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Análisis e Interpretación

MALVINAS, 2 DE ABRIL DE 1982: LA TOMA DE LAS ISLAS MALVINAS

MALVINAS, 2 DE ABRIL DE 1982: LA TOMA DE LAS ISLAS MALVINAS

2 de Abril: Las Fuerzas conjuntas argentinas ponen pie en las islas. El desembarco se hace sin ocasionar bajas a los británicos ni a los civiles. En los enfrentamientos se produce la primera baja de las fuerzas conjuntas, cae abatido por fuego enemigo el infante de marina Capitán de Corbeta Pedro Edgardo Giachino. Gran Bretaña alerta a su Flota y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas decide tratar la cuestión. En la Plaza de Mayo se realiza un acto popular de adhesión a la recuperación de las Malvinas, el presidente Galtieri da un mensaje al país.


 

La Toma de las Islas Malvinas Se constituyó la Fuerza de Tareas Anfibia Nº. 40 bajo el Comando del Contraalmirante D. Walter O. Allara. Esta Fuerza estaba integrada por los siguientes componentes:A. La Fuerza de Desembarco se integra con el Batallón de Infantería de Marina Nº 2( BIM2), una Agrupación de Comandos Anfibios, una Sección de Tiradores del Ejército, un Grupo de Comandos Anfibios y una Reserva. B. Un Grupo de Transporte, con el Buque de Desembarco de Tropas A.R.A. "Cabo San Antonio", el Rompehielos A.R.A. "Almirante Irizar" y el buque Transporte "Isla de los Estados".

C. Un Grupo de Apoyo Escolta y Desembarco, formado por las Fragatas Tipo 42, A.R.A. "Hércules" y "Santísima Trinidad", más las Corbetas A.R.A. "Drumond" y "Granville".

D. El Grupo de Tareas Especiales, constituido por el submarino clase "Guppy" ARA "Santa Fe".
Las naves habían zarpado de sus apostaderos el día 28 de marzo, hallándose a bordo del A.R.A. "Santísima Trinidad", de acuerdo con lo resuelto por el COMIL, el Comandante del Teatro de Operaciones Malvinas, general de división D. Osvaldo J. García.
Debido a las malas condiciones meteorológicas, la operación se demoró 24 horas, respecto de su fecha más temprana.
La Fuerza de tareas quedó dispuesta para el asalto final el día 1 de abril a última hora. La misión de la misma establecía la reducción de la resistencia armada de la isla, constituida por 68 Infantes de Marina del Destacamento de la Marina Real Nº 8901, más algunos irregulares voluntarios pertenecientes a la población local, la ocupación de Puerto Stanley, y la toma del aeródromo para permitir el abastecimiento de las Islas con medios aéreos propios. Y por último la instalación de un gobierno militar argentino en el archipiélago.

A las 0.30 horas del día 2 de abril se inició el desembarco en la zona de Puerto Enriqueta, 4 km. al Sur de la capital de las islas donde los Comandos Anfibios de la Armada iniciaron su marcha hacia las barracas de los "marines" británicos en Moody Brook.
Tres horas más tarde hacían lo propio los buzos tácticos desembarcados del submarino A.R.A. "Santa Fe" en las proximidades del Cabo San Felipe, con la tarea de tomar el faro de ese lugar y preparar el desembarco del Transporte "Cabo San Antonio".
Este buque desembarcó en la playa "York" al BIM 2 y tropas del RI 25, los que debían tomar el aeropuerto y avanzar hacia Puerto Stanley en un movimiento de pinzas que convergía sobre la residencia del gobernador, desde el Este, mientras los buzos tácticos lo hacían desde el Oeste.
La maniobra resultó exitosa, ya que hubo solamente una débil resistencia, la cual se tradujo en tres bajas propias, aunque no se infringió ninguna baja al enemigo, tal como lo establecieron los criterios operacionales impuestos por el Comité Militar.
El cese del fuego y la rendición del gobernador Hunt se realizó a las 09.15 horas, ante el General de División García.

ANIMADA DISCUSIÓN

Parece mentira que lo que no consigo aquí se de en otros blogs. Discutía con los amigos de EPP sobre la agresión que habían sufrido los Ciutadans hace unos días cuando uno de ellos sacó el tema de las protestas contra la Guerra de Iraq, lo que ha dado lugar a este diálogo. Ya me contaréis qué os parece:


Fire_Walk_With_Me: Ni yo queria tener nada que ver con un gobierno que se metio en una guerra sin preguntarle a la poblacion nada al respecto, que tenia un elenco de ministros que se creian tan superiores a la raza humana que se permitian ningunear e incluso a insultar a los que pensaban de forma diferente, que tenia algun que otro ministro destacable por la transparencia de su corrupcion…Si, hablo de alguien cuyo nombre empieza por Z y acaba por aplana…Y cuyo presidente preferia el acento tejano al acento gallego, andaluz, aragones…Pero mira. 8 años he aguantado. Esta claro que los individuos aquellos eran unos gañanes intolerantes, pero por favor, no extrapoleis, que eso es de gañan.

Hernandeath: Simplemente imaginad por un momento que la situacion es la contraria. Jovenes anti-PSOE boicoteando cada acto que quiera realizar el PSOE y el PP diciendo que “se lo tienen merecido, es lo que les pasa por ir provocando, etc.".

Por cierto, hablando de la guerra que mentaba Fire_etc. Cual es la opinion del pueblo sobre la guerra en Afganistan? Todos de acuerdo, como no hay manifestaciones… no?

Golfo: Esa guerra fue (y es) ilegal en una fase: Libertad Duradera, que constituye una agresión (lee el artículo 2.4 de la Carta de la ONU, y las resoluciones del CS 3314 y 2625, que definen qué es una agresión entre estados).
La fase en la que está envuelta España es una misión de mantenimiento y consolidación de la paz (ISAF) bajo bandera de la ONU, y, de hecho, la primera misión militar de la UE en su conjunto.

Aun así, parte de la culpa la tiene el propio CS, cuando (en Sept.2001) no calificó los atentados de NY, Washington y Stony Creek, como agresión, debido a la magnitud de los atentados.

Por otro lado, la experiencia en la campaña de Kosovo, ha hecho a los EEUU desconfiar del funcionamiento de las misiones de la OTAN (por razones como que se aprueban los objetivos y medios por consenso), cosa que vivieron ante, por ejemplo el último de los puentes de Belgrado (el conocido como “puente del Rock´n Roll").

El caso es tocar las narices. Respecto a Iraq, primero dijeron que si las armas de destrucción masiva, después que si Al Qaeda, y ahora que si la democracia (¡coño! ¡Como en Cuba! ¡Como en Panamá!). Sadam era un tipo del todo despreciable, pero el gasto de recursos que ha supuesto la campaña “Libertad Iraquí", bien pod´ria haberse aprovechado de otro modo, como crear un efecto disuasorio real, tanto frente a Irán como a países más cercanos (Cuba, Venezuela, Bolivia…).

¿Y qué decir de la parte que nos tocó? La guerra costó pasta a España. Pasta y vidas humanas (de gente muy preparada y valiosa) a cambio de … ¡ups! ¡A cambio de nada! ¡Tuvimos que estar bajo mando polaco (un país que envió a la guerra un contingente de 12 tíos) a cambio de nada! Jodimos las tradicionales buenas relaciones de nuestro país con el mundo árabe (algo que no hizo ni Franco) a cambio de nada, sufrimos el mayor ataque con bomba en Madrid desde la Guerra Civil a cambio de nada, miles de personas sufrieron gas lacrimógeno y gomazos porliciales a cambio de nada… y luego pierden las elecciones y tienen los cojonazos de quejarse.

¿Huevos? Como le recuerden a la gente lo que vivió entre 2003 y 2004, a lo mejor lo próximo que les tiran son piedras.

Hernandeath: Joer, golfo, que rollo te has pegao. Pero a mi a rollos es dificil ganarme.

En primer lugar la intervencion en Irak es tambien ahora legal (y ademas dentro del plazo presentado por ZP como ultimatum para retirar las tropas). Y si estuvimos bajo mando polaco fue porque si ellos mandaron 12 tipos, nosotros mandamos 6. Y no fuerzas de asalto, cosa que si se ha hecho en Afganistan.

Tradicionales buenas relaciones con los moros?! Venga hombre!, me parece que lo de Perejil, por ejemplo es anterior a lo de Irak (no nombremos conflictos pesqueros, al Sahara o los atentados de Casablanca), ademas de que llevan reclamando desde siempre la ‘reconquista de Al-Andalus’. Prefiero estar de buenas con EEUU, ellos no te van a pegar una puñalada trapera.

Lo de gastar el dinero de las guerras (incluyendo Afganistan) en otras cosas es un argumento dificilmente rebatible. Y si la guerra de Irak no ha tenido un efecto disuasorio con Iran y otros (si lo ha tenido con Libia) es por la alta division occidental respecto al conflicto.

Y bueno, lo del 11-M aun hay mucho que investigar, aunque claro, las conspiranoias solo son validas con EEUU no?. Un gobierno que ‘queria la verdad’ cuando era oposicion, de por zanjado el tema sin que se cierre el sumario.

Golfo: ¿Quieres Discursitos? Ve a por algo de café:

Efectivamente Polonia mandó doce tipos en una fuerza de asalto, a la guerra no a la ocupación. Nosotros no mandamos a nadie, lo que algún listillo aprovechó para decir “España no ha intervenido en la guerra… está en misión humanitaria". Otra cosa muy divertida ha sido el modo en que intervenimos :Mandamos un 10-15% de las tropas, como siempre, enviamos a dos regimientos y los llamamos Brigada (cuando hacen falta uno o dos regimientos más para lograrlo), por supuesto los mandamos a la “tranquila zona hortofrutícola” (sí, había buenas hortalizas… había unos pepinazos de cagarse) ¡Y complementados con la flor y nata del ejército salvadoreño (¿O era el de Honduras?) en la “Operación esconderse tras el Panchito a modo de escudo humano".

Lo de que ahora es legal es un pufo: No hay resolución respecto a la ocupación (al contrario que en Afganistán) y jamás la hubo en cuanto a la invasión (en eso coinciden).

Lo de Iraq sigue siendo ilegal, te recuerdo que los cascos azules se retiraron una semana antes de la invasión, y al HQ de Naciones Unidas en Bagdag lo volaron por los aires (a propósito: Murió un español). Un apunte sobre Iraq: ¿Qué coño le habría costado a Aznar pedir permiso al jodido Parlamento cuando tenía mayoría absoluta? Nooo, el era el señor “pongo los pies sobre la mesa y me ventilo un puro", imposible de ser castigado.

Si me vas a discutir las tradicionales buenas relaciones con el mundo árabe, me parece trampa que me señales todos los problemas que hemos tenido con Marruecos (hay más países árabes). Me voy a los años 60 y 70, cuando una CEE en crisis se enfrentaba a la recién creada EFTA y España, aun siendo dictadura, estuvo a punto de ser aceptada como miembro de la Unión. Fue precisamente el saltito británico desde la EFTA (que había creado el año anterior) a la CEE lo que nos cerró el paso, y una de las virtudes que se esgrimía para el ingreso de España eran las buenas relaciones con “El mundo árabe-no-sólo-Marruecos".

En este tema sí que ha habido conflictos con la pesca (como también los ha habido con Francia, Portugal, Canadá, Irlanda, Argentina… ¿Sigo?) e incluso ha muerto gente (¿A mí me lo vas a contar? La mayoría eran canarios tío), y no sólo lo hacían lso marroquíes, sino también esos pobrecitos de los que siempre se acuerda todo partido que está en la oposición: Los Saharauis.

No sé dónde estaría tu padre del 68 al 75, pero el mío le sacaba brillo a un Flak del 88 en el aeropuerto de El Aiún, y contaba que todos los días se acordaba de esos hijos de puta (no sólo Marruecos…). Y meto el tema del Sáhara Occidental para que veas que no sólo los moros meten puñaladas traperas: ¿Por qué no pudimos llevar los M48 al Sáhara? ¿Por qué hubo que comprar AMX-30?… ¿Qué hay en mi espalda? ¿Un hacha?. Y respecto a la reconquista de Al Andalus… bueno, hay moros que quieren recuperar el califato, como hay españoles que quieren reconquistar Sudamérica (o Portugal). Los llamamos locos.

Respecto a Libia y el efecto disuasorio que hace que un hijoputa como Gadaffi se porte bien, mira lo de las enfermeras búlgaras (creo que llevan 20 años condenadas a muerte). Sí, se porta e puta madre. Si este cabrón ha decidido colaborar no es por miedo a un pepinazo, sino por amor a la pasta. Fíjate todo el petróleo y gas que no puede vender por estar aislado.

Y si me vas a hablar del 11-M. Fíjate que los principales investigadores de este país (F.Rueda, M.Miralles por ejemplo) están callados. No se mojan, porque saben lo que hay. Lo que sepublica sale a la luz por interés, con una interpretación aberrante de los hechos y con el objetivo de mantener cabreados a los ciudadanos, principalmente porque las próximas elecciones dependen de dos cosas tanto para PSOE y PP: La capacidad de mantener los votos propios (lo que se consigue con miedo a que gane el otro) y la desmoralización de los votantes del otro partido (lo que se consigue con mucha, mucha mierda).

Digo los principales investigadores en referencia a la gente seria. ¿Sabes cómo se sabe si un investigador es serio? A aprte de que no hable de OVNIS, hay un dato clave: El CNI le ha registrado la casa al menos una vez. Luis del Pino es ingeniero no periodista, y el tipo de El Mundo (Mújica) … no sé yo. Al menos tiene la decencia de no ser un intruso.

En cuanto a la investigación, hay doslíneas: Versión Oficial (Policial-Judicial) y Teoría de la Cospiración. En términos propagandísticos resulta de lo más burda, pero funciona porque hay nueve millones de personas (¿O eran cuatro?) que siguen cabreadas porque el PP perdió las elecciones. Joder: “Queremos una investigación para saber qué ocurrió cunado gobernábamos nosotros” ¿Recuerdas al Guiñol de Felipe González subido a un globo y leyendo el Marca? Cuendo se enteraba de todo por la prensa y tal…). Hay que investigar sobre el atentado, y de hecho ya lo están haciendo los jueces y las fuerzas de seguridad del estado, esos que antes de 2004 eran intachables servidores de la ley, y ahora son acusados de haberse vendido al PSOE. Cómo cambia la gente enn cuanto su labor no beneficia al PP ¿Eh? Incluso creí que me moriría sin ver a Republicanos de Derechas, hasta que les oí quejarse de cómo el “caradura” de el Rey se negó a aplazar las elecciones(lo dijo FJL, pero, al parecer, el delito de “injurias al Rey” sólo se puede imputar a los izquierdistas).

Curiosamente, si a SM le hubiesen puesto delante un decreto del gobierno de Aznar para aplazar las elecciones no habría tenido más huevos que firmarlo (los “Actos Debidos” y tal), peor no interesa hablar de eso, porque cuando las normas no nos benefician son mentiras de la izquierda. Ahora no hay institución del estado que valga porque, sencillamente, no trabajan para ellos: Jueces comprados, polis corruptos, militares golpistas… (bueno, eso algunos sí que lo celebran). La cosa sigue la siguiente línea: “Como estamos apalancados en el poder, y nuestros nueve millones de votos representan a media España, vamos a hacer lo que nos salga de las narices. ¡Oh! ¿La hemos cagado? ¡Imposible! Nosotros no la cagamos nunca, para eso somos perfectos, hasta que resulta que… ¿Por qué toda esa gente no se ha quedado en casa y ha salido a votar? Esto no puede ser, debe ser una especie de golpe de estado ¿No? o en su defecto, habrá sido ETA… claro, gracias a ETA un muerto es un escaño (frase literal del Dr. Pizarroso). Si han sido los moros nos coserán a gorrazos, pero si ha sido ETA arrasaremos en estas elecciones en las que nuestros sondeos (jejeje, Pedro J.) indican que ganaremos". Claro, y luego pierden y empiezan a gritar “Trampa-trampa", a meterse con todas las instituciones del estado y a tratar de destruir el país que no pueden gobernar. Y se hacen llamar demócratas.

Disculpad el rollo, mi resaca y yo vamos a buscar una solución para lo nuestro.

Hernandeath: Con lo de la guerra, tengo claro que tú estás mucho más informado que yo, y no me voy a meter con la incapacidad de la ONU para hacer ninguna resolución efectiva. Sin embargo, me fastidia sobremanera que los mismos que me criticaban cuando decía que no teníamos por qué entrar en Yugoslovia (’ilegal’ también), sean los mismos que defienden con más ardor que en Irak no había que entrar.

Eso sí, el enviar a media brigada no de asalto hizo que los musulmanes del mundo se cabrearan con España y tuvieramos el 11-M, a pesar de que se estaba atacando al único país laico de la zona.

Repito, efecto disuasorio hubiera habido si no hubiera habido discrepancias respecto a la intervención desde occidente.

Y me meto con Marruecos, porque al fin y al cabo es el país árabe con el que más relaciones tenemos y porque la mayor parte de los inculpados del 11-M son marroquíes. Ah! y lo de la reconquista de Al-Andalus es de locos, pero de locos que están gobernando países.

Por cierto, si Rajoy no pidió que se aplazaran las elecciones, cosa lícita por otro lado, ¿quién lo hizo?. FJL siempre se ha declarado republicano, por cierto.

Y ya con respecto al 11-M. El comentario respecto al intrusismo de un ingeniero en el periodismo de investigación es como el intrusismo de un científico en la literatura, pero a mí me gustan Asimov y Clarke.

Te equivocas en lo de las dos líneas la Oficial (Buena) y la de la Conspiración (Paranoica). Luis del Pino y Mújica solamente destapan agujeros en la investigación, y se cuidan mucho de hacer teorías. Como muestra la respuesta de Rubalcaba a las 215 preguntas sobre el 11-M, re-respondidas en libertaddigital. Por cierto, antes de que hubiera versión oficial sobre la autoría salieron ZP e Ibarretxe diciendo que había sido ETA. Lo de la ‘casualidad’ de las dos caravanas de la muerte idénticas y el aviso de ETA de atentar en RENFE. Repito, para el gobierno, el caso está solucionado a pesar de que las diligencias siguen abiertas.

Sobre las elecciones, pues mira, TODOS los sondeos hechos antes del 11-M daban al PP como ganador. Solamente uno de los sondeos (Telecinco) fue hecho después del 11-M y daba al PSOE como ganador.

Golfo: Sí que había unidades de asalto en nuestra "media Brigada", lo que pasa es que usábamos las unidades de asalto salvadoreñas (por orden de Madrid a propósito) para evitar bajas propias... sobretodo cuando se acercaban las elecciones... ¡Anda! ¡Si todavía no gobernaba el negado de ZP, me parece que gobernaba otro negado distinto.


Y en Yugoslavia (sólo en Kosovo) la ONU terminó por dar la razón a la OTAN, permitiendo la injerencia en asuntos internos por razones humanitarias (lo que significa limitar el principio de inviolabilidad de las fronteras). Con la perspectiva que dan los años, probablemente habría sido más juicioso dejar que Milosevic se cargase todo lo que le pareciese musulmán, el problema es que los bosnios (lo de los kosovares es un caso a parte) no parecían demasiado musulmanes hasta que sus refugiados no regresaron de Turquía y Arabia Saudí con sus barbas y velos. Es más, aun no sabemos cómo coño vamos a salir de Kosovo, pero la perspectiva de tener todos los días imágenes de matanzas en la CNN (matanzas perpetradas por los serbios... las que hacían MPRI -empresa privada de servicios militares- croatas, bosnios y kosovares rara vez salían) no parecía demasiado cómoda.


Respecto a la idoneidad de intervenir o no, la cosa tiene su explicación: Existen dos tipos de pacifismo, uno "emocional" -nadie quiere que mueran inocentes por culpa de una panda de tarados- y otro "racional" -Si no ganamos nada ¿Para qué coño entrar?. La denominación es meramente subjetiva, no carguéis contra mi por ello. ¿Qué ganábamos entrando en Yugoslavia? (algo que apoyaron, desde González a Zapatero -que no tiene objeción en permanecer allí-, pasando por Aznar, pues que las fronteras de varios países aliados sean más seguras y estables, sin miles de refugiados queriendo entrar en masa a diario (Lo sé, ahora me hablarás de la inmigración ilegal en Canarias...).


La relación entre el 11-M y la guerra es innegable, diga lo que diga El Mundo, "Oh, no tenía que ver con la guerra, sólo querían que perdiese Aznar, que ha sido el mejor presidente de nuestra etapa democrática"... claro, que el giro en la política exterior que dio este señor no tiene nada que ver ¿Eh?, ni la valoración de resultados electorales si la autoría del atentado hubiese correspondido a esa panda de carlistoides que llevamos aguantando tres décadas.


Respecto a lo de Al Andalus, decir que llevas razón: La única persona a la que le he oído citarlo estaba dando una conferencia en Georgetown... sí, ha gobernado un país durante ocho años. Y sí, parece haber enloquecido. De ahí a decir que el gobierno de Marruecos (y el de Francia, y los GAL, y los alienígenas) está detrás del 11-M hay un paso. Recuerda que a estas teorías de la conspiración se les da muy bien crear dudas y venderse por fascículos para hacer algo de dinero... lo que no se les da tan bien es aportar pruebas.


Y de Asimov o Clarke a Luis del Pino va un trecho muuuy largo. Por lo menos los primeros eran honestos: Reconocían escribir Ciencia Ficción. El último se basa en dos cosas: El desconocimiento del público sobre temas terriblemente complicados -él mismo también los desconoce ¿O desde cuándo recogen pruebas de ADN los TEDAX?- y el deseo de una explicación alternativa que les quite de la cabeza que sus ídolos cometieron una serie de errores realmente tontos. Errores como convocar un gabinete de emergencias ante un atentado como el del 11-M y no tener sentado en esa mesa a un director de comunicación. La explicación no han de darla los políticos (ellos sólo cumplen con su obligación -para con su partido- de ganar las elecciones y mantenerse en el poder), han de darla los jueces y las fuerzas de seguridad del estado, esa gente a la que, tras el mayor ataque con bomba desde la Guerra Civil, cuando el objetivo de máxima prioridad es que la población vuelva a sentirse segura, se le ha empezado a echar mierda encima.


Incluso yo pensé, en un principio, que había sido ETA. El problema fue que, cuando las cosas empezaron a apuntar hacia otro autor, el señor Acebes salió en televisión manteniéndose en sus trece... ¿Qué pensar sobre ello conociéndolos? (y no digo que los socialistas sean santos, tan sólo aprovecharon la oportunidad como cuando el PP aprovechó los escándalos de corrupción y terrorismo de estado en la última etapa de Felipe González)pues que esperaban que la idea perdurase tres o cuatro días, y una vez ganadas las elecciones ya darían una explicación del tipo "¡Ups! ¡Si resulta que no habían sido estos cabrones!... ¡qué confusión más tonta!".


Y claro que la mayoría de encuestas daban como vencedor al PP, pese a que el Prestige, el Yakolev, la guerra y el mogollón de gomazos repartidos en la "Edad del Caucho" habían cabreado a millones de personas con derecho a voto. Estas estadísticas contemplaban la probabilidad de que esos millones de personas cabreadas se abstuviesen, para variar. Son las mismas estadísticas que, cuatro años antes, dijeron que el PP no sacaría mayoría absoluta. Ahora tienen la cara dura de decir que el gobierno (el suyo no, claro) controla los medios de comunicación ¿Y qué coño pasó entre el 2000 y el 2004? ¿E incluso antes? Repasemos la línea editorial de la mayoría de cabeceras de periódicos, de las televisiones y de las radios.


Libertad Digital y la COPE no son el último baluarte del PP, ni mucho menos, sencillamente han ganado protagonismo diciéndole a una minoría cabreada lo que quieren oír. De hecho, hacen más daño al PP que otra cosa. Si no piensa en un dato: ¿Qué clase de persona demócrata, conservadora y decente votaría al PP y dejaría de firmar en contra del Estatuto catalán?, porque de nueve millones de votos a cuatro millones de firmas hay una enorme diferencia: La moderación del firmante. Ahora te pregunto ¿Crees positivo que se trabaje ara acabar con la moderación de los votantes? ¿Crees que la población tiene que estar constantemente crispada y mosqueada con sus vecinos sólo porque piensan de manera distinta? ¿Sólo para que unos niñatos de universidad privada lleguen a ocupar un alto cargo y para que el presidente-editor y los accionistas de un medio de comunicación se forren a costa de que los vecinos estén a un pelo de darse de leches día tras día? Hay que saber alejarse del dolor y las emociones, mirar las cosas con perspectiva y, sobretodo, valorar la intencionalidad de cada cosa que leas o veas en los medios. Más en una situación como la presente.


Además, ¿Esto no iba de unos cazurros que le habían pegado a los Ciutadans?

La cosa ha quedado ahí. Ya actualizaré con lo que de de sí el debate, y  a ver si logro trasladarlo aquí, deonde (al parecer) hay menos limitaciones en cuanto a la extensión de los comentarios y al número de los mismos que se pueden publicar en un tiempo determinado.

AL ZARQAWI: UNO MENOS

AL ZARQAWI: UNO MENOS

La noticia de la muerte del terrorista Al Zarqawi, si cuando menos era impactante, también destaca por ser esperada y previsible. Teniendo en cuenta la dimensión propagandística del fenómeno del terrorismo, a la vez forma de lucha y forma de comunicación propagandística, la conclusión más rápida es, utilizando una expresión de lo más coloquial, que en todos lados cuecen habas. El uso de la muerte selectiva de objetivos primarios para la lucha antiterrorista (cabe calificar al elemento de terrorista, aunque generalmente se cometa el error de asociar a la insurgencia iraquí –chií por un lado y suní pro-Sadam por el otro- con Al Qaeda) es sólo un paso más en la evolución de la denominada Guerra contra el Terror (en realidad contra el terrorismo) a la israelí, por decirlo de alguna manera.

 

No faltarán las voces que proclamarán que este elemento debía haber sido detenido y juzgado. Y no les falta razón, salvo por la, ya citada en otros posts, concepción anglosajona (EEUU, Reino Unido, Israel, ...) concepción del fenómeno terrorista como un acto de guerra de baja intensidad, pero guerra al fin y al cabo, a combatir por medios militares. Además, lecciones como la batalla de Mogadiscio, han llevado a los estados mayores de los principales ejércitos del mundo a tomar la decisión de minimizar los riesgos a la hora de neutralizar (capturar o eliminar) a las cabezas del enemigo. Simplificando este razonamiento ¿Por qué arriesgar las vidas de tropas que salen muy caras cuando un proyectil guiado lanzado a miles de metros de altura puede hacer el mismo trabajo?.

 

Evidentemente estamos ante una misión impopular, algo que tiene un coste político de desgaste para las administraciones responsables (especialmente la de George Bush y Tony Blair), lo que desaconseja aun más la intervención de fuerzas especiales para detener o matar a un líder terrorista. Si su captura no añade ningún valor al resultado de la operación (como por ejemplo información vital que se le pudiera extraer) el resultado de capturarle vivo o muerto es prácticamente el mismo y la muerte colateral de inocentes no puede agravar más la mala imagen de los líderes políticos, lo que nos lleva de nuevo a la muerte selectiva.

 

Quedémonos con la imagen del Informe a la prensa, un espectacular briefing al que ya nos tenían acostumbrados desde las campañas de Panamá y el Golfo Pérsico. Un general estadounidense muestra la foto del enemigo muerto para demostrar, precisamente, que ya ha caído. Que no ha escapado, dando lugar (como sucedió por ejemplo en las campañas rusas en Chechenia, a leyendas y mitos sobre un enemigo que pasa a convertirse en héroe resucitado. Evidentemente recuerda a usos y costumbres muy arraigados en la lucha contra la insurgencia, como fue el caso de Ernesto “Ché” Guevara cuyo cadáver se mostró a los medios de comunicación de todo el mundo en un esfuerzo por acabar con el simbolismo de un héroe enemigo, aunque el resultado, a priori, no será el mismo: El Ché es un símbolo más allá de Latinoamérica, extendida su imagen y mensaje a los grupos de izquierda de casi todo el mundo.

Respecto al efecto propagandístico, recordemos cómo se mostraron los cadáveres de los hijos de Sadam Husein, o el del doble de Alí el Químico, durante la campaña de conquista de Iraq. Recordemos que en un enfrentamiento convencional, siguiendo las Convenciones de Ginebra, la exhibición de prisioneros y de cadáveres enemigos con fines propagandísticos está prohibida, pero recordemos también que esta no es una guerra convenvional (entre estados soberanos y a através de la acción de ejércitos regulares) y que en la lucha antiterrorista, tal como la entendemos hoy, las Convenciones de Ginebra no son más que un vago recuerdo del pasado.  

 

Muchos especulan sobre el paradero del número uno de Al Qaeda, Osama Ben Laden, si ha muerto, pero se explota su imagen con fines propagandísticos, tanto como gran enemigo aún activo, achacable a los EEUU, o como Cid Campeador de los fundamentalistas musulmanes, cuando es evidentes un par de cosas: Que su vida o muerte no afecta en absoluto al funcionamiento de Al Qaeda, como la vida o muerte de Al Zarqawi no afectará a la actividad de la red terrorista en Iraq,  y que, caso de morir, lo primero que harían los responsables de la lucha contra Al Qaeda sería mostrar a la prensa su cadáver para tratar con ello de menguar el efecto de sus actos pasados. Este tipo de acciones, por tanto, sólo tienen por objetivo la ganancia política, la mejora de la popularidad de los líderes de los países implicados de modo más directo en esta guerra, creando un impacto propagandístico con poco efecto, o ninguno, en las estrategias a seguir por ambos bandos. 

JARHEAD

JARHEAD

Tras ver Jarhead, hace un par de meses, me he puesto a revisar documentación sobre la II Guerra del Golfo (1990-91), sobretodo en lo relativo a la propaganda y el mantenimiento de la moral de las tropas.

 

Es tras leer una entrevista al autor del libro, Anthony Swofford, en referencia a cómo vivió su padre la Guerra de Vietnam, montando fiestecitas por unos pavos a base de cerveza y putas, en relación con cómo lo pasó él.  Me extrañó que, al menos en la película (estoy buscando el libro) no hubiese referencia a los famosos “Love Boats”, que sólo eran para oficiales (los previstos para la topa no pasaron las exigencias de seguridad).

 

Este fue el caso del Cunard Princess, un hotel flotante que las fuerzas armadas de los Estados Unidos fletaron para las fiestas de Navidad de 1990. Según la naviera, fue fletado para su uso en el Conflicto del Golfo Pérsico, pero ni una palabra de qué tipo de uso tuvo. Cito “La Guerra de las mentiras” de Alejandro Pizarroso (Madrid, Febrero-Marzo-Abril 1991, ed. EUDEMA):

 Un aspecto tradicional para el sostenimiento de la moral de las tropas, se ha visto severamente limitado en esta ocasión. Las tropas occidentales estaban estacionadas en Arabia Saudí, un país cuya ley es el mismo Corán en su interpretación más estricta, donde las adúlteras siguen siendo lapidadas –eso sí, con modernos volquetes-, las mujeres no pueden conducir vehículos y el alcohol –la gran droga legal de Occidente- está terminantemente prohibido. Así pues, los tradicionales espectáculos que se han llevado siempre para las tropas en el frente han estado severamente limitados por la censura saudí. Y también el cine. Tanto es así que si unimos todo ello a las difíciles condiciones de vida en el desierto, y al prolongado periodo que las tropas han estado inactivas, a la espera de lanzar un ataque, muchos analistas llegaron a dudar de su buen estado moral, lo que tuvo que ser reiteradamente desmentido por los portavoces oficiales, e incluso por el mismo comandante en jefe, general Schwarzkopf. 

Pero nunca ha habido un ejército sin putas y sin alcohol. Incluso las famosas “cantineras” en los ejércitos del siglo pasado[1] tenían derecho al uso de uniforme y cobraban su paga como cualquier otro soldado. Y el Pentágono no podía dejar descubierto este flanco. Ya que nada de esto podía organizarse en territorio saudí, se fletó un barco, un transatlántico de lujo para este menester. Por 31 millones de dólares, fue alquilado antes de las fiestas de Navidad el “Cunard Princess”: 200 metros de eslora, 372 cabinas y otras 26 de superlujo con aire acondicionado, música, juego, alcohol y sexo. Pero sólo para oficiales. La clase de tropa hubo de esperar, pues el barco más modesto que se les pensaba destinar no cumplía determinados requisitos de seguridad. Esta iniciativa fue muy criticada, pues tales naves podrían convertirse en fáciles blancos para el enemigo, y, desde luego, en fácil objeto de crítica para su propaganda.

 Los espectáculos para elevar la moral de la tropa no son nada nuevo en la guerra. Todos recordamos la secuencia de Apocalypse Now, en la que llevan hasta el recóndito río donde se encuentran acantonadas as tropas estadounidenses a un grupo de chicas Playboy. Recuerdo que para la guerra del Golfo (1991) las Fuerzas Armadas españolas organizaron un concierto con la voluptuosa cantante Marta Sánchez, y que hubo cierto escándalo cuando el gobierno saudí exigía que las cantantes estadounidenses usasen velo en su territorio. Es cuando menos paradójica la tolerancia de los gobiernos occidentales respecto a las “peculiares costumbres” de sus aliados en la defensa del “mundo libre”. Un capitán de la Armada española que estuvo destinado en el golfo me contó una impresionante historia sobre la escasa tolerancia de los saudíes respecto al personal diplomático extranjero destinados en su territorio y sus familiares: Se trataba de la historia de la esposa de un diplomático alemán que resultó ser cleptómana. La pillaron robando y toda la presión de los germanos para solucionar el incidente tan sólo consiguió que a la señora se le amputase la mano en un quirófano, y no en una plaza pública ante una muchedumbre deseosa de justicia divina. Impresionante.  


[1] Referencia al siglo XIX

LAS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DEL 11-M

LAS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DEL 11-M

Para la elaboración e este artículo colaboró mi compañero y amigo Pedro Capilla, experto en asuntos económicos.

Nada más producirse los atentados se pudieron observar los primeros efectos en la economía, no sólo en la española, también en la mundial. En Madrid los comercios se quedaban vacíos, la actividad cotidiana había quedado paralizada y, toda la atención la captaban los receptores de radio o televisión.

Donde sí se movía el dinero, y mucho, era en la Bolsa. El mercado español y los extranjeros iniciaban una jornada de caída libre, las posiciones de venta se sucedían con fuerza devolviendo a los inversores al pánico vivido hace dos años y medio, el 11 de septiembre de 2001.

El principal indicador del parqué madrileño, el IBEX 35, comenzó el día con unas pérdidas del 1,6%. La sesión  se abría con malas perspectivas que venían del día anterior. Dos importantes indicadores del mercado norteamericano cerraron con la rotura de sus soportes técnicos, el tecnológico Nasdaq por debajo de los 2.000 puntos y el Dow Jones de los 10.400, ambos con descensos superiores al punto y medio porcentual. El hecho de que a determinada hora del día se empezara a especular con la posibilidad de la autoría de al Qaeda añadió una nueva bajada, que se vio corregida por la comparecencia del ministro del Interior, Ángel Acebes, en la que atribuyó con rotundidad la autoría de los hechos a ETA. Horas más tarde, se esperaba con impaciencia la apertura de Wall Streat, intentando encontrar en el foro neoyorquino un punto de resistencia, pero la bolsa norteamericana tenía claro desde un principio que detrás de los atentados de Madrid estaba la misma mano que sacudió su ciudad en 11 de septiembre.

El desplome de las Bolsas mundiales es la consecuencia más inmediata de los atentados. Pero no todos los sectores económicos ni todas las empresas caen con la misma intensidad. Se aprecian diferencias claras en aquellos valores vinculados al turismo, como las aerolíneas o las cadenas hoteleras, y al sector asegurador. Ambos tendrían que asumir en sus cuentas de resultados las consecuencias de una sensación de inseguridad generalizada, los primeros por una reducción de la demanda y los segundos por hacerse cargo de su parte de las pólizas. Concretamente Iberia se dejó ese día un 3,68%, NH Hoteles y Sol Meliá un 3,24% y un 3,30% respectivamente y, por parte de Amadeus un 3,05%.Pero la capacidad de arrastre de un suceso semejante provoca caídas absolutas, eliminando incluso la opción de los valores refugio, es decir, aquellos que demuestran un comportamiento más estable. El caos de lo imprevisible. 

La reacción de la Bolsa ante atentados de cierta magnitud es muy semejante. El 11 de septiembre y los días sucesivos se produjeron caídas muy pronunciadas en todos los índices. Es una reacción a algo imposible de predecir, unas consecuencias que no están claras y un hecho difícil de explicar. Con estos ingredientes y sin un referente que marque el camino, Wall Street permaneció cerrada durante varios días después de los atentados, la Bolsa entra en una fase de caída libre.

 

Estas caídas de precios provocadas por el miedo a un futuro incierto llegan a un punto en el que se detienen. Las acciones adquieren unos precios tan atractivos que empieza a considerarse que la reacción a los atentados ha sido exagerada, es entonces donde se produce un cambio importante en las cotizaciones, que vuelven a niveles previos al 11 de septiembre. Esos efectos en la Bolsa fueron meramente anecdóticos si se observan a largo plazo. En marzo del año 2000 no sólo estalló la burbuja tecnológica sino que se produjo un cambio de tendencia primaria que, culminó en marzo de 2003 al completar una figura de vuelta, de doble suelo en el caso del IBEX-35.

 

Se observa en el gráfico una fuerte reacción a los atentados del 11 de septiembre, con dramáticas caídas en muy poco tiempo, en nueve días el IBEX 35 pasó de 7.678,70 puntos a tocar suelo en los 6.260,10 puntos, esto supone un descenso de un 18,47%. Lo que sucede a continuación es fruto de respirar hondo y de una rápida reflexión: el precio de las acciones ha bajado como media casi un 20% y la estructura de la economía sigue siendo la misma que la del día 10 de septiembre. De manera inmediata se produce un rebote técnico en los meses posteriores llega incluso a superar los niveles anteriores al día fatal.

 

El significado de este movimiento es la reacción ante algo que se percibe como devastador, es un estímulo-respuesta casi primario, es el miedo a unas consecuencias que, en muy poco tiempo, no se pueden ni imaginar. Pero el tiempo pone cada cosa en su sitio y, si el IBEX 35 tenía que bajar del nivel de los 6.400 puntos, como lo hizo posteriormente, sería cuando lo dictase la tendencia.

 

Una tendencia puede ser alcista, bajista u horizontal y, se define como la pendiente que toman las cotizaciones de un valor a lo largo del tiempo. La tendencia más larga es la que se conoce como primaria, que puede durar de uno a diez años. Esta tendencia es la que va a marcar un camino inexorable en las cotizaciones hasta su extinción. Visto desde este punto de vista un suceso que conmociona a la sociedad puede provocar un periodo de inestabilidad en los mercados, pero si no modifica las expectativas de los agentes económicos el movimiento natural será seguir la senda marcada por la tendencia primaria.

 

Los mercados de valores son altamente especulativos, tienen el punto de vista puesto en el futuro más próximo, por eso son los primeros en anunciar los cambios de ciclo económico. Esta capacidad de predicción se suele estimar en seis meses o un año y, se basa en las expectativas de todos aquellos interesados en conocer hacia dónde va a ir la economía. Estos interesados van desde los empresarios a los ministerios de economía, incluyendo, por supuesto, a los analistas de mercado, que están muy lejos de seguir criterios aleatorios. Esta disciplina cíclica no evita la volatilidad de los valores cotizados, que es la consecuencia del enfrentamiento entre la oferta y la demanda, muchas veces movidos por rumores, datos macroeconómicos, noticias y, en el peor de los casos por atentados.

  

Los principales efectos de semejantes atentados en la economía son los que se dejan notar en el tiempo. Los sectores más vulnerables son los que tienen relación con el turismo. Aunque no se puede hablar de un modelo de turismo homogéneo en España sí se observan unas características generales: supone un 12% del PIB (Producto Interior Bruto), siendo la más importante fuente de riqueza desde que empezó a despegar en los años sesenta, fundamentalmente consiste en un turismo de sol y playa, basado desde un principio en unos precios competitivos respecto a sus vecinos europeos. En el año 2003 alcanzó la cifra de 51 millones de turistas extranjeros, aunque no hay que despreciar la cifra que supone el turismo interno, porque es éste el que más gasta si se hacen los cálculos por persona.

 

En los últimos años se han hecho importantes esfuerzos por romper la estacionalidad y desarrollar el turismo de interior, aún así la evolución del mismo durante los meses de verano sigue siendo la referencia clave del sector.

 

En cuanto a los efectos negativos que pueden producir los atentados del 11 de marzo en el sector turístico español, hay que recordar que el miedo al integrismo islámico y la inestabilidad política de algunos países de la ribera sur del Mediterráneo ha beneficiado en buena medida a dicho sector, España ha sido considerado como país seguro. Después del 11 de septiembre  de 2001 se auguraba una crisis en el sector,  se suponía en el turista potencial miedo a volar y a ir al extranjero sobre todo, sin embargo la ausencia de conflictos políticos y de terrorismo internacional dentro de nuestras fronteras garantizaba la etiqueta de país seguro. Esto puede haber cambiado, las imágenes de los atentados han dado la vuelta al mundo y, si alguien antes del 11 de marzo de 2004 no era capaz de localizar a Madrid en un mapamundi, hoy lo hará gracias a unos atentados de Al Qaeda.

 

Considerar que lo sucedido en Madrid será causa determinante para una crisis en el sector puede ser exagerada, el objetivo de los atentados ha sido el núcleo de las comunicaciones ferroviarias de la capital de un país, lo importa es el lugar simbólico, como lo eran las Torres Gemelas de Nueva York o el Pentágono de Washington. No han sucedido en lugares turísticos, por lo tanto no se han visto afectados. Si no se producen nuevos atentados ni amenazas de producirlos, lo previsible es que las cosas sigan su curso natural.

 

Los efectos del 11 de septiembre de 2001 han servido para explicar la crisis que viven las aerolíneas, esta ha sido la excusa más utilizada por muchas compañías para justificar despidos masivos. No hace falta decir que se vieron directamente afectadas por lo ocurrido aquel día, pero la causa de su crisis se debe a criterios más estructurales. La causa principal fue la aparición, y sobre todo consolidación, de las llamadas compañías de bajo coste. Estas ofrecen vuelos baratos a destinos con mucha demanda, el éxito de esta forma de negocio ha obligado a reestructurar el sector, con fusiones, acuerdos entre empresas, reducciones de costes, etcétera. Sin embargo el 11 de septiembre de 2001 era esgrimido como causa principal para la toma de decisiones dramáticas. El hecho de que en poco tiempo sobren miles de trabajadores en una empresa resulta inquietante y, cabría preguntarse sobre la bondad de la gestión si no se justificase, de cara a la opinión pública, con lo ocurrido en un solo día, como punto de inflexión en la trayectoria del negocio. Esta noticia de despidos masivos en las empresas, tan repetida en los últimos tiempos, tiene otro mensaje, esta vez dirigido al inversor. Si hoy se anuncian miles de despidos no quiere decir que antes no se supiera que esos trabajadores sobraban, ni que mañana se vayan a ejecutar, normalmente se establece un periodo de tiempo para los mismos. El mensaje para el inversor tiene dos lecturas: una que supone un ahorro en el coste de esa mano de obra y, la otra la posibilidad de que esa mano de obra vacante sea cubierta por otra más barata.

 

 Siguiendo con las comparaciones entre las consecuencias económicas del 11-S y el 11-M, la principal diferencia está en el país que ha sufrido los atentados. En el primer caso desde que se conoció la noticia empezaron a sonar los tambores de guerra del país más poderoso de la Tierra, una guerra que, si nadie lo remedia, todavía no ha terminado. Pero en el aspecto económico, que es el que aquí se trata, la guerra ofrece grandes oportunidades de negocio, desde el punto de vista del país que está seguro de ganarla, claro. Aumenta el gasto público, se pone en marcha la industria militar y, su capacidad de arrastre, pero después hay que reconstruir, de modo que la industria civil también entra en juego, no hay que olvidar las Bolsas mundiales celebraron con fuertes subidas el inicio de la tercera guerra del Golfo Pérsico. En el caso del 11-M, España no se va a meter en una guerra más de lo que ya está, la razón fundamental es porque lo que interesa es combatir el terrorismo y la doctrina antiterrorista que sigue este país consiste en combatirlo con medidas judiciales y policiales.

 

Reactivación (creo que tengo de todo menos tiempo...)

Dando un repaso a las páginas y blogs sobre cine he visto un par de estrenos relacionados con la temática de este blog: Jarhead e Iluminados por el Fuego  Esto me ha impulsado a adelantar algo de trabajo sobre Las Malvinas y el Golfo Pérsico. También voy a comentar próximamente La Batalla del Ebro (Jorge M. Reverte) para ponerme después con Berlín, La Caída (Anthony Beevor). A ver si consigo quitarle las telarañas a este blog.

Historia Virtual

Historia Virtual

El Mes pasado me dio por comprar la revista Clio, llamado por el librito que regalaban: Historia Virtual: ¿Qué hubiera pasado si...? Un libro, cuando menos entretenido que explora, desde el punto de vista de siete historiadores los posibles Contrafactuales (hechos que podrían haber ocurrido en momentos clave de la historia, y sus previsibles consecuencias).

El libro comienza con la exposicion de Santos Juliá, sobre cómo habría sido españa en tres casos: Si la Monarquía de Alfonso XIII se hubiese asentado como Monarquía Parlamentaria, sin la Dictadura de Primo de Rivera. Si la II República no hubiese sufrido la rebelión de 1936 (II República sin Guerra Civil). Su conclusión es que la etapa de prosperidad y despegue económico que vivió el Franquismo en los años 60, corresponde al periodo de desarrollo que tuvieron el resto de países occidentales en los años 50, y que habría sido la evolución natural de la Monarquía Parlamentaria o de la República Consolidada tras la Segunda Guerra Mundial. En otras palabras: Que de haber intervenido la comunidad internacional, ni Franco habría ganado ni el Comintern se habría apoderado de la República, y que la dictadura franquista no fue otra cosa que un paso atrás en la evolución de nuestro país y de su integración en la comunidad internacional que surgiese en 1945.

Andrew Roberts y Niall Ferguson (coordinador y director del equipo) plantean el escenario de una invasión alemana de Inglaterra en 1940, antes de la llegada de la ayuda estadounidense, y con la mayor parte del ejército regular británico aislado o capturado en Dunkerke. Aunque se trata de un contrafactual interesante, le veo algunos fallos: Acierta al decir que es equivocado comparar una hipotética ocupación británica con la de las Islas del Canal (territorio británico ocupado por los alemanes), dado que la proporción entre ocupantes y la población civil fue, en este caso, altísima: Un tercio de la población había sido evacuada, y quedaron unos 60000 habitantes custodiados por 37000 ocupantes. Siguiendo esa proporción Hitler habría necesitado treinta millones de soldados para ocupar las Islas Británicas, o entrar a sangre y fuego creando un terrible efecto disuasorio con una demostración de fuerza que no podría llevar otro nombre que el de Holocausto Británico (algo muy parecido a lo que más adelante se narrará de lo planeado para la URSS).

 El contrafactual de la ocupación está planteado desde el desembarco de 13 divisiones alemanas (precedidas del lanzamiento de 5000 paracaidistas sobre los aeródromos del sur de Inglaterra) en una primera oleada, que cogería descolocada a la reserva británica, y a un cuerpo de voluntarios (civiles pobremente armados) a medio formar. Coincido en que las casi 2000 toneladas de gas mostaza sobrantes de la Primera Guerra Mundial apenas habrían supuesto una ventaja, dados los medios de protección de ambos bandos contra armas químicas, y sobretodo porque una represalia alemana habría apuntado hacia núcleos de población civil. Sin embargo había un enorme escollo por el que la OKW no podía pasar: La superioridad aeronaval de la RAF y la Homefleet, que debían estar doce horas ocupadas, mientras se producía el desembarco. Por otro lado, la ayuda aliada pordría haber llegado para evitar una conquista total del territorio británico, y posiblemente los EEUU no habrían permanecido impasibles ante el avance nazi: Una cosa es el afán de no intervención y aislacionismo y otra tener que empezar a defender la propia costa.

Otros contrafactuales que repasan son: La No Pacificación (si Francia e Inglaterra hubiesen intervenido contra Alemania desde el Anchluss o para evitar la anexión de Checoslovaquia), la Coexistencia Pacífica entre Inglaterra y Alemania (Paz en el Oeste para lanzar a Hitler contra Stalin, y sobretodo la postura del Rey Eduardo VIII de no haber abdicado) o sencillamente la colaboración (tras la invasión) a modo de Gobierno de Vichy. Todas las cuales habrían supuesto un esfuerzo diplomático y sobretodo apartar de la primera línea parlamentaria a personajes como Churchill, que había preparado, para animar a la resistencia en caso de ocupación alemana,un slogan de los que le gustan al Dr. Pizarroso: Siempre puedes llevarte a uno por delante.

Michael Burleigh analiza las posibles consecuencias de una victoria del Eje en el Frente Oriental, un exterminio para empezar (y sólo con funciones disuasorias) de 30000000 eslavos, para luego una vez acabadas las hostilidades. Plantea tres posibles contrafactuales:

- Alfred Rosenberg (que sería nombrado Ministro del Reich para los territorios ocupados) planeaba dividir la Unión soviética en estados Títeres (Repúblicas Bálticas, Bielorrusia, Ucrania, varias repúblicas en el Cáucaso...) y un gran protectorado como se hizo con Polonia (bautizable como Moscovia), configurando así el territorio arrebatado a los soviéticos, que llegaría hasta los Urales.

- Adolf Hitler  su idea queda reflejada en su frase El espacio ruso es nuestra India. Colonización a gran escala, los colonos alemanes disfrutarían de enormes propiedades de hecho llegó a decir nuestro mozo de cuadra más ínfimo debe ser superior a cualquier nativo. Excelente la propaganda de la Wehrmacht, de ser este el camino a tomar, dado que cuando se retiraban perseguidos por el ejército rojo, los habitantes de Ucrania aun creían que los alemanes vinieron a liberarles del comunismo y a darles la independencia, cuando en realidad pensaban esclavizarles, negarles la educación,y la sanidad y, eso sí, proveerles de todo el alcohol y tabaco que necesitasen.

- Henric Himmler Rizando el rizo, Himmler creía que Europa del Este era propiedad de las SS, que estaban llamadas a colonizar (exclusivamente ellos) las tierras del Lebensraum. Himmler planteaba una futura Europa Oriental como un modelo social parecido al espartano.

El capítulo finaliza repesando las posibles campañas posteriores de los alemanes, posiblemente África Central y austral, Sudamérica, Oriente Medio y Golfo Pérsico y algunas colonias europeas en el Índico y el Pacífico.

Jonathan Haslam plantea un escenario alternativo a la Guerra Fría en base a tres contrafactuales:

- Que EEUU no hubiese poseído la Bomba Atómica

- Que los servicios secretos soviétivcos no hubiesen penetrado en las altas esferas del Estado en Reino Unido y EEUU

- Que Stalin hubiese respetado las esferas de influencia zonas de seguridad) habituales en las democracias.

Diane Kuntz plantea un controvertido contrafactual: Que Kennedy no hubiese sido asesinado. Es curioso su planteamiento, pues pinta a uno de los mayores mitos de la política estadounidense y de la Historia de la Propaganda como un mentiroso adicto al poder. Al parecer fue Johnson, a quien se acusa en la película JFK de estar detrás de ese golpe de estado perpetrado en Dallas, quien elaboró la obra por la que se recuerda al idolatrado Presidente Kennedy. JFK en ningún momento habría hecho nada por la minoría afroamericana, ni mucho menos por la Guerra de Vietnam. Probablemente la cosa no habría pasado de cierot continuísmo con la política de Eisenhower. No habría detenido en absoluto la guerra. Es más, pese a que en lo que respecta a la política social Johnson y Kennedy eran muy distintos, en los asuntos exteriores no se habrían diferenciado demasiado (Bahía de Cochinos, la Crisis de los Misiles... probablemente la invasion de Camboya no habría dejado de producirse con JFK) y jamás se habría arriesgado a retirar las tropas del Sudeste Asiático.

El último capítulo lo firma  Mark Almond, y trata de cómo habría sido la Historia si las políticas aperturista de Gorbachov no se hubiesen dado, o bien si no hubiesen conducido al desmoronamiento del Bloque Soviético. Almond olvida que las reformas emprendidas por Miljail Gorvachov estaban pendientes desde tiempos de Krushev, y es más: Contradice a los principales analistas occidentales respecto a la sorpresa que causó el desmoronamiento del segundo mundo. Tiene una frase gloriosa (ver mi otro blog): Un sistema comunista sólo funciona cuando se mantiene a la población empobrecida. Según este autor, una de las razones de la caída de la URSS fue el aumento del nivel de vida, tanto de sus ciudadanos nacionales, como de los de los estados satélite. Es más, llega a afirmar que nu estado neoestalinista habría sdo económicamente viable, debido principalmente que ante una regresión política, social y económica del bloque, la actitud de occidente habría sido otra.

Respecto a lo de la sorpresa, no sólo dice que más de un sector de la intelligentsia occidental veía venir el desplome, sino que éste era algo no deseado. Al igual que en Tiananmen o en Bakú, occidente habría mirado oficialmente hacia otro lado frente a una política de mano dura frente a situaciones como la vivida en Leipzig en Octubre de 1989. Para colmo de males, fue (dice el autor) la caída de los precios del petróleo otro de los factores que provocaron el desmoronamiento soviético, una política contraria a sus intereses nacionales, y que podrían haber podido evitar, por ejemplo, apoyando a Saddam Hussein en la invasión de Kuwait. Respecto a su política de cañones o mantequilla, las fugas de capital de la era Yelstin indicarían la abundancia de materias primas en territorio soviético, lo que les habría permitido sobrevivir a Reagan y a Bush, unos presidentes estadounidenses que habrían tenido que enfrentarse al déficit creado por su propia política de armamentos. El autor parece ver una época postreagan de recortes en los presupuestos de defensa, que junto con la necesaria presencia en el Teatro Europeo, habría puesto muy difícil la intervención en el Golfo Pérsico de 1991.  Finalmente, los citados sectores de la élite occidental, no sólo no se sorprendieron de la caída del bloque comunista, sino que se habrían alegrado de su continuidad, no sólo por la oportunidad de mantener sus niveles de vida y espectativas de negocio (Occidente habría entrado en una etapa de recesión que habría dado más ventaja a la Unión Soviética), sino por el problema de la asimilación e integración en Europa y en la Alianza Atlántica de los países de Europa Central y Oriental, la Reunificación Alemana y la desestabilización de Albania y de la Antigua Yogoslavia.

 

El libro culmina rizando el rizo con un divertido relato de Niall Ferguson, algo perfectamente titulable La Madre de todos los Contrafactuales: Una historia Virtual desde 1646 a 1996, en la que lo más curioso es que nada cambia: Stalin y Lenin serían líderes teocráticos, Hitler habría acabado perdiendo la guerra en 1952, España habría progresado como potencia neutral europea, y los EEUU nunca se habrían independizado del Reino Unido, que de hecho trasladó allí su capital debido a la ocupación alemana durante la segunda guerra mundial. Concluyendo, los contrafactuales me parecen un excelente ejercicio de imaginación, y una excelente fuente para  relatos de ficción, pero no creo (por mucho análisis político y socio-económico que pueda hacerse) que podamos saber nunca qué habría pasado. Por ello no deja de ser un libro entretenido y recomendable, tan sólo añadir un extracto de mi conversación sobre él con mi quiosquero de confianza: Él dijo que se trataba de un libro de ficción histórica,  a lo que le respondí tan pancho que lo mismo que los que él vende, de Pío Moa y César Vidal...

Ahí queda ese guiño.

Modelos de propaganda.

Modelos de propaganda.

(Para la elaboración de este artículo colaboró mi colega Jorge Amorós)

Pizarroso distingue tres tipos básicos de propaganda: propaganda blanca, propaganda negra y propaganda gris.

El primer caso, el de la propaganda blanca, hace referencia a una situación en la que la fuente se encuentra correctamente identificada y el mensaje no deja lugar a dudas. Es el caso que podemos apreciar en cualquier cartel electoral. En una situación aplicada al terrorismo, es cuando ETA efectúa un comunicado en el que se hace responsable de alguno de sus asesinatos, y las fuerzas policiales no tengan ninguna duda acerca de la veracidad de dichos comunicados. En el caso de demostrarse la autenticidad de la cinta de vídeo con el mensaje grabado que daba la autoría del crimen a alguno de los grupos vinculados con Al Qaeda también nos hallaríamos ante uno de estos casos.

La propaganda negra se da cuando, independientemente de la veracidad del mensaje, la identidad de la fuente ha sido falsificada. Si los autores del atentado fueran los mismos que dejaron la cinta de vídeo pero no fuesen fundamentalistas islámicos, entonces estaríamos ante uno de estos casos. No es infrecuente el que algún grupo terrorista lleve a cabo estas acciones, a fin de orientar la opinión pública en contra de alguno de sus enemigos. Se puede observar esto en varios de los conflictos que se han llevado a cabo en Latinoamérica, donde a menudo guerrillas y paramilitares se acusan mutuamente de ser los autores de alguna atrocidad en particular. De todos modos, no parece que ese sea el caso de los atentados del 11-M.

El último de los tres tipos básicos es la propaganda gris. En esta categoría, se da una situación en la que independientemente de una correcta o incorrecta identificación de la fuente, el mensaje emitido por la misma es falso, o cuanto menos, inexacto. Esto era lo que desde un primer momento se defendía desde el gobierno, afirmando que los comunicados de Otegi de que ETA no era responsable de la masacre eran rotundamente falsos, difundidos con el único ánimo de sumar confusión a un ambiente ya sumamente caótico, en el que las preguntas se multiplicaban y la sociedad se encontraba atemorizada y más que confusa por la enormidad de lo que acababa de ocurrir.

Proximidad.
 

Haciendo un análisis de lo anterior, y asumiendo que tal y como afirman las autoridades, la teoría con mayor peso es la de que Al Qaeda o alguna de sus  organizaciones fundamentalistas islámicas aliadas se encuentran tras las bombas, nos hallaríamos ante un caso de propaganda blanca y de carácter internacional. Puesto que el destinatario del mensaje, es decir, aquellos que deben sentirse atemorizados, no es únicamente la sociedad española. Se trataría de todos aquellos que están implicados en  la “Guerra contra el Terror” mantenida por los Estados Unidos y que les ha servido de justificación para acciones tales como la más que cuestionada invasión de Irak. Sociedades y gobiernos de todas partes se sienten amenazados y están multiplicando sus medidas de seguridad para evitar que lo ocurrido en Madrid el 11-M se repita en otras ciudades, así como reavivar el debate sobre la legalidad de la ocupación de Irak por parte de fuerzas internacionales.

Para lograr semejantes efectos, los terroristas han tenido que cometer un atentado que no fuese sólo de una escala desconocida en nuestro país, que ya se encuentra desgraciadamente acostumbrado al tiro en la nuca y al coche bomba. Se trataba de cometer un atentado de esta magnitud en occidente.
 

Desde los ataques del 11-S a las torres del World Trade Center, no había habido otro atentado de gran magnitud en Estados Unidos ni en Europa. Y aunque podría parecer lo contrario, para los terroristas que deseen una mayor cobertura informativa a través de la cual difundir su mensaje, no les basta con elevar el número de muertes que provocan sus atentados. Deben hacerlos de forma que haya una cercanía entre las víctimas y aquellos a los que va destinado el mensaje, la amenaza.

Esto es muy fácil de demostrar. Cuando en España se oye de algún atentado cometido en Irak contra ciudadanos iraquíes, apenas despierta un poco de interés en los medios, apenas algo más que el que crea el incesante goteo de muertos que hay en el conflicto Israel-Palestina. A menos que se trate de atentados que causen una atroz cantidad de víctimas, en cuyo caso se dará la información con mayor detenimiento. Pero si los muertos son occidentales, hay una sensación de proximidad mucho mayor, se muestra mayor interés y preocupación, y los medios ofrecen información más detallada acerca de estos casos.

Cuando los atentados tienen lugar ya sobre un territorio que nos resulte cercano, tanto geográfica como culturalmente, los efectos son exponencialmente mayores. En caso de ser atentados cometidos en el propio territorio, sobre todo si es en la capital, y con un resultado que alcanza los doscientos muertos... bueno, todos estamos sufriendo todavía la conmoción de lo ocurrido. España es el epicentro de todo lo ocurrido, pero los efectos han alcanzado todo el mundo. Es algo lamentable pero inevitable, a menos que se estableciese una censura intolerable en un estado democrático. Esto es lo que buscaban los responsables de la masacre.

Ser consciente de todo esto, tener conocimiento acerca del funcionamiento de estas situaciones ayudará a no resultar fácilmente manipulado por aquellos que quieren imponer su voluntad a través de la violencia, vengan de donde vengan.
 

El momento elegido.
 

El epítome del terrorismo sigue siendo el ataque a las torres gemelas en Nueva York, el 11-S. Incluso la correspondencia de fechas, ambos atentados cometidos un día 11, aunque sean meses diferentes, hace que este asunto sea susceptible de recibir una interpretación propagandística, aunque en el caso de Madrid, parece tener mayor peso el hecho de que las elecciones generales se hallaran tan próximas al momento de los atentados.

Esto parece cobrar cada vez más peso. Poco después de los atentados, un medio londinense que ya había servido otra vez como forma de difusión de los comunicados de Al Qaeda recibía un e-mail en el que la organización fundamentalista se adjudicaba la responsabilidad de los atentados. El día 17 de marzo, con las elecciones ya concluidas, el mismo medio recibía un nuevo comunicado en el que se informaba de la “suspensión de atentados” en el territorio español, suspensión que duraría, como mínimo hasta saber cuáles serían las consecuencias del cambio de Gobierno en la política exterior de España. Particularmente, en el mantenimiento del apoyo ofrecido por el Gobierno saliente a los Estados Unidos, y la permanencia de las tropas españolas estacionadas en Irak.

Con menos de cuarenta y ocho horas antes del inicio de la jornada de reflexión, las fuerzas políticas no tenían apenas ninguna manera de reaccionar ante tan dramática situación. La única solución que encontraron fue la de suspender de inmediato la campaña electoral para sumarse a una condena unánime contra los ataques terroristas. De todos modos, encontraron formas de canalizar, aunque fuese de manera indirecta, algunos de los actos realizados durante los días siguientes a los atentados. Todo ello a fin de minimizar los golpes políticos que seguro iban a recibir. Respondieron a la propaganda de los atentados con su propia contrapropaganda.

Propaganda y contrapropaganda.

Se trata de los métodos empleados para neutralizar los efectos de la propaganda del adversario. En todo este asunto, del que tantas cosas siguen sin estar claras, hay varios casos que pueden ser calificados como contrapropaganda.

Después de que Arnaldo Otegi hubiese hecho unas declaraciones en las que descartaba la responsabilidad de ETA en los atentados, el Ministro de Interior, Ángel Acebes hizo su comparecencia ante los medios de comunicación para explicar el desarrollo de los acontecimientos, tal y como ya se ha explicado con anterioridad. Esquivando la posibilidad de que la autoría fuese la de un grupo árabe, Acebes acusó ferozmente a ETA de ser responsable de la carnicería, repitiendo esta afirmación varias veces a lo largo de la comparecencia.
 

Cuando el presidente del Gobierno, José María Aznar, hizo unas declaraciones algunas horas más tarde, se mostró mucho más moderado a la hora de indicar la hipotética identidad de los responsables. En ningún momento hizo referencia a ETA, hablando de los autores en términos como “asesinos” y “terroristas”.

Fue después de que Aznar hiciese su declaración, según las fuentes oficiales, cuando las fuerzas de seguridad encontraron la famosa furgoneta que contenía los detonadores y versículos del Corán. Hasta ese momento, las pruebas por las que se guiaban los investigadores eran de carácter circunstancial; las recientes detenciones de etarras que se dirigían a Madrid con varios centenares de kilos de explosivos y los pasados intentos de atentar en la misma ciudad durante las pasadas Navidades apuntaban a un nuevo intento de la banda terrorista de atentar en la capital.

Acebes explicó el hallazgo de la furgoneta y su contenido tras la declaración de Aznar, por lo que el presidente no podía saber que estaba a punto de abrirse una nueva línea de investigación. Pero dado el fervor y compromiso que el presidente Aznar ha mostrado en su lucha contra el terrorismo de ETA a lo largo de sus dos legislaturas, es un tanto extraño que no mostrara una ferocidad en sus declaraciones semejante a la de su Ministro de Interior. Posiblemente decidió mostrarse más cauto. Posiblemente.

De todos modos, desde el anuncio de Acebes de que sin apenas ninguna duda, los asesinos eran miembros de ETA, hasta el momento en el que anunció la nueva posibilidad, la de Al Qaeda, habían transcurrido casi doce horas. Ese fue el tiempo que estuvo calando entre la ciudadanía la idea de que los responsables eran los de siempre, aquellos a los que combatía el gobierno, y que gracias a las acciones policiales de los últimos años, estaban contra las cuerdas. Para cuando Acebes habló de la posibilidad de Al Qaeda, de una forma mucho menos comprometida que cuando asumía que se trataba de ETA, gran parte de la población estaba ya convencida de que los responsables eran los etarras.

Pero para ser sinceros, la responsabilidad no repercute únicamente en el Gobierno. La mayor parte de medios de comunicación compartía la creencia del ministro de Interior. Las portadas de las ediciones especiales de varios de los periódicos del día once declaraban que ETA era la responsable. Muchos de los articulistas de opinión no esperaron a tener ningún tipo de confirmación, así como multitud de tertulianos televisivos y radiofónicos. Su error es completamente comprensible, pero es nuestra opinión que deberían haberse mostrado un poco más cautelosos antes de comenzar un rumbo de acción erróneo. Ese era su deber como periodistas.

Pero volvamos al Gobierno. El día doce de marzo se convocó una manifestación para mostrar la indignación, la ira y el dolor por lo que había ocurrido el día anterior, y también para dejar claro que la población no se dejaría amedrentar, que los terroristas no iban a ganar cometiendo sus crímenes.

Se trataba de una manifestación institucional, convocada desde el Gobierno, y a cuya cabecera figuraban algunas de las figuras más importantes de la política nacional; el presidente del Gobierno, dirigentes de los principales partidos políticos, de los sindicatos... incluso el príncipe Felipe se hallaba presente, siendo esta la primera vez que un miembro de la Casa Real toma parte en una manifestación. La cantidad de manifestantes fue la mayor que se ha visto desde la Transición. No hubo ninguna declaración conjunta por la dificultad que entrañaba poner de acuerdo a tantos partidos y fuerzas políticas en una declaración conjunta.

Semejante despliegue iba encabezado por una pancarta, sujetada por las figuras importantes antes mencionadas, que mostraba el siguiente mensaje: “Por las víctimas, con la Constitución y contra el terrorismo”. Los tres puntos son muy loables y dignos de admiración, pero a nuestro entender, la referencia a la Constitución mantiene un doble sentido en esta situación.

Esa referencia puede entenderse como un gesto de adhesión a la democracia que defiende nuestra Carta Magna, pero esa no es la única interpretación posible. Después de todo, la Constitución es uno de los pilares sobre los que se asienta la lucha contra el terrorismo de ETA. También es el objeto de controversia por el plan del Lehendakari vasco Juan José Ibarretxe. No parece demasiado descabellado aventurar la suposición de  que la mención a la Constitución fue una aceptación tácita de que la autoría era de ETA, o cómo mínimo, que la posibilidad de que así fuese era todavía muy grande. Después de todo, este país ha sufrido el azote del terrorismo durante décadas.

Pero queda la duda de que no se estuviese tratando de desviar la atención de que Madrid hubiese sufrido un atentado de Al Qaeda, algo sobre lo que ya se había advertido podía ocurrir desde el momento en que el Gobierno apoyó, en contra de la opinión mayoritaria de los ciudadanos a los que representan, el ataque de Estados Unidos contra Irak.

Igualmente se puede discutir acerca de la manifestación congregada frente a la sede del Partido Popular en Madrid. La manifestación se llevó a cabo durante la jornada de reflexión previa a las elecciones generales que se celebrarían al día siguiente. Esto motivó justificadas protestas por parte de los altos cargos del Partido Popular, que veían a los manifestantes que había frente a su sede como “delincuentes” que estaban violando la Ley Electoral.

 Los manifestantes se defendían de dichas acusaciones a su vez al afirmar que su presencia en la calle Génova (donde se encuentra situada la sede del Partido Popular) no respondía a un acto electoral, sino a una protesta por un presunto intento de manipulación de la opinión pública por parte del Gobierno, que intentaría negar las evidencias que apuntaban a Al Qaeda para evitar verse afectados en las elecciones.

En este tema fue relevante la presencia de los medios de comunicación. Porque no hubo, o apenas, al menos, medios nacionales. Los manifestantes se quejaban de una presencia de numerosos miembros de los medios de comunicación extranjeros, pero de los españoles, apenas había cobertura. Algún periodista que había ido por su cuenta para tratar de cubrir el acto por si acaso su empresa decidía emitirlo. Cámaras que permanecían pasivamente con sus equipos apagados, sin tomar ninguna toma de algo que, para bien o para mal, era una noticia importante. En la mayoría de medios hubo muchas más imágenes de Mariano Rajoy acusando a los manifestantes de delincuentes y amenazándoles con emprender acciones legales contra todos los congregados frente a la sede de su partido que las imágenes de los manifestantes propiamente dichas.

Cuando se trata de política, todas las declaraciones, actitudes y acciones suelen estar calculadas con bastante exactitud. Pero a lo largo de los días transcurridos desde los trágicos atentados de Madrid, los acontecimientos se han visto sometidos a un ritmo vertiginoso, se han acelerado hasta que dio la impresión de que realmente no había ningún control sobre como se estaban desarrollando. Esto ha hecho más difícil para todos los participantes el mantener la compostura.

Los medios de comunicación y su cobertura.

Como cabe esperar, los medios de comunicación de masas en nuestro país han dedicado mucho tiempo y espacio a esta noticia y a sus consecuencias, que es, sin ninguna duda, el acontecimiento de mayor gravedad ocurrido en España en años. Transcurridos unos pocos minutos desde el momento de las primeras explosiones ya había presencia de la prensa en alguna de las estaciones afectadas, principalmente por parte de periodistas que habían acudido por iniciativa propia. En muy poco tiempo había un despliegue impresionante de medios, nacionales y extranjeros, en toda la zona.

Con la confusión todavía reinante, los datos ofrecidos por diversas emisoras de radio y televisión variaban ampliamente de una a otra. Las cifras del número de fallecidos y de las explosiones que habían tenido lugar no eran unánimes. En este sentido, Telemadrid fue la que parecía estar adelantada respecto a todas las demás emisoras. También fue la que más se comprometió a seguir la noticia, sustituyendo toda su programación habitual por un seguimiento detallado de los acontecimientos e incluso eliminando toda la publicidad preparada para ser emitida el día once. Otras cadenas decidieron no seguir su ejemplo, o no pudieron hacerlo. A lo largo de aquel fatídico día, y de los que siguieron, muchos telespectadores pudieron observar con cierta molestia, como individuos que normalmente se dedican a discutir apasionadamente sobre qué famoso se acuesta con quién, y otros temas de similar envergadura, se explayaban largo y tendido sobre temas de terrorismo y política internacional.

En el estudio de la propaganda existe un concepto llamado Unanimidad de contagio. Esto se refiere al hecho de que las masas que todavía no tengan una decisión formada sobre un tema, o que su decisión sea poco firme, pueden verse arrastradas por la opinión de un grupo más decidido, que no tiene que ser necesariamente mayoritario. Por ejemplo, si en un auditorio donde hay unas cien personas, veinte de ellas se ponen a aplaudir tras el discurso de un orador, se puede predecir de manera bastante fiable, que al menos otras treinta o cuarenta personas se les unirán en el aplauso, aunque no lo hubieran iniciado por sí mismos.

Cuando el auditorio incluye toda la nación, a varios millones de personas, los medios de comunicación asumen a menudo la función de ese grupo que arrastra a los demás hasta su punto de vista. La tiranía de la comunicación, de Ignacio Ramonet, es un libro dedicado al análisis del proceso de manipulación que sufre la población por parte de los medios de comunicación de masas. En el momento en el que pone a explicar cuál es el nuevo papel otorgado a los periodistas podemos leer lo siguiente:

“(Ahora) lo importante son las imágenes del acontecimiento sobre el cual, como en un partido, no hay gran cosa que decir. El comentario es mínimo y el papel del presentador disminuye. El periodista se presta a añadir un mínimo de informaciones pues es la fuerza de la imagen lo que importa. Lo mismo que se puede seguir un partido suprimiendo el sonido, se pueden prácticamente seguir los acontecimientos suprimiendo los comentarios.(...) La televisión cree que ahora puede mostrar “la historia mientras se hace”; y que cada uno es lo suficientemente adulto como para comprenderla. Como si fuera suficiente ver un acontecimiento para comprenderlo. Por esto se abre paso una concepción de la información en la que cada vez se valora menos el trabajo del periodista”.

Ramonet dice que la función del periodista no es solo informar, sino también interpretar esa información a un público que podría no estar totalmente capacitado para captar todas las implicaciones de los datos que se le han ofrecido.

Pero llevar a cabo dicha tarea representa una enorme responsabilidad. Se trata de asegurarse de que se están manejando datos fiables, y de no ser así, hacérselo saber al público. Hay una diferencia muy grande entre informar y especular. Muchos tertulianos no parecen darse cuenta de ello, y hablaban con una seguridad que hacía que alguien se preguntara que sabrían ellos que los demás no supiéramos. En un momento tan cargado de tensión no se debería dar como hechos probados lo que por el momento es tan solo una teoría.

De la misma forma, para una correcta interpretación, hay que tratar los datos con honestidad, evitando tergiversaciones de los mismos con ánimo de dirigir las opiniones y actitudes del público

Reflexiones sobre la dimensión propagandística de los atentados.

Un análisis de la actuación del Gobierno durante las primeras horas tras los atentados nos lleva a encontrarnos con varias contradicciones, y las explicaciones dadas hasta el momento resultan como mínimo cuestionables.

Para empezar, hay una diferencia muy apreciable entre el convencimiento con que Ángel Acebes, ministro de Interior, afirmaba tajantemente que no tenía ninguna duda sobre la autoría de ETA, pero añadiendo a su vez, que no se descartaban otras posibilidades. Esto se hacía en las primeras declaraciones oficiales sobre los atentados, que fueron anteriores al informe elaborado por el Centro Nacional de Información. Este informe exponía que la responsabilidad apuntaba hacía la banda terrorista ETA.

Cuando el día 18 de marzo el susodicho informe fue desclasificado en un intento del Gobierno de salvar su credibilidad, se apoyaron en el mismo para defender su posición sobre quién había cometido los crímenes. Pero resulta difícil creer que las declaraciones de Acebes estuviesen basadas en un informe que no se elaboró hasta después de su comparecencia ante los medios de comunicación.

Además, la ministra de Asuntos Exteriores hizo enviar telegramas a los embajadores españoles en los que se les confirmaba la implicación de ETA en los atentados, apoyándose en los análisis realizados la los explosivos hallados en una furgoneta. Esos análisis no eran ni mucho menos concluyentes. Incluso cuando se descubrió que los explosivos y detonadores dentro de la mochila bomba desactivada coincidían con los que se encontraron en la misma furgoneta que contenía los versos del Corán, los miembros del Gobierno seguían insistiendo en que los atentados fueron causados por ETA.

Pero a medida que las pruebas que avalaban la fuente del atentado como terrorismo fundamentalista islámico se iban acumulando, llegando al punto de empezar las detenciones de algunos sospechosos de nacionalidad marroquí e india, la actitud del Gobierno pasó a ser de una mayor cautela.

Se mostraron muy cuidadosos a la hora de valorar estas pruebas, indicando que todavía no había nada definitivo, e incluso con cierto escepticismo ante los comunicados de Al Qaeda recibidos por un periódico londinense, que ya había servido en anteriores ocasiones como medio de difusión de la organización terrorista de Osama Ben Laden.

A medida que todo va señalando cada vez con mayor claridad al fundamentalismo islámico, el Gobierno sigue insistiendo en el carácter provisional de estas teorías, y que siguen sin descartar ninguna otra posibilidad.

¿Por qué esa diferencia de actitud, dependiendo de la teoría? Cuando apenas había nada sobre lo que apoyarse para una teoría válida, sostuvieron con plena seguridad que se trataba de un atentado de ETA, pero insisten en no dar nada por concluyente cuando se van acumulando las evidencias que determinan a alguno de los grupos relacionados con Al Qaeda como el verdadero responsable.

Observando la unanimidad con la que medios de comunicación y fuentes oficiales difundían la absoluta seguridad de que se trataba de un atentado de ETA, parece como si hubiese algún tipo de consigna que no dejara lugar a la duda o a otras posibilidades.

En la teoría de la Comunicación se estudia un fenómeno denominado Espiral del silencio. Se trata de explicar lo siguiente: cuando una idea de cualquier tipo es defendida por una gran mayoría, aquellos que disienten de esa idea se encuentran en cierto modo aislados. Ese aislamiento ejerce presión sobre ellos hasta el punto en el que no se atreven a expresar su desacuerdo, o incluso a aceptar la opinión de la mayoría a fin de no sentirse excluido.

A la vista de lo sucedido, es factible efectuar una hipótesis sobre un intento del Gobierno de crear una espiral del silencio sobre la idea de que ETA era responsable de la masacre. Apoyar las tesis del Gobierno significaría apoyar la lucha antiterrorista y facilitaría la captura de los responsables. No apoyar sus tesis equivaldría a mostrarse desleal y entorpecer la investigación al añadir más confusión a una ciudadanía todavía atónita.

En esa situación, las tesis de Al Qaeda serían fácilmente desdeñadas de cara a la opinión pública. Otra cosa muy distinta es como se estuviese desarrollando realmente la investigación, que a vista de las informaciones que van surgiendo, parece ser que estuvieron dando peso a la posibilidad de terrorismo islámico mucho antes de que las declaraciones de los miembros del Gobierno comenzaran a decantarse en esa dirección.

Independientemente de que esta espiral del silencio fuese causada de forma deliberada o por una simple precipitación del Gobierno al atribuir responsabilidades sin pruebas de ningún tipo, de haberse mantenido durante dos días más, habría significado un resultado electoral muy distinto al que hemos podido ver.

Pero esto no ocurrió. Las detenciones de individuos provenientes de Marruecos y la India hicieron que la población comenzara a dejar de lado las teorías oficiales y comenzara a plantearse seriamente la probabilidad de un ataque de Al Qaeda. Esto remitió a los votantes a los recuerdos de las grandes manifestaciones en contra del apoyo que el Gobierno español daba al presidente de los Estados Unidos en su intento de conseguir el respaldo internacional a la planeada invasión de Irak.

Ya entonces, entre los argumentos esgrimidos en contra de la actuación del Ejecutivo, se barajó que el apoyo de España a una invasión por lo demás injusta significaría poner a nuestro país en el punto de mira de organizaciones terroristas islámicas.

Con el recuerdo de dichas advertencias todavía recientes, la población española acudió a las urnas. Y los partidos políticos, atados de pies y manos por ser jornada de reflexión, no pudieron reaccionar ante esta cadena de acontecimientos.

Tras las elecciones, los mayores partidos políticos niegan la influencia de los atentados en el voto de los españoles. El Partido Popular niega que su derrota se deba a un castigo electoral por parte de una población que lo hace responsable de llevar a España a convertirse en blanco de atentados como este. El Partido Socialista Obrero Español, a su vez, rechaza que su victoria se deba más a una negativa de muchos españoles de continuar viendo al Partido Popular en el poder que a un apoyo legítimo a su propio partido.

Bien, esas declaraciones no deberían sorprender a nadie. Tras unas elecciones, todos los partidos que han presentado candidato tienen costumbre de valorar los resultados de forma positiva, aunque se trate de un fracaso estrepitoso. Este caso no ha sido diferente.

En lo que se refiere a las intenciones propagandísticas de los terroristas con los ataques del 11-M, tampoco hay convencimiento acerca de las consecuencias que buscaban provocar con los atentados. Philip Gordon, que durante la administración Clinton fue asesor de las relaciones de Estados Unidos con Europa, afirmó en una entrevista que el resultado electoral parecía directamente relacionado con los atentados, lo que suponía una victoria de Al Qaeda, y la conclusión de que la organización terrorista realmente puede derribar gobiernos a través de sus métodos.

Por el contrario, Susan George, presidenta del Observatorio de la Mundialización, negaba que la elección de la fecha de los atentados hubiese sido escogida a fin de alterar el desenlace de las elecciones generales. En su lugar, plantea la hipótesis de que se hubiese seleccionado la fecha por el carácter simbólico que tendría por su coincidencia de los archiconocidos ataques a las torres del World Trade Center. Para ella, hablar de la victoria electoral del PSOE como un triunfo del terrorismo es la forma que tiene la administración Bush de intentar evitar el distanciamiento del nuevo gobierno español respecto a la mantenida hasta el momento por el gobierno saliente.