Blogia

Análisis e Interpretación

El terrorismo como forma de propaganda.

El terrorismo como forma de propaganda.

Mil Gracias a mi amigo y colega Jorge Amorós por su ayuda para  la elaboración de este artículo.

Todavía están muy recientes en el recuerdo de todos nosotros, y aún lo estarán durante mucho tiempo, las terribles imágenes del 11-M. Son realmente trágicas y brutales, algo que nunca había pasado, y de una magnitud inimaginable hasta el momento en nuestro país. Es imposible no sentirse conmovido ante la visión de algunas escenas realmente terribles.

Y la extensa y exhaustiva cobertura informativa que se le ha dado a este atentado terrorista sin precedentes en nuestra historia ha sido constante desde el primer momento, atendiendo a todos los detalles posibles que pudieran ser de interés para cualquier sector de la población. Desde el primer momento todos los que se mantenían pegados al televisor o a la radio estaban pendientes del desarrollo inmediato de los acontecimientos, con datos que surgían y cambiaban a velocidad vertiginosa con toda la intensidad del momento, como el número de fallecidos o la cantidad de bombas que habían estallado, o las que se iban encontrando a lo largo de las horas siguientes y a las que se procedió a neutralizar con explosiones controladas.
 

Poco después comenzaban las preguntas sobre la autoría. Ángel Acebes comparecía ante la prensa para afirmar que apenas había alguna duda, si es que había alguna, de que la responsabilidad de los atentados recayese sobre la banda terrorista ETA. Poco antes, Arnaldo Otegi había hecho público un comunicado en el que aseguraba que la ETA no estaba tras la masacre, apuntando en la dirección de algún tipo de organización islámica. Esta declaración fue desdeñada sin ninguna duda por el portador de la cartera de Interior, calificando a Otegi de miserable. Pero aun así, con toda la seguridad que afirmaba tener acerca de la identidad del grupo autor de los atentados, no descartaba ninguna otra posible teoría ni línea de investigación. Cabe preguntarse acerca de la seguridad que realmente tenía, puesto que a lo largo de las cuarenta y ocho horas siguientes los acontecimientos se decantaron de una forma que en apariencia, refuta por completo las declaraciones iniciales del ministro de Interior.

Como los efectos de una piedra golpeando la superficie de un estanque de agua, la cobertura informativa de los acontecimientos se iba extendiendo paulatinamente a todo lo que rodeaba el atentado. Pronto comenzábamos a ver las reacciones ciudadanas de solidaridad, las enormes colas que se formaban frente a los puestos móviles de donación de sangre, la colaboración inmediata de los vecinos residentes en los alrededores de las estaciones afectadas por los atentados, el personal médico y sanitario de todo tipo que había acudido espontáneamente a donde eran necesarios. 
 

A medida que los heridos iban siendo trasladados a los diferentes hospitales de Madrid, la atención de los medios informativos se centraba en estos centros sanitarios y en los lugares habilitados para facilitar información a personas que pudiesen albergar alguna duda acerca de amigos y familiares que pudiesen haber sido afectados por los atentados.
 

Una vez trasladados todos los heridos y fallecidos de los trenes, y una vez asegurada la zona, el interés de los medios de comunicación se fue trasladando a su vez. Ahora la atención estaba copada por la investigación y las reacciones de diferentes fuerzas políticas, primero nacionales, y después internacionales, con declaraciones del secretario general de la ONU, Kofi Annan, de mandatarios de otros estados, como el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, todos ellos expresando su condena a los atentados, y del Parlamento Europeo, que declaró el día 11 de marzo como Día de las Víctimas del Terrorismo. Las ondas sobre la superficie del estanque continuaban extendiéndose.

Dimensión propagandística del terrorismo.
 

Al igual que el ministro de Interior, la mayoría de declaraciones formuladas por parte de miembros de las autoridades, o de las figuras relevantes en la orientación de la opinión pública, como los periodistas, se decantaron por hablar de un atentado de ETA antes de que se hiciese público el hallazgo de las pruebas que comenzaban a apuntar en la dirección de Al Qaeda.

Es precisamente sobre esa orientación de la opinión de los ciudadanos y sobre los efectos que puede tener sobre ellos la información a la que todos se ven sometidos, de lo que se tratarán estas páginas.
 

Que duda cabe que toda esta impresionante cobertura informativa a la que se están viendo sometidos los acontecimientos del 11-M era uno de los efectos buscados por los autores. El terrorismo, sobre todo cuando se trata de un terrorismo indiscriminado, en el que no importa apenas la identidad, y sí la cantidad, de víctimas mortales, es un acto de propaganda, en el que se trata de condicionar la opinión y reacción de aquellos que se puedan sentir amenazados por los que han cometido semejantes crímenes.
 

En el libro Terrorismo, ideología y revolución, David Capitanchik cuenta:

“El fin del terrorismo, nacional o internacional, es asesinar a enemigos políticos, disuadir a enemigos potenciales y desestabilizar la sociedad”
 

En este caso concreto, difícilmente se pueden catalogar a cualquiera de las numerosas víctimas de los atentados como “enemigos políticos” de Al Qaeda o cualquier otro grupo islamista relacionado con la organización de Osama Ben Laden. Pero es muy fácil hacer conjeturas acerca de la función de disuasión y desestabilización que se esconde detrás de estos actos terroristas. La derrota electoral del Partido Popular en unas elecciones generales celebradas tan solo tres días después de los atentados ha sido el primero y más evidente resultado, desde el punto de vista propagandístico. La anunciada retirada de las tropas españolas destinadas a Irak, caso de realizarse, sería otra gran consecuencia. Si bien es cierto que esta retirada ya había sido una de las promesas electorales del PSOE durante la campaña, también lo es que si se produce, será presentada ante los simpatizantes de Al Qaeda como un triunfo de los terroristas. Lo mismo ocurrirá con otras naciones, como Estados Unidos, donde varios de los periódicos de mayor tirada, como el Washington Post, ya han interpretado esta reacción como un derrocamiento del gobierno por parte de los terroristas.
 

De manera que tenemos claro que hay una función propagandística en las acciones perpetradas por los terroristas. Pero antes de incidir más en el tema se hace necesario establecer algunas aclaraciones sobre el concepto de propaganda, así como de sus diferentes formas de llevarse a cabo.

Alejandro Pizarroso Quintero, en su libro Historia de la Propaganda, defiende como la más precisa de entre las definiciones propuestas la siguiente:

“Propaganda es la expresión de una opinión o una acción por individuos o grupos, deliberadamente orientada a influir opiniones o acciones de otros individuos o grupos para unos fines predeterminados”.

Comparando esta definición con la afirmación de Capitanchik acerca de los fines buscados por el terrorismo encontramos paralelismos. La disuasión de enemigos potenciales y la desestabilización social son compatibles con influir opiniones o acciones para fines predeterminados.
 

Propaganda también puede ser una forma de interpretar lo desconocido. Las declaraciones de Ángel Acebes responsabilizando a ETA de los atentados del 11-M, sin tener verdaderas pruebas de ello, son una forma de propaganda. A nadie se le escapaba que aceptar que pudiera tratarse de un atentado de Al Qaeda como algo más que una de las posibilidades que “no se descartaban” le podría suponer un duro golpe al Partido Popular. Por otra parte, caso de tratarse realmente de un atentado de ETA, el resultado de las elecciones del día 14 hubiese sido completamente diferente. Lo mismo que si la identidad de los autores no hubiese sido conocida hasta después de las elecciones. Ante la duda, la mayoría de la población se inclinaba, comprensiblemente, por asumir que la responsabilidad recaía sobre la banda terrorista vasca.

Modelos de propaganda.

Pizarroso distingue tres tipos básicos de propaganda: propaganda blanca, propaganda negra y propaganda gris.

El primer caso, el de la propaganda blanca, hace referencia a una situación en la que la fuente se encuentra correctamente identificada y el mensaje no deja lugar a dudas. Es el caso que podemos apreciar en cualquier cartel electoral. En una situación aplicada al terrorismo, es cuando ETA efectúa un comunicado en el que se hace responsable de alguno de sus asesinatos, y las fuerzas policiales no tengan ninguna duda acerca de la veracidad de dichos comunicados. En el caso de demostrarse la autenticidad de la cinta de vídeo con el mensaje grabado que daba la autoría del crimen a alguno de los grupos vinculados con Al Qaeda también nos hallaríamos ante uno de estos casos.

La propaganda negra se da cuando, independientemente de la veracidad del mensaje, la identidad de la fuente ha sido falsificada. Si los autores del atentado fueran los mismos que dejaron la cinta de vídeo pero no fuesen fundamentalistas islámicos, entonces estaríamos ante uno de estos casos. No es infrecuente el que algún grupo terrorista lleve a cabo estas acciones, a fin de orientar la opinión pública en contra de alguno de sus enemigos. Se puede observar esto en varios de los conflictos que se han llevado a cabo en Latinoamérica, donde a menudo guerrillas y paramilitares se acusan mutuamente de ser los autores de alguna atrocidad en particular. De todos modos, no parece que ese sea el caso de los atentados del 11-M.
 

El último de los tres tipos básicos es la propaganda gris. En esta categoría, se da una situación en la que independientemente de una correcta o incorrecta identificación de la fuente, el mensaje emitido por la misma es falso, o cuanto menos, inexacto. Esto era lo que desde un primer momento se defendía desde el gobierno, afirmando que los comunicados de Otegi de que ETA no era responsable de la masacre eran rotundamente falsos, difundidos con el único ánimo de sumar confusión a un ambiente ya sumamente caótico, en el que las preguntas se multiplicaban y la sociedad se encontraba atemorizada y más que confusa por la enormidad de lo que acababa de ocurrir.

Proximidad.
 

Haciendo un análisis de lo anterior, y asumiendo que tal y como afirman las autoridades, la teoría con mayor peso es la de que Al Qaeda o alguna de sus  organizaciones fundamentalistas islámicas aliadas se encuentran tras las bombas, nos hallaríamos ante un caso de propaganda blanca y de carácter internacional. Puesto que el destinatario del mensaje, es decir, aquellos que deben sentirse atemorizados, no es únicamente la sociedad española. Se trataría de todos aquellos que están implicados en  la “Guerra contra el Terror” mantenida por los Estados Unidos y que les ha servido de justificación para acciones tales como la más que cuestionada invasión de Irak. Sociedades y gobiernos de todas partes se sienten amenazados y están multiplicando sus medidas de seguridad para evitar que lo ocurrido en Madrid el 11-M se repita en otras ciudades, así como reavivar el debate sobre la legalidad de la ocupación de Irak por parte de fuerzas internacionales.

Para lograr semejantes efectos, los terroristas han tenido que cometer un atentado que no fuese sólo de una escala desconocida en nuestro país, que ya se encuentra desgraciadamente acostumbrado al tiro en la nuca y al coche bomba. Se trataba de cometer un atentado de esta magnitud en occidente.
 

Desde los ataques del 11-S a las torres del World Trade Center, no había habido otro atentado de gran magnitud en Estados Unidos ni en Europa. Y aunque podría parecer lo contrario, para los terroristas que deseen una mayor cobertura informativa a través de la cual difundir su mensaje, no les basta con elevar el número de muertes que provocan sus atentados. Deben hacerlos de forma que haya una cercanía entre las víctimas y aquellos a los que va destinado el mensaje, la amenaza.

Esto es muy fácil de demostrar. Cuando en España se oye de algún atentado cometido en Irak contra ciudadanos iraquíes, apenas despierta un poco de interés en los medios, apenas algo más que el que crea el incesante goteo de muertos que hay en el conflicto Israel-Palestina. A menos que se trate de atentados que causen una atroz cantidad de víctimas, en cuyo caso se dará la información con mayor detenimiento. Pero si los muertos son occidentales, hay una sensación de proximidad mucho mayor, se muestra mayor interés y preocupación, y los medios ofrecen información más detallada acerca de estos casos.

Cuando los atentados tienen lugar ya sobre un territorio que nos resulte cercano, tanto geográfica como culturalmente, los efectos son exponencialmente mayores. En caso de ser atentados cometidos en el propio territorio, sobre todo si es en la capital, y con un resultado que alcanza los doscientos muertos... bueno, todos estamos sufriendo todavía la conmoción de lo ocurrido. España es el epicentro de todo lo ocurrido, pero los efectos han alcanzado todo el mundo. Es algo lamentable pero inevitable, a menos que se estableciese una censura intolerable en un estado democrático. Esto es lo que buscaban los responsables de la masacre.
 

Ser consciente de todo esto, tener conocimiento acerca del funcionamiento de estas situaciones ayudará a no resultar fácilmente manipulado por aquellos que quieren imponer su voluntad a través de la violencia, vengan de donde vengan.

El momento elegido.
 

El epítome del terrorismo sigue siendo el ataque a las torres gemelas en Nueva York, el 11-S. Incluso la correspondencia de fechas, ambos atentados cometidos un día 11, aunque sean meses diferentes, hace que este asunto sea susceptible de recibir una interpretación propagandística, aunque en el caso de Madrid, parece tener mayor peso el hecho de que las elecciones generales se hallaran tan próximas al momento de los atentados.

Esto parece cobrar cada vez más peso. Poco después de los atentados, un medio londinense que ya había servido otra vez como forma de difusión de los comunicados de Al Qaeda recibía un e-mail en el que la organización fundamentalista se adjudicaba la responsabilidad de los atentados. El día 17 de marzo, con las elecciones ya concluidas, el mismo medio recibía un nuevo comunicado en el que se informaba de la “suspensión de atentados” en el territorio español, suspensión que duraría, como mínimo hasta saber cuáles serían las consecuencias del cambio de Gobierno en la política exterior de España. Particularmente, en el mantenimiento del apoyo ofrecido por el Gobierno saliente a los Estados Unidos, y la permanencia de las tropas españolas estacionadas en Irak.

Con menos de cuarenta y ocho horas antes del inicio de la jornada de reflexión, las fuerzas políticas no tenían apenas ninguna manera de reaccionar ante tan dramática situación. La única solución que encontraron fue la de suspender de inmediato la campaña electoral para sumarse a una condena unánime contra los ataques terroristas. De todos modos, encontraron formas de canalizar, aunque fuese de manera indirecta, algunos de los actos realizados durante los días siguientes a los atentados. Todo ello a fin de minimizar los golpes políticos que seguro iban a recibir. Respondieron a la propaganda de los atentados con su propia contrapropaganda.

Mi Conferencia de Mañana (lo que trataré de decir)

Mi Conferencia de Mañana (lo que trataré de decir)

La Amenaza del Terrorismo:

 

El terrorismo, como el Demonio: tiene mil nombres

 

-         Dominación por el Terror. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.  (RAE y Julio Casares)

-         Joan Corominas (Diccionario Etimológico) lo relaciona con las palabras terror, y terrorista.

-         Uso de la violencia, particularmente la comisión de atentados, como instrumento político (María Moliner).

-         David Capitanchik, en su libro Terrorismo, ideología y revolución, decía que el fin del terrorismo es asesinar a enemigos políticos, disuadir a enemigos potenciales y desestabilizar a la sociedad. Un problema del terrorismo es que se puede mirar desde muchos puntos de vista: Para las víctimas y sus familiares es una injusticia que les ha afectado en sus vidas para siempre. Para un político es un enemigo, pero también puede ser una oportunidad para permanecer en el poder como única solución a ese fenómeno. Para un periodista es una noticia, un hecho que ocurre en la sociedad que tiene que interpretar y contar a los demás… Lo primero que tengo que decir es que, al estudiar el fenómeno del terrorismo, un analista deja la política fuera. No está estudiando lo que se debe hacer para evitarlo, qué partido puede hacerlo mejor, ni está discutiendo con otros quién es el culpable de un atentado: Está analizando un fenómeno que se da en la sociedad para conocerlo, y al conocerlo saber cómo enfrentarse a él. Para un sociólogo el terrorismo es un fenómeno social, algo que ocurre en la sociedad, y que destaca por su nivel de victimización: La cantidad de víctimas (de muertos y heridos) que causa. Sin embargo, en la Sociología, el terrorismo es un fenómeno marginal: Otros fenómenos que se caracterizan por crear víctimas crean más: los accidentes de coche, la violencia doméstica (en España). Hasta el 11 de Septiembre, el acto terrorista que causó más muertos se dio en la Revolución Iraní, una bomba en un cine que mató a más de 400 personas.

Para un militar o para un policía el terrorismo es una forma de lucha: Puede ser una táctica, por ejemplo un modo de enfrentarse a un ejército invasor, o puede ser una estrategia: Una sucesión de actos violentos que cree miedo en la población (opinión pública) y que condiciones la política, por ejemplo, de un país. Se suele confundir en este caso con la guerra de guerrillas, pero hay diferencias en el modo de actuar. Un grupo guerrillero o un ejército regular pueden cometer actos terroristas en momentos dados, (por ejemplo en la Guerra Civil Española o en la Segunda Guerra Mundial se efectuaron los llamados bombardeos de terror sobre poblaciones civiles, y   tras la Guerra del Golfo, dos Coroneles del Ejército Popular Chino (Qiao Liang y Wang Xianghui ) escribieron un libro La Guerra Más allá de las Normas, en el que proponían que la única forma de parar a los Estados Unidos, en caso de Guerra, era luchar de todas las formas conocidas y en todos los lugares posibles incluso cometiendo atentados terroristas en su territorio.

En esencia, dicen que China debe sentirse libre de pelear las guerras en cualquier forma posible, sin desechar de antemano medios rechazados por acuerdos y códigos desarrollados durante décadas por las potencias occidentales. La doctrina china debería abrazar el principio de la adición, sugieren los autores, en el que muchos métodos de guerra pueden -y deben-usarse en conjunto para lograr el desenlace deseado. Con base en esta premisa, delinean las siguientes formas en que se puede definir la guerra:

-         Militarmente: nuclear, convencional, bioquímica, ecológica, espacial, electrónica, terrorista, y de guerrillas.

-         Metamilitarmente: diplomática, psicológica, tecnológica, de redes información, de inteligencia, de contrabando, de drogas y simulada (la cual es conocida en Occidente como "disuasión").

 -         Extramilitarmente: de recursos, de ayuda económica, de sanciones, de medios de información, financiera, comercial, legal, e ideológica.

Sin embargo la forma de actuar de un Ejército o de un grupo guerrillero es distinta. Un grupo guerrillero buscará un enfrentamiento en condiciones determinadas, partiendo siempre con ventaja, y como un ejército, según ciertas normas. Por supuesto la capacidad de hacer daño de un grupo terrorista, o el número de miembros es muy inferior que las de un grupo guerrillero y, sobretodo, que las de un ejército regular.  

Durante el siglo XIX y principios del XX, grupos terroristas (anarquistas) definieron su acción como Propaganda (no publicidad) a través de los hechos, si entendemos por propaganda. Si entendemos por propaganda la expresión de una opinión por individuos o grupos que quieren influir opiniones o acciones de otros para fines determinados (Alejandro Pizarroso) estaríamos ante el terrorismo como una forma de comunicación, como una manera, a través de actos de violencia, de influir a la gente en sus opiniones y sus acciones para lograr algo.  Esa es la idea del Terrorismo como forma de propaganda que defendemos en 11M La Respuesta: Los terroristas, al hacer una matanza tratan de mandar un mensaje a la sociedad para conseguir su objetivo.

Otra forma que tienen quienes, apoyan el terrorismo, de disfrazar sus acciones es llamando al grupo terrorista Vanguardia Armada, y se explican diciendo que se distinguen porque representan una causa justa y a un gran número de personas oprimidas. Eso también se ha utilizado para confundir la guerra de guerrillas con el terrorismo, sin embargo el terrorismo no es otra cosa que una forma de luchar, distinta a la guerrilla, a la guerra convencional.  

El objetivo del terrorismo es infundir terror en la gente para lograr un objetivo. En EEUU y el Reino Unido, se ve esto como una forma de guerra de baja intensidad, mientras que en Europa (y en España) lo vemos como una forma de Crimen Organizado, aunque los fines de las mafias sea exclusivamente ganar dinero, frente a otros del terrorismo que pueden ser políticos o religiosos, por ejemplo. El terrorismo no es un acto político, ni siquiera un alto número de víctimas cambia el asunto. Sólo tiene valor simbólico y espectacular para su uso propagandístico, como fue la destrucción de símbolos del poder de los Estados Unidos o el ataque a las vías de comunicación en España, reconocida como punto de paso, de comunicación entre tres continentes.

La solución al fenómeno, es cosa de toda la sociedad, los políticos tienen que crear leyes que sean útiles para luchar contra el terrorismo y deben mantener una postura de firmeza frente al terrorismo, no dejándose engañar por ellos, pero accediendo a negociar cuando estén seguros de que los terroristas quieren dejar la violencia: Ninguna banda terrorista ha desaparecido sin negociar, cuando ha sido eliminada ha vuelto a reaparecer.

Los jueces deben aplicar la ley con rigor para asegurarse de que quienes han cometido actos terroristas paguen por sus crímenes, y que las víctimas sean compensadas por su sufrimiento. Las Fuerzas de Seguridad tienen que luchar con todas sus fuerzas contra el terrorismo, y sobretodo evitar que se cometan atentados anticipándose a los planes de los terroristas. Los medios de comunicación deben colaborar con las fuerzas de seguridad informando de los actos de terrorismo con rigor y cierto grado de imparcialidad. Esto no quiere decir que sean totalmente objetivos ante actos ilegales, lo cual está tipificado como un delito de apología del terrorismo.

La solución que puede aportar cada ciudadano es la colaboración (ni demasiado ni ninguna) con las Fuerzas de Seguridad (policía, Guardia Civil…), lo más normal es mantenerles informados si se ve a alguien sospechoso, avisarles cuando hay un atentado, y hacerles caso cuando hay una evacuación, no como en la del Bernabeu, que hubo que agarra a gente que empezó a hacerse fotos en el césped.

 

Ellos intentan darnos miedo para salirse con la suya, sin embargo no son capaces de obligarnos a todos a hacer lo que quieren.

 

 

La Política Antiterrorista

La Política Antiterrorista


  La política antiterrorista cambia recientemente, ante el cambio en la sensación de invulnerabilidad a la de vulnerabilidad de los Estados Unidos. Una consecuencia importante, más o menos generalizada, marcando un principio de cambio es la respuesta al acto terrorista.
La respuesta militar que dieron los Estados Unidos tras el 11 de Septiembre no es en absoluto novedosa, tiene antecedentes en Israel o Jordania frente a los palestinos. En este caso el 11 de Septiembre no fue más que una evolución del fenómeno desarrollado a la totalidad de sus consecuencias.
A partir de ello se articula una política antiterrorista internacional, o global, para dar respuesta a la estrategia de guerrilla terrorista que aúna las dos doctrinas antiterroristas:
La doctrina anglosajona data de los años 60 y 80, y considera el terrorismo como un acto de guerra de baja intensidad, al igual que la guerrilla. Para la lucha antiterrorista utiliza medios bélicos, en particular unidades especializadas en contrainsurgencia, operaciones antiterroristas y comandos de operaciones especiales que tuvieron su origen en la doctrina Kennedy de respuesta flexible, pensadas en tal caso para la contención de la Unión Soviética. En el caso anglosajón las unidades militares antiterroristas son los SAS británicos y australianos, así como las unidades Delta de las Fuerzas armadas de los Estados Unidos. El terrorismo como forma de guerra se supone así como un tipo de guerra, equiparable a la guerra química o la nuclear, y la respuesta tiende a la eliminación física del enemigo (asesinatos lícitos, selectivos, en asaltos a cuarteles, a campos de entrenamientos y sedes). También tiene sentido en esta doctrina el hecho de no negociar con terroristas, pues en la guerra convencional la búsqueda de negociación suele significar una forma de rendición, un síntoma de debilidad.  Un ejemplo claro de esta doctrina es la ocupación militar de Irlanda del Norte como respuesta al IRA, y las acciones antiterroristas del Servicio Aéreo Especial (SAS) británico.
Cabe decir que los actos de terrorismo que han sufrido los Estados Unidos a lo largo de su historia, al margen de los producidos por el terrorismo fundamentalista islámico, los ataques con coche bomba contra las Torres Gemelas, o los atentados del World Trade Center, han sido tratados como actos de crimen organizado. Si bien este terrorismo de extrema derecha, caso de las milicias o de la bomba de Oklahoma, o por razones religiosas o culturales (Unabomber) o económicas, como el francotirador de Washintong; son hechos aislados carentes de la continuidad necesaria para lograr un efecto a medio o largo plazo como el que tiene una estrategia terrorista; han sido tratados como actos de crimen organizado. Las Unidades Delta no asaltaron la casa de Timothy McVeiht o la cabaña de Unabomber (las unidades de las fuerzas armadas de los EEUU no pueden actuar en suelo de su propio país sin una autorización presidencial), sino que fueron unidades de policía vinculadas a agencias federales de seguridad, como el FBI o la ATF. Este doble rasero lo encontramos también en el  caso de John Walker, terrorista de nacionalidad estadounidense captado en los Estados Unidos por Al Qaeda y detenido en Afganistán para ser juzgado en su país.
La doctrina Europea Continental es distinta a la anglosajona, pese a las similitudes de los casos del Reino Unido con los vividos en el continente. Dicha doctrina considera al terrorismo como una forma de crimen organizado. La lucha antiterrorista la llevan a cabo los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Las medidas antiterroristas no son de carácter militar, sino jurídicas y éstas no están supeditadas a las Fuerzas Armadas. La doctrina antiterrorista europea continental combina la acción policial y jurídica con el objetivo de detener y juzgar a los terroristas, no para matarlos, y también es aplicable a la lucha contra otras formas de crimen organizado, como la lucha contra la Mafia que se lleva a cabo en Italia.
A excepción de Israel, países occidentales con presencia significativa de grupos terroristas no han usado las fuerzas armadas en la lucha antiterrorista. En su lugar utilizan cuerpos de policía militarizada, es decir cuerpos de seguridad con estructura y funcionamiento militar y operatividad como fuerza policial, pensados para estados de excepción o tiempos de guerra, como la Guardia Civil en España, la Gendarmería en Francia o los Carabineros en Italia. Estados que no cuentan con ese tipo de cuerpos de seguridad, como Alemania, crean unidades especiales de la Policía para combatir el terrorismo. En estos casos la estructura jurídica y judicial ha de adaptarse a la lucha antiterrorista, creando leyes especiales y regímenes especiales de reclusión y detención para dichos actos. En el caso español las unidades antiterroristas están divididas en los dos principales cuerpos de seguridad del estado: El Cuerpo Nacional de Policía cuenta con el Grupo Especial de Operaciones (GEO), así como la Guardia Civil tiene sus Grupos de Operaciones Especiales (GOE).
Los efectos del 11 de Septiembre han dado la razón a ambas corrientes, dada la peculiar naturaleza de Al Qaeda:
Frente a los grupos guerrilleros, como es la actuación de Al Qaeda en Afganistán, es válida la doctrina anglosajona, como demuestran los resultados de los combates en Afganistán. Además, las convenciones de Ginebra exigen deberes respecto al respeto a los derechos humanos a estos grupos guerrilleros, pero no les garantiza ningún derecho en una situación de guerra debido a entran en el colectivo de los  combatientes irregulares (guerrilleros, terroristas, mercenarios y espías).
Frente al terrorismo se impone la doctrina euro continental, a raíz de lo visto en la lucha contra Al Qaeda en el resto del mundo, así como los progresos en España de la lucha contra ETA.
El delito de terrorismo merece un tribunal especial debido a sus consecuencias internacionales, aunque se tratase de un terrorismo de tipo endógeno. De ahí que se propongan tribunales militares para os prisioneros de Al Qaeda, pero no para las terroristas captados en Estados Unidos, caso del mencionado John Walter.
En determinadas ocasiones las fuerzas armadas pueden combatir otro tipo de terrorismo vinculado a organizaciones guerrilleras, dice Europa, pero al contrario que en los EEUU se crean medidas judiciales específicas, como la búsqueda de vías de financiación.
Las vías de financiación, clave para la supervivencia y operatividad de una organización terrorista, suelen ser un entramado de empresas tapadera en países ajenos a aquellos donde el grupo actúa, ejemplo del entramado financiero de ETA, donde la principal red de empresas vinculadas estaba en Latinoamérica. En el caso de Al Qaeda, no sólo cuenta con la fortuna personal de Osama Ben Laden, durante la etapa de resistencia a la invasión soviética de Afganistán, Al Qaeda contaba con el apoyo económico de millonarios saudíes e integristas de diversos países musulmanes, e incluso del gobierno estadounidense, que aportaba dinero y armas a la resistencia afgana, ejemplo de los misiles antiaéreos portátiles Stinger para uso contra la aviación soviética. Antes de que finalizara la campaña de los Estados Unidos en Afganistán tenían apoyo del gobierno afgano, y se sospechaba del apoyo de los gobiernos iraní y libanés. Aun no se ha logrado demostrar vinculación alguna con el régimen de Sadam Hussein en Iraq, una de las razones que esgrimió la administración de George W. Bush para invadir el país y derrocarle. Hasta los sucesos del 11 de Septiembre, el gobierno talibán de Afganistán, probablemente a través de Al Qaeda, recibía apoyo financiero de los gobiernos de Pakistán y Arabia Saudí por razones geoestratégicas. A parte de ello se conoce la vinculación del banco Shalmal Bank con la red, así como de algunas sociedades de inversión, empresas agrarias y compañías de transportes.
 
Es por tanto la intercepción de estas redes de financiación, el que se congelen sus cuentas bancarias y las operaciones de anticipación de los servicios de información y las fuerzas de seguridad del estado la clave para detener y prevenir masacres como la del pasado día 11, en un marco de cooperación internacional y de coordinación de la lucha antiterrorista.

 

El fenómeno del Terrorismo

El fenómeno del Terrorismo

 

Aunque el fenómeno terrorista no se convirtió en lo que es, una forma violenta de comunicación social, de propaganda por los hechos, hasta las acciones de grupos armados ligados al movimiento obrero, como el caso de los grupos anarquistas en España,  dicho fenómeno en sí de violencia irregular con el objetivo de aterrorizar a la población empieza con la secta de los Hassasin, en Oriente Próximo, ligados al fundamentalismo religioso.

 

En el siglo veinte el terrorismo empieza a tener repercusiones en la política internacional e incluso es utilizado por los estados en guerra: La doctrina del Bombardeo de alfombra, que tenía por objetivos los centros industriales, habla de utilizar grandes formaciones de bombarderos  para cubrir una gran zona en la que soltar las bombas. A partir de ella se desarrolla la doctrina del Bombardeo de Terror o bombardeo terrorista, que tiene por objetivo la población civil. Produciendo grandes bajas civiles, pretende minar la moral de la población, así como su determinación para combatir, básicamente un acto terrorista ejecutado por fuerzas armadas regulares. Para ello utilizaban bombas incendiarias contra centros de población, principalmente contra las viviendas y refugios. Ejemplos de esta táctica fueron los bombardeos alemanes contra Londres, Soviéticos contra Helsinki, Aliados contra Dresde o estadounidense contra Tokio. El lanzamiento de bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki no fue más que una evolución de esta táctica.

En la guerra fría ambos bloques utilizan las guerrillas y el terrorismo contra países satélite del enemigo en la multitud de conflictos limitados en los que se enfrentaron a lo largo de ese periodo histórico. La Doctrina NSC68 de los Estados Unidos en los años cincuenta hace referencia a la respuesta con fuerzas convencionales por los norteamericanos al expansionismo soviético, y resalta la importancia estratégica de Taiwán como centro de operaciones encubiertas contra China. Ya la Doctrina Eisenhower de 1957 habla de intervención en otros países amenazados por grupos comunistas, generalmente de carácter guerrillero. A partir de 1963 los Estados Unidos intervienen en las confrontaciones civiles de Latinoamérica apoyando regímenes militares frente a guerrillas de orientación comunista, lo que dará lugar años más tarde a la organización u apoyo logísticos a grupos irregulares como la Contra Nicaragüense en los años 70 y 80, cuando se generaliza la Doctrina de Seguridad Nacional en Latinoamérica y los ejércitos de esos países consideran cualquier método válido para la lucha contra las guerrillas.

Por lo tanto en este periodo tenemos frecuentes usos de las tácticas guerrilleras y terroristas por ambos bandos en un enfrentamiento indirecto que busca crear inestabilidad en estados clave para luego atraerlos al bloque propio.

En los años setenta y ochenta irrumpen los grupos de terrorismo vinculados al extremismo islámico, aunque pocas veces se han reconocido como integristas a los grupos de extremismo cristiano, caso del IRA, grupo católico por definición, o de las milicias estadounidenses de extrema derecha. Estos grupos musulmanes nacen ligados a la descolonización. Como el ELN argelino en los años 60, pero también al conflicto árabe-israelí, como los diversos grupos armados de Palestina y el Líbano, una zona donde también se ha dado el terrorismo de estado por parte de Israel.
Finalmente cobran importancia otros grupos de terrorismo endógeno, como son los grupos armados nacionalistas, categoría en la que entran el IRA en Irlanda del Norte, ETA en España, o el Ejército Corso e Iparretarrak (vascofrancés) en Francia, por poner un ejemplo. El principal problema aparece a la hora de distinguir los movimientos de liberación nacional y las guerrillas de los grupos denominados terroristas, añadiendo a estos últimos un cariz despectivo que parece querer legitimar otros tipos de acción irregular.

El terrorismo es una forma de uso de la violencia con fines políticos, no es la única forma de violencia con dichos fines, y se basa en la conocida formula de propaganda de hecho, es decir el uso táctico y ocasional de la violencia. No hay que confundirlo con la guerra convencional no con otras formas de violencia prebélica, como son la guerra de guerrillas, las insurrecciones armadas o el propio terrorismo.

El terrorismo es diferente de las guerrillas, aunque ambos tipos de violencia política carecen de los recursos humanos y materiales para desencadenar una guerra convencional. La diferencia entre ambos está en la cantidad de medios humanos y en el modus operandi utilizado (la búsqueda o la evasión del enfrentamiento directo con el enemigo. El terrorismo es un conflicto violento y prebélico, como la guerrilla, y crea terror (de ahí su nombre) y destrucción, pero no a los niveles que alcanza una guerra convencional. Es un ataque a la población civil, pero destinado a minar la moral. Por sí sola una ola de atentados terroristas es incapaz de ganar una guerra.
  
La mecánica de funcionamiento de Al Qaeda queda inscrita en un contexto de colaboración entre grupos terroristas que no ha sido del todo aclarado. El periodismo de investigación lleva hablando desde los años 70 de una pretendida Internacional Terrorista, una asamblea de grupos armados reunidos para sentar las bases de las relaciones entre sí, entre las que destacan la colaboración en tareas de información, apoyo en la adquisición de material de guerra, armas y explosivos, en los circuitos de tráfico ilegal de armas, y ante todo el respeto territorial. Éste es un apartado clave para la convivencia de dos bandas terroristas en u mismo país, que en laza con la definición propia de terrorismo:

El terrorismo es por definición un uso de la violencia como instrumento del terror, o un acto de dominación por el terror. Generalmente va vinculado a causas políticas o religiosas, y cabe decir que la comunidad internacional no acaba de ponerse de acuerdo en la definición de lo que es el terrorismo. Mientras que para algunos autores la clave del concepto está en la motivación ideológica del activista digamos cualquier forma de extremismo político o religioso, e incluso con respecto al respeto por las leyes, por ejemplo en su comparación con la guerra de guerrillas; sin embargo existe otra definición que se acerca más  a la realidad: Es la que ve al terrorismo como una forma de lucha. En tal caso el terrorismo sería una forma de lucha a utilizar por los contendientes en conflicto. Esto no quiere decir que estén en guerra, sino que existe una situación de no entendimiento por las partes que ha evolucionado hacia un uso de la violencia. Y ante todo es un acto de violencia pública. El objetivo de un terrorista al disparar sobre alguien o colocar un explosivo, es que la sociedad se haga eco de lo que está haciendo. Es una llamada de atención y necesita que lo vea y oiga el mayor número de personas, porque con ello quedarán afectadas por su acto violento. Un acto de violencia en secreto carece de todo valor para un grupo terrorista, si embargo la violencia pública, a la que pueden acceder los ciudadanos mediante los medios de comunicación o sencillamente por que les ha cogido en el lugar de los hechos sí tiene efectos sobre la moral de la población, es un acto de comunicación a través de la violencia, con el que un grupo armado pide que se satisfagan sus intereses.  ¿Qué importa un acto de propaganda por los hechos si nadie se ve expuesto a dicha propaganda? Sencillamente el mensaje no llega a su destinatario, que es la sociedad personificada en las instituciones del estado.

El terrorismo es una estrategia de acción política. Tiene que ver con la determinación de unos objetivos y unos medios materiales y humanos para dichos objetivos actuando de forma combinada. Por lo tanto quedan excluidos los actos terroristas aislados, como podrían ser los sufridos por EEUU hasta el 11 de Septiembre de 2001: La bomba en el edificio federal de Oklahoma City, las bombas que estallaron en Atlanta durante los JJOO de 1996, o las cartas-bomba de Unabomber. En los casos que el terrorismo es utilizado por fuerzas ligadas a la seguridad de un estado para mantener el orden social se le denomina terrorismo represivo o terrorismo de estado. La finalidad del terrorismo puede ser muy diversa, los objetivos son generalmente políticos, pero hay que exceptuar el fin lucrativo, más propio de otras formas de crimen organizado.

El terrorismo requiere una organización, una capacidad logística (para la adquisición de armas, explosivos, información, tecnología…) esencial en esa estrategia, así como la combinación del uso de la violencia con la amenaza del uso de la violencia. Esto quiere decir que no se hace de cara a una disuasión del enemigo, como la preparación y demostración de una fuerza y capacidad de respuesta, convencional o nuclear,  creíbles que van ligadas a las fuerzas armadas de los estados; sino para crear un sentimiento de temor e inseguridad en la población civil.

La violencia terrorista tiene dos facetas: Destructiva y Simbólica, vinculada la primera al uso real de la fuerza, y la segunda a las sensaciones que produce: Vulnerabilidad de los sectores victimizados y la omnipotencia de los sectores que lo apoyan.

 La vulnerabilidad se anhela en el inconsciente por falta de pautas claras, es necesario para crear esta sensación en la población una arbitrariedad en las acciones, y no sólo un terrorismo selectivo. Puesto que es una forma de propaganda por los hechos, un grupo terrorista a través de una acción trata de presentarla como un acto de violencia magnificado, frente a la propaganda estatal que trata de minimizarlo. Esta estrategia propagandística ha ido modificándose con el tiempo y en situaciones determinadas, por ejemplo ante los ataques del 11 de Septiembre de 2001 era evidente que un grupo terrorista había utilizado aviones de pasajeros para estrellarlos contra objetivos emblemáticos de la estructura económica (World Trade Center) y militar (El Pentágono) de los EEUU. Había destruido los símbolos de su poder a sabiendas que la economía y las fuerzas armadas de los EEUU seguirían funcionando. Sin embargo lograron introducir en la mente de los ciudadanos estadounidenses la idea de vulnerabilidad que les ha llevado a la situación actual: La aceptación de un recorte de libertades por su propia seguridad. En este caso el estado no tenía manera de minimizar los efectos de los atentados, cuando se trata de recavar el apoyo popular o internacional el estado puede también hacerse la víctima, reconocer el golpe, y por supuesto minimizar la capacidad del agente agresor, en este caso un grupo terrorista. No hablamos en absoluto de manipular la información para reducir el número de muertos civiles, dado que eso tiene para los medios de comunicación una fácil comprobación.

De cara a una más fácil comprensión del fenómeno y una eficaz solución, los medios de comunicación deben informar acerca de los actos de terrorismo con rigor y cierto grado de imparcialidad. Esto no quiere decir que sean totalmente objetivos ante actos ilegales de barbarie pública, lo cual está tipificado como un delito de apología del terrorismo.

Es fácil confundir el terrorismo con otras formas de lucha vinculadas a la política. El terrorismo no es guerra subversiva, porque la guerra subversiva o guerra de guerrillas es una estrategia de guerra y no un tipo de guerra. En función de su evolución una guerra, civil o no, inicia y acaba con el mismo tipo de uso de la fuerza (convencional, nuclear, química, biológica…) o en cuanto a la limitación de su uso (guerra total o limitada). La guerrilla se diferencia de las estrategias defensivas y ofensivas, así como de las de sometimiento y de resistencia, en que es una estrategia deferente: Se trata de un tipo de violencia prebélico que no implica de por sí el desarrollo de una guerra. El terrorismo en sí es una táctica, poco útil en la guerra convencional, pero sí cabe dentro de la estrategia de guerrillas.

El terrorismo como Estrategia opera en situaciones no bélicas, en contextos de oposición política o liberación nacional, por ejemplo. En una guerra no pasaría de ser una táctica para hacer ganar una batalla, pero insuficiente para ganar la guerra en sí, frente a la capacidad masiva y sistemática de causar daño que tiene un ejército convencional.

El terrorismo tiene sentido como violencia prebélica, porque busca una estrategia de disentimiento, de impotencia, en la población afectada. Los hechos dicen que el terrorismo es un fenómeno social modesto en relación con otros tipos de crímenes violentos.  De hecho es un fenómeno social marginal respecto a otros vinculados a la muerte: Las cifras de muertos por terrorismo nada tienen que ver con respecto a las de los fallecidos por accidentes de tráfico. Sin embargo por razones de ética y moral se reconoce la importancia del fenómeno, dado que afecta a la estructura del estado y ante todo a las víctimas y familiares de víctimas.

Como fenómeno social e internacional el terrorismo no destaca por su cantidad, sino por su importancia cualitativa: Tiene el mismo perfil de evolución por ciclos que otros fenómenos sociales respecto a los puntos álgidos y la caída de la actividad terrorista, y las características propias que tiene no le hacen excepcional respecto al resto de fenómenos sociales. La tendencia del fenómeno no ha evolucionado entre 1968 y 2000, dado que años de gran actividad son seguidos de periodos de inactividad. Hoy estaríamos viviendo un periodo de gran actividad, iniciado con los atentados del 11 de Septiembre, continuados con la campaña de Afganistán, la actividad terrorista residual vinculada a esta guerra, la campaña de Iraq, la resistencia en dicho país y finalmente esta campaña de represalias contra los estados que han apoyado la guerra y la ocupación.

El nivel de victimización, o número de víctimas es bajísimo respecto a otras forma de violencia o fenómenos sociales violentos como los accidentes de tráfico o la violencia doméstica, baste comparar los muertos causados por la actividad de ETA en los últimos ocho años respecto a las mujeres fallecidas por la violencia que ejercen sus maridos. 

El perfil de actos terroristas depende del tipo de violencia que usan, es decir: cuanto menor riesgo corra el terrorista más va a usar esa táctica, de ahí que estudiando por ejemplo las acciones de ETA veamos un aumento del uso de coches-bomba y cartas-bomba respecto a los ametrallamientos o atentados selectivos (el famoso tiro en la nuca). Esto se debe a una infraestructura logística limitada y una escasa capacidad de uso de la violencia, los grupos terroristas tienen menos efectivos humanos y menos medios que una organización guerrillera o un ejército regular. En otras palabras, pocos grupos terroristas podrían llevar a cabo un asalto a gran escala, por ejemplo contra una prisión o comisaría, aunque sin embargo es más fácil colocar una bomba-lapa en un coche o dejar un coche cargado de explosivos en una calle concurrida. Aquí vemos otra diferencia con respecto a la guerrilla: El guerrillero busca el enfrentamiento con el enemigo en condiciones favorables, mientras que el terrorista evita todo enfrentamiento directo. 

Por regiones geopolíticas, la zona del con mayor número de grupos terroristas es Europa Occidental, seguido de Asia y África Subsahariana. La región de Oriente Próximo es, por extraño que parezca, la que menor número de grupos terroristas tiene, aunque esto no tenga nada que ver con la actividad terrorista o con las situaciones de inestabilidad política que exista en cada región del mundo.

Respecto a la lucha antiterrorista cabe decir que ningún atentado u ola de atentados marque en absoluto una tendencia estructural: El terrorismo no tiene conclusiones estructurales, es decir que afecten a la estructura de la sociedad de forma definitiva o a largo plazo, sino que van enmarcadas en un contexto coyuntural, es decir que tienen un efecto limitado en el espacio y el tiempo, a corto plazo. Esto convierte en medidas fallidas contra el terrorismo las Operaciones Militares y los Tribunales militares, así como el recorte de libertades fuera del marco de una política antiterrorista. Estos hechos tan sólo amplían la arbitrariedad de las fuerzas de seguridad. Unas medidas más aceptables son la colaboración entre servicios de información a nivel internacional y la coordinación interestatal de la lucha antiterrorista. Respecto a la primera es esencial añadir que la información que puedan proporcionar los servicios de inteligencia es vital en la anticipación y prevención de acciones terroristas (la mejor forma de luchar contra el terrorismo es que los atentados no lleguen a ocurrir). Respecto al 11 de Septiembre de 2001, el principal error de los servicios de inteligencia fue el exceso de confianza en la alta tecnología para espiar las comunicaciones, así como la carencia de los clásicos espías infiltrados. Tratándose de grupos terroristas vinculados al extremismo islámico, el principal problema es la lengua: No había agentes de la CIA o el MI6    que hablasen pashtún para infiltrarse en Afganistán;  igualmente en el caso de la policía nacional se hace difícil encontrar agentes que hablen árabe con fluidez para vigilar las actividades de la comunidad inmigrante musulmana en nuestro país. En este caso los riesgos de confiar en informadores a sueldo son demasiado altos debido a la dificultad de contrastar las informaciones que pudiesen aportar.

El terrorismo no es un acto político, ni siquiera un alto número de víctimas cambia el asunto. Sólo tiene valor simbólico y espectacular para su uso propagandístico, como fue la destrucción de símbolos del poder de los Estados Unidos o el ataque a las vías de comunicación en España, reconocida como punto de paso, de comunicación entre tres continentes. El mayor número de víctimas causadas por un atentado terrorista antes del ataque a las Torres Gemelas y El Pentágono fue en 1979, una bomba en un cine durante la revolución islamista en Irán, con cuatrocientos setenta y siete muertos. Hasta ese momento los Estados Unidos sólo atacaban determinados tipos de acto terrorista, a los que definía como terrorismo internacional, fenómenos dados cuando un estado trataba de exportar su forma de organización política y social a través del terrorismo, caso de la exportación de la revolución chií de Irán, o los atentados de Lockerville vinculados a Libia. Eran acciones terroristas que le afectaban en el exterior, y en absoluto colaboraba contra las formas de terrorismo endógenos, que a principios de los años ochenta pusieron en peligro de desbertebración a determinadas democracias occidentales (Reino Unido con el IRA, España con ETA…). Hasta entonces los Estados Unidos tenían una sensación de invulnerabilidad frente al terrorismo dado en las democracias de Europa Occidental, puesto que los casos dados en su territorio (La bomba en el edificio federal de Oklahoma, las bombas en la Olimpíada de Atlanta o  Unabomber) no eran más que actos de terror aislados que implicaban el uso de la violencia. Sí han sufrido actividades terroristas, nada comparables con lo que hemos vivido en Europa: Las milicias paramilitares del Sur de los Estados Unidos, las acciones del Ku Klux Klan, pero no lo han tomado como auténtico terrorismo debido a la ausencia de la determinación de objetivos políticos y medios materiales y humanos actuando de forma combinada a la que hemos hecho referencia.

El 11 de Septiembre puso en evidencia que determinado tipo de organizaciones terroristas pueden desarrollar una estrategia que cubra la diferencia entre terrorismo y guerra de guerrillas (una especie de guerrilla terrorista o terrorismo guerrillero). Al Qaeda funcionaba en Afganistán como grupo guerrillero que apoyaba a la milicia talibán y que trataba de extenderse como guerrilla, primero al mundo islámico y luego al occidental, para demostrar con el ejercicio de su violencia la vulnerabilidad de Occidente. De prosperar, habría podido generar un fenómeno híbrido de guerrilla y terrorismo, ya visto en Tanzania y Kenia con la voladura de embajadas de los Estados Unidos, y un posible aumento de su capacidad operativa: De grupo terrorista a guerrilla, y de ahí (a largo plazo) a ejército convencional.  Los términos de células durmientes, es decir comandos de activistas que entran en un país de manera legal y llevan una vida normal sin despertar sospechas hasta el momento de su activación para cometer atentados, son equiparables a los términos policiales utilizados con ETA de Legales (miembros no fichados) y liberados (miembros fichados y que se mantienen a sueldo en la organización debido a su experiencia). Son términos que vienen del mundo del espionaje y que fueron muy utilizados por los dos grandes bloques entre sí durante la Guerra Fría.

Contra las cuerdas

Contra las cuerdas

Recuerdo las clases de RRII&Defensa de Rafael Calduch cuando, hablando del fin de la Guerra Fría, nos contó la importancia de la carrera armamentística y su peso en el presupuesto de las superpotencias. La mayor fantasmada del mundo, el sistema antimisiles SDI (Iniciativa de Defensa Estratégica) motivó un renuncio en la cúpula soviética, que llevaba posponiendo las reformas económicas necesarias desde tiempos de Krushev. ¿Qué era lo que eso significaba?
- Se vendió al mundo una innovación tecnológica comparable al vaporware de Bill Gates: una constelación de satélites en órbita armados con rayos láser que interceptarían MIRV (Vehículos de Reentrada de Cabezas Múltiples) antes de su reentrada, y que mantendrían a salvo el territorio estadounidense y el de sus aliados, lo que significa que el enemigo habría invertido miles de millones rublos en armas nucleares cuyo uso no iba a ser eficaz.  Los nombres con que se dio a conocer esta innovación, Guerra de las Galaxias o Paraguas nuclear de la OTAN, estaban tan ligados al mundo del cine y la ciencia ficción, que su efecto propagandístico se multiplicó de cara a las Opiniones Públicas Occidentales, lo que de por sí daba mayor credibilidad a la información respecto al entonces enemigo soviético.   
- Esta innovación, que violaba el Tratado ABM (Misiles Antibalísticos) obligaría a los soviéticos a un sobreesfuerzo económico para desarrollar, bien un arma capaz de superar esta barrera ficticia de satélites cazadores-asesinos, o bien un sistema antimisiles similar. Hasta ese momento el único sistema antimisiles activo en todo el mundo era el que protegía Moscú, y era bastante obsoleto (previo al tratado ABM). El sobreesfuerzo económico podría poner en peligro la estabilidad del estado soviético.
- En realidad el SDI no pasó de ser una red de alerta temprana y el sistema de interceptación (un misil antisatélite o ASAT) nunca acabó su fase de experimentación. Desde 2001, la administración Bush-Cheney se ha esforzado en  crear un nuevo Escudo Antimisiles mucho más simple: Si el SDI estaba pensado para contener una ofensiva nuclear a gran escala, el actual sistema está pensado para un ataque más limitado, como el que pudiese lanzar un rogue state, uno de esos estados traviesos del Eje del Mal (términos de sobrado éxito en la propaganda del siglo XX: El Eje nos recuerda a los sueños de expansión genocida de Hitler, Mussolinni e Hiro Hito, mientras que el Mal, nos recuerda a aquel término reaganiano  del Imperio del Mal, en referencia a la Unión Soviética.
Durante estos años posteriores al desplome del Bloque Oriental, la mayor amenaza de guera nuclear estaba limitada al potencial conflicto armado entre India y Pakistán, algo no descartable, pero mitigado por la acción diplomática de los Estados Unidos y la Unión Europea, principalmente tras la intervención en Afganistán, cuando algunos esfuerzos de la red Al Qaeda iban dirigidos a crear mayor tensión entre dichos estados. Si tras los atentados del 11 de Septiembre de 2001 se echó en cara a la USIA (United States Information Agency) haber olvidado al mundo musulmán en favor del acercamiento a Europa del Este, la actual situación internacional (marcada por la inestabilidad en Iraq y Afganistán) nos está señalando un punto que, si bien ha atraído la atención de los analistas de asuntos internacionales, durante la segunda mitad del siglo XX, parecía olvidado en favor del Golfo Pérsico y Asia Central. Vivimos en un mundo en el que impera el desorden internacional, y cuando menos lo esperábamos tenemos una segunda guerra fría (al menos tan peligrosa como la indopakistaní) a orillas del Mediterráneo.
La inspiración me ha llegado al ver en Antena3 Tv una noticia (más bien un publirreportaje propagandístico) sobre las fuerzas de disuasión nuclear israelíes, en el que Enrique Cymerman nos relataba la efectividad del nuevo sistema antimisiles Hetz (flecha) lleva en realidad preparándose desde 1991, cuando el territorio Israelí fue atacado con misiles Scud por el régimen del viejo Sadam Hussein. Entonces los ingenieros Israelíes (unos fieras en esto de diseñar cosas que maten) comenzaron a estudiar el modo de mejorar la efectividad de los misiles Patriot (un SAM que ganó propagandísticamente la guerra a los Scud iraquíes). El sistema comenzó a denominarse Arrow, y de ahí al Hertz hemos llegado a la situación actual.
Con los vientos de una nueva Guerra Fría soplando desde todas direcciones, nada mejor que el nuevo presidente iraní clamando por la desaparición (nuclear si fuese menester) del estado israelí, lo que significa un chorrito de gasolina a este conato de incendio que tenemos entre manos. Ya en Noviembre de 2001, el Historiador Militar israelí Martin Van Creveld manifestó que el Tsahal no estaba en condiciones de afrontar una guerra convencional, por los mismos argumentos que usó, en un debate para la revista de la OTAN, el exOficial del Ejército de los EEUU John Hillen (frente al exGeneral  Bill Nash): Las operaciones policiales (como llaman a las misiones de mantenimiento y consolidación de la paz) petrifican la burocracia militar, función que se atribuye al ejército israelí en sus acciones de prevención antiterrorista (y digo prevención porque las de represalia no tienen nada de policial). La solución israelí parece haber sido calcada de los argumentos de Hillen, tal  como vino ayer en El País Semanal (¿Otro medio español hablando de la seguridad en Israel? esto suena a campaña) que hablaba de la experiencia de los reservistas israelíes en sus labores de seguridad en las fronteras y territorios ocupados (Hillen decía que para las misiones de paz debían usarse reservistas o tropas de países aliados, manteniendo al ejército estadounidense en reserva por si había que dar palos de verdad).
Según esta interpretación, Israel estaría contra las cuerdas (el terrorismo fundamentalista musulmán por un lado, la falta de cohesión interna por el otro y para rematar un país moderadamente lejano que quiere borrarles del mapa). Si no puedes responder, la solución es amedrentar: Si el jefe del ejecutivo persa dice que te va a borrar del mapa (y es dudoso que le pueda meter más miedo la posibilidad de una intervención estadounidense cuyas fuerzas armadas están al otro lado de su puerta aunque ocupadas con otra china en sus botas) pues se ensaya un cohete antimisiles (con éxito al parecer) y se finaliza el reportaje como en los tiempos de la guerra fría: Si esto fallase (¿Acaso no había tenido éxito?) hemos comprado estos submarinos alemanes con, otra ironía histórica... la Historia está llena de ironías como ésta, capaces de volar en pedazos tus ciudades para que aprendas: Es lo que llamamos segunda respuesta (porque la primera es lanzar nuestros misiles Jericó contra tu territorio. Lástima que llegados a este caso no quede mucho de Israel, de Irán, o de Palestina (que está al lado y que también se vería afectada). ¿Qué se consigue con ello? quizá que alguien suspire de alivio (y ese alguien no debe estar en su sano juicio) o, peor aun, que alce su puño al cielo al grito de ¡Bieeeeeen!
En resumidas cuentas: Tenemos al fuego otra guerra fría, y ésta más cerca de casa, así que ya podemos ir preparando una acción diplomática para ir calmando el patio, no sea que tengamos que desarrollar algo más efectivo que las pastillas de yodo. Podríamos decir algo parecido a lo de Arthur Chamberlain: Qué horrible y fantástico es que tengamos que probar nuestras máscaras antigas por algo que está sucediendo en un país lejano. 

 

 

Alguien se ha cubierto de gloria

Alguien se ha cubierto de gloria

 

Para que luego digan que sólo me meto con El Mundo, las frases tópicas del quiosquero al que acudo habitualmente: Tú eres un enfermo contra la derecha... para ti la izquierda nunca ha hecho nada... (frases que, curiosamente, luego se pueden aplicar a él), hoy toca cargar contra un columnista de El País. Lo primero disculparme por la falta de actualidad en este blog, el artículo criticado fue publicado el pasado 11 de octubre, pero es más por falta de tiempo que de fuentes y recursos para aliementar la bitácora que ahora está usted leyendo.  No es por ser demasiado tiquismiquis, si ya sé que para empezar a trabajar en un periódico de los grandes se exigen pruebas complejas, alejadas de las posibilidades de alguien que se crea especializado desde la facultad: Probablemente pagar un máster de los caros (entre 6000 y 10000€), trabajar sin cobrar un par de años... ¿Y luego? Pues luego, éste soy yo, éste es mi nombre... he pasado por todo esto para llegar hasta aquí y si tienes alguna observación te la callas, que tú no has acabado la carrera o te acabas de licenciar.

 

El célebre artículo, titulado El pulso de Turquía, trata sobre el derecho históricamente ganado (a pulso, valga la redundancia) por Turquía a iniciar las negociaciones para ingresar como miembro de pleno derecho de la Unión Europea. No me detendré en las luchas internas de la Únión al respecto de quienes defienden a sus países cercanos, particularmente Chipre y Bulgaria, cuando lo de la isla es sangrante y ésta última debió entrar junto a Rumanía hace un año (según las primeras estimaciones) y Dios quiera que entren en 2007, no sea que a los búlgaros que aun no han emigrado a un país comunitario se les pasen las ganas de entrar. Tampoco me detendré en hablar de esa especie de lobby proturco que tenemos en Bruselas, tan sólo decir al respecto que no he visto una actitud tan proestadounidense en la Europa continental desde la Guerra Fría. Lo que me ha impulsado a escribir este artículo, más que mi malagana respecto a la incorporación turca, antes que Noruega, que los países de la Antigua Yugoslavia, Suiza o Rusia y las repúblicas exsoviéticas de Bielorrusia y Ucrania, es la forma que tiene el autor, Carlos Mendo, de defender justo lo contrario. Y que conste, para no herir susceptibilidades, que este es un asunto serio... no hablamos de La Araña Camello.

 

 El artículo comienza tratando las tensiones en el seno de la UE acerca de la incorporación turca, acusando de parálisis política a los países miembros, y elogiando la postura del Reino Unido... (bueno, quién iba a defender a un cliente de los EEUU en la Unión mejor que su histórico aliado?), voy a poner en negrita una frase gloriosa del artículo: La tenacidad británica, el sentido del Estado del primer ministro turco Erdogan y la discreta, pero eficaz, intervención de Condolezza Rice... ¿Condolezza Rice aquí? ¿pero qué pinta esta señora en la Unión Europea? ¿acaso venía a clase como  libre oyente o qué?. Y claro, la oposición a la incorporación turca se debía a que Austria es un país de fachas. Incluso mi mujer lo dijo (Tu Quoque, Babe?). Sí, los austriacos son un atajo de nazis, su postura no pertenece en absoluto (ojo al sarcasmo) al sector social y político de europeos que miran a Bruselas y exclaman: ¿Qué hay de lo mío, chicos?. Pero claro, los austriacos pusieron más ahínco en obstaculizar la entrada de los maravillosos turcos que en evitar el Anschluss en 1938. Y supongo que en España les recordamos a los marineros e infantes que murieron en Lepanto y cuando salvamos Viena (pero no la región de los Balcanes) del Yugo Turco... como para pedir una indemnización a las familias. Si quieres que Turquía entre, bueno, si tienes alguna observación, es que debes haberte cargado algún milloncejo de judíos o gitanos.

 

 No va por ahí la cosa, si quieren incorporarse a la Unión, pues bienvenidos sean, aunque preferiría que se les exigiese o que al resto: Ser una democracia parlamentaria, economía de mercado, tener fronteras estables y sin tensiones (como Georgia, Armenia, Irán, Iraq y Siria... cinco evidentes ejemplos de lo que es un país estable, señor Mendo), excelente relación con sus países vecinos... qué menos que un gobierno que no esté controlado en las sombras por las fuerzas armadas, y si nos ahorramos la matanza de kurdos malos (los buenos son los de Iraq) pues mejor que mejor.  La clave, del artículo y el origen de mi réplica tardía está en el párrafo central:

 

 Turquía pertenece a Europa [...] Lepanto [...] Eugenio de Baviera [...] Turquía con capital en Estambul hasta 1918 [...] posición en Europa hasta el final de la II Guerra Mundial [...] influencia en los Balcanes, en particular en Albania y Bosnia [...] posición estratégica [...] lealtad a la OTAN [...] aquí viene lo bueno: Turquía nos valía para ser miembro de la OTAN, pero no para ser parte de la UE. Hombre, para empezar son dos organizaciones distintas, hoy por hoy, la primera una alianza politica con capacidades militares, y la segunda un ente supranacional que parte de procesos de integración económica para ir hacia un proceso e integración política y social; pero ojo a la frase (la pondría en un GIF con grandes brillos para resaltarla aun más: ¿Quién si no Turquía cubría el flanco sud-priental de la Alianza Atlántica con sus magníficas fuerzas armadas y aseguraba el bloqueo de la flota soviética del Mediterráneo?. Si todavía, mi querido lector, se preguntaba por qué me estoy metiendo con un profesional de El País, creo que ahora le quedará claro.

 

 Psé, lo primero es conocer las magníficas fuerzas armadas turcas... para ello nada mejor qué se yo, a la página del Ministerio de Defensa turco y preguntar (por supuesto en inglés... y no con mi inglés de campesino de la  Mongolia Interior). La página es intuitiva, y si no busque un enlace llamado English y todo solucionado. Además, su lema Peace at home, peace in the world (Paz en casa, paz en el mundo) rivaliza con uno de los mejores que he visto: El del Ministerio Francés (Cuando la defensa avanza, el país progresa). Sí, vemos en la página turca, que están modernizando su material, los carros de combate M60/A1 y Leopard1/A1 y A4 están siendo remozados para una mayor eficacia (nosotros hemos vendido viejos M60/A3  a Marruecos -una versión superior pero que tiene más de 20 años- para centrarnos en los más modernos Leopard2 A5 y cómo nos ha puesto La Razón) y están montando Stingers  en sistemas móviles y blindados de defensa aérea (sobre un Rover 4x4 y sobre un M113... sí son sistemas de defensa aérea al fin y al cabo). ¡Claro! ¡Es una fórmula propagandíastica de eficacia probada!  Stinger más país musulmán igual a problema serio para los soviéticos... y no hablaré de su fuerza aérea, que trata de modernizar sus F5 Tiger y F4 Phantom (un avión que incluso en España hemos jubilado... y no era malo, pero el Tiger va por el mismo camino). No, voy a mirar a fondo a la magnífica flota que aseguraba el total bloqueo del Mar Negro en caso de conflicto contra los soviéticos...

 

 (Nota: Si observa la foto, agudo lector, verá un portaaeronaves nuclear clase Varyag, lo que a finales de los 80 Tom Clancy llamaba la hipotética clase Kremlin, construida en los astilleros de Crimea, y cuyo primer barco debía hacerse a la mar en 1992, o eso se pensaba antes del desplome soviético ... a eso se enfrentaba la magnífica flota turca).

 

 Apoyándome en un estudio de la Revista Naval, vemos una especie de clasificación de las flotas de guerra en el mundo, en función de sus distintas capacidades, y finalmente una clasificación general. Muy bien estudio que sitúa, por ejemplo, a la Armada española como la séptima del mundo hoy en día (y no es broma... casi sin personal y somos los séptimos, con más marineros la que montaríamos). Los Turcos quedan en el puesto décimo cuarto... y la principal heredera de la Red Banner, la Armada de la Federación Rusa (que se quedó con el 80% de la Flota del Mar Negro/Cernoje Flote) , está la segunda en pugna con la Royal Navy (que tampoco está nada mal).  No imagino los combates costeros, las 112 corbetas rusas y 105 lanchas lanzamisiles contra las 9 y 19 respectivas de los turcos... desembarcos comparables, los 3 grandes buques y 38 naves de desembarco (LST) de los Morskoi Pekhoty (marines rusos) frente a los 8 LST turcos (y eso sin contar al crucero-portaaviones táctico de la clase Kiev, que supongo jubilado o vendido...) a los 114 submarinos rusos (52 nucleares, una parte importante de ellos en el Mar Negro) buscando y destruyendo a los 9 (quizá 11) submarinos convencionales  turcos (de los tipos Ay, Perveze y Gür), los 360 buques de combate de superficie (digamos si los mandasen a todos al Mar Negro) contra los 80 turcos, los 30 escoltas ASW (antisubmarinos) contra los 16 turcos (es decir, por cada escolta turco hay 1.4 submarinos rusos, pero por cada submarino turco hay tres buques rusos antisubmarinos...y y un cuarto rotaría para dar descanso a sus compañeros). Par impedir que las fuerzas aéreas y aeronavales enemigas crucen el Mar Negro, los turcos desplegarían sus 10 barcos con capacidad antiaérea -AAW- (durante la Guerra Fría apenas EEUU contaría con algo parecido al sistema AEGIS), mientras que los soviéticos desplegarían sus 122 barcos de escolta; finalmente, los rusos podrían desplegar un grupo de combate de portaaviones (por ejemplo el Kuznetsov) apoyado por su fuerza aérea del distrito militar del Mar Negro, frente a ... ¡ups! frente a las magníficas fuerzas aéreas turcas (porque lo que se dice portaaviones, los turcos no tienen). No es cuestión de aplicar una aritmética simplista, pero la superioridad naval (material, y táctica) la habrían tenido los soviéticos, cuando menos en el Mar Negro. Los estrechos son otra cosa.

 

 Sigo sin ver mal que estos señores entren, eso sí, apechugando como todos: Cumpliendo el acervo comunitario, y por favor, si nos venden la moto que lo hagan bien... si alguien iba a asegurar el bloqueo a la flota del Mar Negro para que no saliera al Mediterráneo sería la VI Flota de la US Navy (¿Para qué demonios iba a estar ahí si no?)  y las fuerzas de la OTAN que se desplegarían en Turquía, así como el grupo principal de fuerzas de ambos bandos que controlarían el Atlántico norte, en particular la zona GIUK: Groenlandia, Islandia y Reino Unidoel Mar del Norte y el Mar de Noruega, por un bando, y los mares de Barents y Blanco por el otro, sindo el hipotético punto de contacto el Cabo Norte, la frontera ruso-noruega.

 

 

 

Nuevo Warblog

Nuevo Warblog

Las casualidades de la vida me han llevado a descubrir dos nuevos warblogs. El primero es citado como referencia por el reciente escándalo del uso de Fósforo Blanco y Napalm (por alguna razón denominado Agente Mk77) en Faluya, por parte de tropas estadounidenses, algo sobre lo que escribiré próximamente. Pertenece a un exmilitar norteamericano que ha dejado la empresa tras tener un agradable servicio en Iraq.

http://www.ftssoldier.blogspot.com/

El segundo lo citaba el soldado de http://bootsonground.blogspot.com/, ya citado en anteriores artículos. Se trata del blog de un árabe-americano, lo que en estos tiempos convulsos lo convierte en una lectura interesante. Una aclaración: Estas tres bitácoras están en inglés. 

http://nadz101.blogspot.com/

La Guerra de las Malvinas: Marzo 1982

La Guerra de las Malvinas: Marzo 1982

19 de Marzo, 1982

Un grupo de mercantes argentinos trabajan en la isla de Georgia del Sur, escoltados por personal militar. Gran Bretaña reclama a Argentina la retirada de esas tropas bajo su responsabilidad.

26 de Marzo, 1982

La Junta militar argentina decide invadir las islas para anexionarlas en un acto de política de hechos consumados.
Trasfondo: Argentina se encontraba entonces en una profunda crisis económica debido a la administración de la Junta Militar, a lo largo de 1981 la inflación se disparaba hasta un 600%, las exportaciones de manufacturas habían caído un 22.9%, y sus índices macroeconómicos indicaban serios problemas para el bienestar social,  por no hablar de la lista de desaparecidos debido a la represión interna de la Junta militar.
El tercer presidente de la Junta militar, el General Leopoldo Galtieri ordenó la operación militar de anexión de las Islas Malvinas, la Operación Rosario. La invasión fue organizada por el jefe de la Armada Argentina, el Almirante Jorge Anaya para tener lugar en alguna de las fechas de las más importantes fiestas nacionales: El aniversario de la Revolución del 25 de Mayo o el Día de la Independencia, el 9 de Julio. Su intención era la de distraer la atención de una opinión pública soliviantada por los problemas internos y restaurar la perdida popularidad y el prestigio del gobierno. En una situación tal, incluso un dictador como Galtieri habría sido aclamado como héroe nacional si lograba reintegrar las Islas Malvinas al estado argentino. Debido a las presiones sobre el gobierno por parte de la opinión pública, debido a la crisis social, política y económica del sistema, la invasión fue adelantada al 2 de Abril en un acto de desesperación, según los historiadores británicos.