio muy elevado. Cientos de cadáveres cubrieron el campo de batalla, algunos medio enterrados, otros descuartizados, y todos rodeados de equipos destrozados y munición gastada.
El 8 de julio, los infantes de marina encontraron un sistema de casamatas del EVN al sudoeste de Con Thien. Después de pedir un ataque aéreo y despejar los refugios, la actividad del EVN se redujo a la colocación de minas y disparos de hostigamiento. Murieron 159 marines y 345 fueron heridos. La Infantería de Marina declaró haber capturado dos soldados del EVN y matado a 1 290: el principal sistema de recuento entre los descuartizados cadáveres consistió en contar las cantimploras abandonadas en el campo de batalla.

Peor aún, en EVN había utilizado apoyo intenso de artillería por primera vez. Atrincherados en la frontera, sus obuses de 152 mm (equiparables a cualquier artillería de campaña empleada por los norteamericanos) siguieron bombardeando Con Thien y Dong Ha durante la tregua.
El EVN intensificó sus actividades en un esfuerzo propagandístico, pues las elecciones sudvietnamitas estaban programadas para el 3 de septiembre. El día de los comicios, cayeron 41 proyectiles de artillería sobre Dong Ha, destruyendo el polvorín, el almacén de combustible y averiando 17
Con Thien era también un objeto prioritario del EVN. Situado en lo alto de la Cota de los Angeles, sólo era lo bastante grande para alojar un batallón de refuerzo. Durante septiembre, cayeron sobre él al menos 200 proyectiles diarios. Y el 25 de setiembre, 1.200 granadas bombardearon sus fortines.

Bajo la cobertura de estos ataques de artillería y cohetes, la actividad del EVN aumentó. El 4 de septiembre, los infantes de marina cayeron bajo un ataque dos kilómetros al sur de Con Thien y tuvieron que ser relevados por carros de combate. Catorce infantes murieron en una acción similar tres días después.
El 10 de setiembre dieron con lo que parecía ser todo el 812º Regimiento del EVN seis kilómetros al sudoeste de Con Thien. Según los informes, el EVN Atacó con cascos y chalecos antibalas del Cuerpo de Infantería de Marina norteamericano (USMC). Un carro lanzallamas del USMC fue destruido por una granada cohete y otro carro quedó fuera de combate. Murieron treinta y cuatro infantes, y 192 fueron heridos.

De nuevo a la ofensiva

El 13 de setiembre, el EVN atacó la propia Con Thien, pero se vio obligado a retirarse. Se esperaba un ataque en fuerza y se trasladaron dos batallones más de Infantería de Marina. El ataque no se materializó, pero el EVN martilleó los tres batallones con salvajes bombardeos de la artillería y de morteros durante los siete días siguientes.
Los infantes de marina pasaron de nuevo a la ofensiva y, poco después, las patrullas estaban combatiendo a corta distancia con el 90º Regimiento del EVN. Pidieron carros de combate pero, después de 96 horas de lluvia, éstos no pudieron llegar al escenario de la acción.
Conforme empeoraba el tiempo, la lucha en Con Thien se fue convirtiendo en un combate de artillería. Del 19 al 27 de setiembre, más de 3.000 cohetes y granadas de mortero y artillería cayeron sobre el fuerte de la colina. Los norteamericanos se desquitaron con una de las mayores concentraciones de potencia de fuego de apoyo de una sola división en la historia de la guerra. Las unidades de artillería dispararon 12.577 proyectiles sobre las posiciones enemigas. La Séptima Flota contribuyó con otros 6.148 proyectiles.

La actividad del EVN aminoró, pero este bombardeo no le disuadió por completo. Las patrullas de la Infantería de Marina encontraron una y otra vez complejos de casamatas y trincheras alrededor del perímetro de Con Thien. Pese a ser destruidos, eran reparados rápidamente.
En la trituradora

No había forma de escapar de la llovizna y el barro. Y, además, subsistía el peligro constante del fuego de artillería, morteros y cohetes. La conmoción causada por los proyectiles (una característica de la Primera Guerra Mundial desconocida en el resto del Vietnam) fue frecuente en Con Thien. Y la Cota de los Angeles recibió de los infantes de marina el apodo de "el cañón" o "la trituradora".
En Con Thien, los norteamericanos empezaron librar la guerra convencional que anhelaban hacia tiempo. Pero no fue una campaña de movimiento como en la Segunda Guerra Mundial, sino el lento y sangriento desgaste de la Primera. Esta vez los norteamericanos no estaban recién salidos de los buques ni ilusionados con la victoria. Simplemente fueron machacados en el barro.

Batalla por la Cota 937 (La Colina de la Hamburguesa)

Batalla por la Cota 937 (La Colina de la Hamburguesa)

Los combates por la Cota 937 (Hamburger Hill) no fueron los peores de la guerra ni las bajas fueron tantas. Sin embargo, después de esta batalla las fuerzas de tierra norteamericanas no llevaron a cabo mas acciones a gran escala y la responsabilidad cayó en el Ejercito sudvietnamita

La mañana del 11 de mayo de 1969, la compañía B del 3er Batallón del 187º Regimiento de Infantería, que formaba parte de la 101ª División Aerotransportada avanzaba cautelosamente hacia la ladera norte de la cota 937. Se trataba de un ejercicio de reconocimiento de rutina. Sabían que el enemigo debía estar en alguna parte.
De pronto el monte hizo erupción y se convirtió en una tormenta de fuego de ametralladora que fluida de casamatas ocultas derribando a todo aquel que no atinó a echarse cuerpo a tierra con suficiente rapidez. Sus compañeros respondieron al ataque con sus M16 y sus armas contracarro antes de retirarse a una distancia más segura colina abajo, con los heridos. La Compañía B había localizado al enemigo, y su fuerza. Ahora todo lo que tenía que hacer era fijar su posición y pedir apoyo aéreo para quitarse de en medio a aquella basura.

Efectivamente unos minutos más tarde, la base artillera de Ta Bat respondió a la llamada y los proyectiles de 105 mm comenzaron a silbar sobre las cabezas de los soldados antes de machacar la ladera superior de la colina. Luego aviones de la Fuerza Aérea volaron a través de la nube de humo para arrojar bombas incendiarias de alto poder explosivo sobre las casamatas ocultas.
Cuando cesó el bombardeo acabar con los restos del enemigo debía ser cosa fácil. Pero cuando la Compañía B volvió hasta la cima de la colina, se encontró de nuevo con una implacable lluvia de fuego. Lo único que podía hacer era retirarse, volver a llamar a la aviación y decirle que liquidaran por completo aquellas casamatas, pero totalmente.

La Compañía B, junto con las Compañías A, C y D formaban el 3er batallón del 187º Regimiento de Infantería, que integraba, con el 1er Batallón del 506º de Infantería y el 2º Batallón del 501º de Infantería, la 3ª Brigada de la 101ª División Aerotransportada. Su misión, denominada "Apache Show" (Nieve Apache), era evitar que las tropas de Vietnam del norte y el Vietcong se infiltraran por la Ruta Ho Chi Minh, a través del embudo natural de 50 Km. de largo formado por el Valle de A-Shau, cerca de la frontera laosiana, al noroeste de Vietnam del Sur. El valle consiste en un terreno ondulado cubierto de espadaña. Está protegido por un cerco de colinas escalonadas, una de las cuales era la Cota 937, número que corresponde a su altura en metros.

Era un pico abrupto y de bosque denso, cubierto de vegetación verde y brillante y cañas de bambú. Los Vietnamitas la llamaban Dong Ap Bia y muy pronto el mundo la conocería como "La colina de la Hamburguesa" (Hamburger Hill).
El comandante del 3er Batallón era el teniente coronel Weldon Honeycutt, también conocido como "Blackjack". Era un buen oficial, respetado por sus hombres. Sólo tenía un fallo: se regía demasiado por los manuales y obedecía las órdenes de sus superiores sin hacer preguntas. Y fue precisamente esta característica la que hizo que al finalizar el combate por la Colina de la Hamburguesa, la tropa llegara a poner precio a su cabeza.

Carnicería y retirada

Durante toda aquella mañana, tarde y noche llovieron bombas y granadas sobre las posiciones del ejercito nordvietnamita. A la mañana siguiente (12 de Mayo) los soldados pensaban que si había quedado algún vietcong en las laderas de la colina no estaría en condiciones de pelear. Se equivocaron.

Los soldados se encontraron tal como recuerda el cabo Jimmy Spears, con una "autentica basura": granadas cohete, fuego automático, minas Claymore colgadas de los arboles y los matorrales. Fue una carnicería y la Compañía B se vio forzada una vez más a retroceder. La unidad comenzó a preparar una nueva zona donde evacuar a los heridos cada vez más numerosos. De nuevo se pidió apoyo aéreo y, una vez más, la aviación y la artillería arremetieron contra las posiciones enemigas a lo largo de todo el día y la noche. La pesadilla acababa de comenzar.

El fracaso del ataque

Los problemas principales eran dos. En primer lugar, la forma en que el enemigo (los Batallones 7º y 8º del 29º Regimiento del Ejercito de Vietnam del Norte) habían desplegado sus fortificaciones, las cuales construidas a ras de suelo y escondidas bajo denso manto de vegetación, no sólo eran prácticamente indestructibles sino que además estaban dispuestas de tal modo que sus fuegos convergían y se cruzaban cubriendo todos los accesos por la ladera de la montaña. El otro problema era que todos refugios y escondites de la Cota 937 estaban siendo destruidos por bombas arrojadas por los aviones. Los hombres del 187º Regimiento no tardaron en darse cuenta de que si seguían atacando ya no sería cuestión de si morían o no, sino de cuándo.

Pero siguieron atacando, día tras día, inútilmente, y las bajas aumentaron. El 13 de mayo llegó nuevamente el turno de la Compañía B que, junto con la Compañía C, debía intentar llegar a la cima de aquella montaña escarpada y llena de cicatrices. El ataque duró sólo 30 minutos, hasta que fue repelido con cohetes y un virulento fuego automático. Los soldados tuvieron otras 37 bajas. Al día siguiente, las Compañías B, C y D iniciaron la escalada por separado, en diferentes ejes de avance. Era la tercera vez que los hombres de la Compañía B avanzaban hacia el enemigo desde el comienzo de aquella acción. Esta vez el ataque acabó cuando el comandante de la Compañía C, que estaba al mando, resultó herido y su radio dejó de emitir. La Compañía C emprendió la retirada y el ataque se hizo pedazos.

Otra retirada, otro bombardeo, otra noche a la escucha, en espera del amanecer o de una bala con tu nombre inscrito en ella. Pero ya se empezaba a ver que nada podría con aquellos bastardos. Todo aquello comenzaba a tener visos de horrible danza de la muerte.
El día 15 de mayo por la mañana, llegaron los demás elementos de la 3º Brigada, junto con un batallón del 3º Regimiento del Ejército de Vietnam del Sur, para reforzar al 187º.Pero esto no proporcionó un respiro a las debilitadas filas de la Compañía B. Junto con la Compañía A, se alejaron buscando desesperadamente algún trozo de terreno en el que las bombas no hubiesen destrozado todo abrigo posible. Con los helicópteros cubriendo su avance y las constantes salvas de cohetes cayendo sobre las posiciones enemigas, lograron avanzar. Era una marcha lenta y dolorosa, sobre todo porque la noche anterior los vietcongs habían colocado minas Claymore en torno a sus defensas. Pero poco a poco, las casamatas fueron cayendo de una en una.

Marcados por el fuego amigo

De pronto apareció a la vista la cima de la Cota 937 y los soldados sobrevivientes empezaban a soñar con una victoria cuando ocurrio el desastre. Un Helicóptero cañonero atacó equivocadamente a la Compañía B, distribuida por toda la ladera de la colina, sobre la que disparó con sus cohetes y ametralladoras. Había cuerpos por todas partes y los mutilados gritaban desde el suelo, después de toda la mierda que habían tenido que soportar los últimos cinco días un idiota había metido un gol en su propia puerta.

Una horas más tarde, el cuartel general del batallón fue alcanzado por los RPG del enemigo y Honeycutt (Blackjack) resultó herido: su tercera herida en batalla. Rechazó la oferta de evacuación. A muchos de sus hombres no les hubiera importado que tuviera que ser evacuado, aunque fuera muerto dentro de un saco.

El 17 de mayo fue un día de descanso. Se mantuvo un bombardeo continuo (complementado con gases lacrimógenos) sobre las defensas del enemigo durante las 36 horas siguientes y se suministró a la tropa chalecos antibalas superpesados. Además de ser prácticamente imposible llevarlos puestos con aquel calor sofocante, habían llegado con una semana de retraso.
Ya hacía una semana que estaban atacando la Cota 937. Cada día habían enviado más tropas, mas armas y no habían conseguido nada. El 18 de Mayo hubo un ataque frontal a cargo de dos batallones completos, el 3/187º y el 1/506º. Llenos de desesperación y rabia, los soldados asaltaron las posiciones nordvietnamitas y se abrieron paso casi hasta la cima. Una vez más intervino el destino. Una repentina tormenta se abatió sobre la colina, frenando a los atacantes. La visibilidad era nula, pero lo peor era que los continuos bombardeos de la aviación habían reducido la superficie de la colina a un montón de polvo blando y estéril. La lluvia no tardó en convertirlo en lodo líquido sobre el cual los soldados no podían ni caminar. De repente recibieron el ataque de cientos de granadas y minas detonadas por el enemigo dentro de su propio perímetro. Otra vez se ordenó la retirada.

Resignados a morir

La insensatez de la situación en la que se encontraban, combinada con la baja moral general de los últimos meses, estaba provocando una actitud rebelde entre los pocos miembros que quedaban del 187º. Un soldado recuerda "En la Compañía Bravo había muchos que pensaban negarse a subir allí una vez más. El estado de animo siempre había sido muy bajo pero nunca tanto (…) porque sentíamos que todo aquello no tenía ningún sentido". Un hombre herido se quejaba: "Ese maldito Blackjack no parará hasta que haya acabado con todos y cada uno de nosotros".

Así que el día 20 de mayo, al amanecer prevalecía un resignado fatalismo en el ambiente. Pero la suerte había cambiado. Se organizó un ataque combinado de los cuatro batallones. Una vez más alcanzaron la cima de la colina. El enfrentamiento de casamata en casamata era tan intenso que el apoyo aéreo era inútil. Sin embargo esta vez no hubo retirada. Al final del día, los hombres del 187º tenían bajo control lo que quedaba de la colina de la Hamburguesa.

El coronel Honeycutt no podía estar más agradecido a sus tropas: "Adoro a cada uno de mis chicos, todos cumplieron con su deber".
Alrededor de 80 soldados perdieron la vida durante aquellos días en el infierno y más de 400 resultaron heridos. Cuando la colina de la Hamburguesa estuvo bajo control, después de registrar y destruir las casamatas enemigas, las tropas abandonaron el lugar. En un trozo de cartón, clavado a un arbol junto con un pañuelo negro de la 101ª, un soldado desconocido dejó escrito un mensaje: "¿Merecía la pena?".

Tras 1968, era evidente que los EEUU no podrían salir victoriosos de esra guerra. La superpotencia se afanaba en lograr una salida honorable, mientras presionaba a Vietnam del Norte para que cediese, a través de una atroz campaña de bombardeos aéreos, y el intento de neutralización del Vietcong, para lo que propiciaron un golpe de estado en la vecina Camboya e invadieron zonas de su frontera en acciones conjuntas con tropas sudvietnamitas.

Si la Ofensiva del Tet y la Vietnamización del conflicto significó la derrotoa de los EEUU, la caída de Saigón y la reunificación singnificaron la victoria del régimen del norte. La capital del sur es tomada en 1975, y en 1976 es rebautizada como Ho Chi Minh y el país reunificado con un régimen comunista-nacionalista, que extiende su influencia por toda indochina: Camboya y Laos también ver triunfar gobiernos revolucionarios, como el caso de los Jemeres Rojos de Pol Pot.

Vietnam se convierte en la potencia regional del Sudeste asiático, entra en el COMECOM, abriéndose a la ayuda soviéticca, y llega a intervenir militarmente en sus países vecinos y a mantener una guerra con China, que logró penetrar 14 km en su frntera del norte, pero hubo de retirarse debido a los altos costes conómicos y humanos de la campaña.

Cronología del Apogeo del Conflicto: 1- El Incidente del Golfo de Tonkin

Cronología del Apogeo del Conflicto: 1- El Incidente del Golfo de Tonkin

Cronología del Apogeo del Conflicto (1965-1969):

Cuando la desafortunada aventura francesa en Indochina fracasó en la debacle de Diem Bien Phu, Estados Unidos estaba inmerso en la "guerra fría" y, temiendo el efecto de dominó de la expansión comunista en el Sudeste de Asia, entró en la brecha desviando todo el peso de la ayuda hacia Vietnam y jugando un papel importante en la Conferencia de Ginebra en 1954. El deseo de mantener un enclave pro-occidental y la formación en 1960 del rebelde FLN - el Vietcong - llevó a Estados Unidos y sus aliados a cerrar los ojos ante la corrupción y represión llevada a cabo por los sobornables gobiernos de Saigón, que alcanzó su punto culminante con el asesinato del presidente Ngo Dinh Diem en 1963, un hecho que contó con el apoyo indirecto de los políticos norteamericanos. La preocupación norteamericana derivada de la extensión del control del Vietcong sobre las zonas rurales de Vietnam del Sur, junto con la inquietud provocada por el corrupto presidente Diem, provocó la escalada de la intervención de Estados Unidos en la guerra. Una década después, Estados Unidos se retiró ignominiosamente y el Norte "liberó" al sur.


EL INCIDENTE DEL GOLFO DE TONKIN

El 28 de Julio de 1964 el destructor de la Armada de EEUU USS Madox (DD-731) al mando de su comandante John Herrick, recibe ordenes de zarpar desde Taiwan con dirección al Golfo de Tonkin, para realizar una misión de apoyo para una misión clandestina de alto secreto a realizar en las costas del Vietnam del Norte. La operación OP-34A que así se denominó a la misión cuyo nombre en código era "De Soto",consitía en la inserción de comandos en las playas de la costa del Norte para localizar estaciones de radar y realizar misiones de reconocimiento. La misión del Madox era la de servir de cobertura con fuego naval a la misión, a su llegada al golfo el uno de Agosto se sitúa en un punto denominado Point Charlie , situado a unas cuatro millas de la costa frente a la ciudad de Hon Me. Siendo esta la base de las patrulleras del ejercito del norte y puesto de radar. Un día después el 2 de Agosto tres lanchas PT nordvietnamitas realizan un ataque sorpresa al Madox lanzando varios torpedos, el comandante del mismo pide ayuda al portaaviones USS Ticonderoga que también se encontraba por la zona, este como respuesta a la petición de ayuda envía a los aviones F8 Crussader, las patrulleras se dan a la fuga rápidamente después de ser dañadas seriamente. El tres de Agosto al día siguiente un segundo incidente se produce cuando El Madox detecta en su radar lo que califica de un nuevo ataque de cuatro patrulleras comunicándolo al también Destructor el USS Turner Joy.. Posteriormente se realizó un investigación del incidente, y se llegó a la conclusión de que este segundo ataque no existió siendo solo un error del operador del radar. El presidente Lyndon B. Johnson en respuesta a estas agresiones convoca al congreso el 7 de Agosto para pedir apoyo total para una intervención mas directa del gobierno en la guerra como represalia por los ataques del gobierno de Hanoi, el congreso da su apoyo al presidente en una votación de favor y autoriza el incremento de los bombardeos sobre el norte, así como el incremento de las fuerzas americanas en la guerra; Denominándose Gulf of Tonkin Resolutión. Hoy en día todavía se duda de la autenticidad del ataque al Madox, no en su ataque mismo, sino que aunque el primer ataque si se realizó este podría ser una trama de la CIA para buscar una excusa para poder involucrar al gobierno en la guerra.